Entre 1985 y 1988 se produjo un dibujo animado con temática musical lamado Jem, donde la mujer del título era la líder de una banda llamada The Holograms. Dicha protagonista tenía un alter ego holográfico para el escenario. Quién hubiese imaginado que este entretenimiento para niños es un antecedente directo de un negocio millonario.
Respetado espectador: da lo mismo si viste a tu ídolo cuando eras adolescente, una diferencia etaria te impidió ir, o directamente no habías nacido.
O, como en el caso de lo que sigue haciéndose llamar Soda Stereo, su líder murió demasiado pronto y muchos se quedaron con ganas de más, no importa cómo, acaso llegando al acto de simulación supremo.
No obstante, estadísticas mundiales, incluyendo a la todopoderosa expendedora de entradas Ticketmaster, arrojaron que en 2023 el promedio del público de este tipo de espectáculos, llamémosle holográficos, era de 39 años, con familias completas muchas veces queriendo mostrarle a los más pequeños de qué se trataba eso que tanto les gustaba a sus padres.
Este año, en escena, Gustavo Cerati va a estar presente. Pero, Jem and The Holograms aparte, y sin entrar en las estrellas absolutamente virtuales como la japonesa Hatsune Miku, sin contrapartida humana, que también las hay y ameritan otro artículo: ¿cómo fue que la industria del espectáculo vio un negocio en el Holopop? U Holorock, llegado el caso; no queremos ofender a otras huestes: después de su muerte en 2010, el elfo metálico Ronnie James Dio “giró” entre 2015 y 2019, con resultados divididos en la parte técnica y la recepción de las audiencias. El futuro llegó hace un ratito, ¿qué hacemos?
Oficialmente se sabe poquísimo de Ecos, tal es el nombre del nuevo espectáculo que lleva la firma de Soda Stereo. El círculo cerrado y de confianza a la base rítmica de lo que fue Soda no suelta prenda, sólo detalles como que la presencia de Cerati será “mucho más que un holograma”.
Cerati ya alcanzó la categoría de mito. Soda Stereo siempre hizo las cosas con el estándar más alto posible para la región y más, aunque un despliegue como el de ABBA y sus ABBAtares es literalmente imposible.
El proyecto a nombre de Soda tiene una treintena de fechas anunciadas, muchas agotadas en tiempo récord. Se incluyen ciudades históricas de las sodamanía: Monterrey, Guadalajara.
Ahora, ¿qué vehículo los llevará del aeropuerto al hotel? El holograma (o lo que diantres sea) no cumple funciones de rockstar fuera del escenario: nada de salidas a balcones para saludar y demás menesteres.
En 2021, en el show de Soda Stereo en el Campo Argentino Polo, distintos cantantes homenajearon a Cerati, que murió en 2014. Gustavo aparecía, en algunos tramos, en pantalla.Foto Juano Tesone.
Es decir, el carácter meramente funcional de una holografía coarta la experiencia pop. La industria cultural nos pone en un callejón sin salida.
Salvo a los miles y miles que ya compraron la entrada y no se molestan con estas elucubraciones.
Veremos en qué queda. Recordemos Gracias Totales, la gira de Zeta Bosio y Charly Alberti, interrumpida largo tiempo por el Covid 19; donde el lugar del líder era cubierto por cantantes invitados, incluyendo al propio Benito, hijo de Cerati: algunos, según el lugar, aparecían en vivo, otros por pantalla, como el propio Gustavo, además de figuras anglo como Chris Martin de Coldplay.
Es importante recalcar que existe suficiente video y audio de Cerati cantando y tocando en la anterior, impecable “burbuja en el tiempo” (sus palabras a la hora de promocionarla) y muy lucrativa gira de 2007 Me verás volver; ahora una fuente de material para trabajar por los expertos en tecnología de la simulación, además de Bosio y Alberti, que deberán sincronizar con las mejores tomas de Cerati.
Esas noches serás un Simulcop, un calco propio, Gustavo, sí, como cantás en Paseando por Roma. Pero virtual.
El Rey fue el primero
En el principio de este tipo de negocios estuvo la pantalla gigante, con Elvis Presley como caso testigo. Larga vida al Rey, cueste lo que cueste. En 2002, a 25 años de su muerte, volvió en imagen y movimiento. Esta imagen se proyectaba en una pantalla mientras su voz era tomada de las cintas multipista de sus grabaciones en vivo, mientras los legendarios músicos de su banda acompañaban en sincro.
Finalmente, Presley se “presentó” en la Argentina en 2018, junto a una orquesta (este tipo de maridajes suman una suerte de “prestigio” póstumo). Otro que, desde las imágenes de sus películas, con su voz aislada de la instrumentación, tuvo este destino de pantalla gigante hace un par de años fue Sandro, con una orquesta dirigida por el poco después fenecido Ángel Mahler y su hijo Damián.
El show de Elvis se presentó en la Argentina en 2018.Para conseguir las voces limpias con su propia pista, recurrieron poco o nada a la compañía Sony, bien predispuesta a facilitarlas, y se limitaron al software para “limpiar” el entorno sonoro.
Pero Elvis, no olvidemos, está vivo y volvió una vez más el año pasado en Londres, en la extravaganza Elvis Evolution. Una suerte de obra teatral a través de una de esas tan mentadas “experiencias inmersivas”.
La productora Layered Reality acaparó digitalmente cientos de horas de videos, archivos, fotos, música, con la idea de que el modelo digital creado en efecto supiese, minuto a minuto, cómo se comportaría (públicamente, al menos, nada de pastillas a mansalva) Elvis.
Las críticas, no obstante, fueron poco halagadoras.
Acá el Indio fue el primero
¿Y en Argentina, antes de Cerati (y de todos), quién podía (y puede) llenar estadios apareciendo en pantalla, sea hablándole a la audiencia, refiriendo a sus problemas de salud, o cantando, también recurriendo al holograma? El Indio Solari, claro.
En 2020, cantó de esa forma un par de temas con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, hoy emancipados de su rol de banda de acompañamiento y en cambio dedicados a preservar el repertorio solista de Solari y con una convocatoria mayor a Skay, el guitarrista de Los Redondos y verdadero arquitecto de su sonido.
Volviendo a la imagen virtual de Solari en esos shows, muchos en la audiencia creyeron (o eligieron creer) que Carlos Solari estaba allí, en carne y hueso. Pero había sido filmado en su estudio en Parque Leloir, grabado en dos cámaras y luego reproducido en escena en tres proyectores.
El Indio Solari, pionero también en shows tech. Foto: Archivo Clarín.Quizá la primera aparición masiva de un holograma en un espectáculo musical ante una audiencia en causar repercusión mundial fue la proyección de la imagen de Tupac Shakur, asesinado en 1996 y hoy rostro de remeras de hasta niños de nuestro Primer Año, en el festival Coachella de 2012.
Se puede pensar en un antes y después desde entonces; el holograma ya no era ni tan cuestionable ni tan imposible de llevar a cabo acercándose a lo verosímil.
Ser hallada muerta en una bañera ese 2012 no impidió que el fantasma de Whitney Houston girase en forma no ectoplasmática sino holográfica siete años después: en 2023 recaudó más de 20 millones.
Pero si de principios hablamos, hay que remontarse mucho atrás, a una tecnología que, créase o no, sigue siendo el principio rector del holograma. Mucho de esto se remonta al teatro británico en plena era Victoriana del siglo XIX.
John Henry Pepper, si bien no fue su inventor, quedó asociado a la técnica conocida como el Pepper’s Ghost (Fantasma de Pepper), donde un actor, bajo el escenario, era iluminado mediante un proyector que hacía que su imagen cobrase tamaño natural y ocupase un espacio en común con el resto del elenco.
Actualmente, muchas producciones prefieren crear un render: convertir a 3D una imagen filmada previamente en dos dimensiones. Aggiornamientos de la técnica de Pepper se han usado para resucitar a Tupac y, en una entrega de premios, a Michael Jackson. Hasta María Callas, con más de cuarenta y cinco años de muerta ha “girado” por el mundo, incluyendo el teatro Gran Rex en 2019.
Y la lista sigue: Selena Quintanilla (asesinada por una fan), los malogrados Amy Winehouse y Héctor Lavoe… Muchas veces pareciera que el holograma y sus variantes fuesen una suerte de reparación histórica ante muertes prematuras y trágicas.
Y si de muertes tempranas se trata, el negocio presenta ucronías como la gira conjunta entre Buddy Holly y Roy Orbison iniciado, con intervalos, en 2019. La recreación de Holly tomó su modelo visual de 1957, dos años antes de su muerte a los 22 en un accidente aéreo, mientras la imagen de Orbison conlleva más años de una carrera que estaba en un gran momento cuando murió de un infarto en 1988 a los 52.
Pero, después de todo, como nada de esto es real, pueden girar en paralelo en los EE. UU. y Europa. Aquí, allá y en todas partes. Maria Elena Holly, viuda de Buddy, está contenta con la yunta con Roy; al igual que Roy Orbison Jr., hijo de ya saben quién, resalta las veces que tocaron juntos en la, uh, vida real, y cuando uno grabó temas del otro.
Una serie linda de datos, pero esto no va a conducir a una amistad entre los clones animados. Si cabe decir que el Orbison, que ya había girado antes del Holly virtual (recaudando unos 35 millones de dólares) para algunos críticos representaba una de las mayores estafas que este negocio puede perpetrar: un actor filmado hacía de él, imitándolo al detalle, mientras su cara era impuesta mediante la tecnología de CGI.
En 2019 también fue la gira holográfica del iconoclasta Frank Zappa, muerto en 1993. Utilizando imágenes filmadas en un estudio en 1974 y articulando intereses suyos en la materia, la gira se puede resumir en Zappa, solo en una pantalla, rodeado de músicos de distintas bandas suyas. El tour superó la venta de discos del frondoso catálogo, pero no volvió a repetirse.
Pero el metro patrón de un espectáculo virtual, qué duda cabe, lo constituye ABBA, quienes en 2024 estrenaron su ABBA Voyage, en una arena expresamente creada para tal fin, con un terreno licenciado por la ciudad hasta 2026. Aunque, claro, la gira o al menos la reubicación se cae de maduro. ¿Y cómo hicieron estos -entonces- septuagenarios para construir los ABBAtars?
Abba, versión holográfica, en acción. Imagen: Archivo Clarín.La Industrial Light & Magic, la compañía de efectos especiales de George Lucas, los registró en acción, con sensores colocados en sus cuerpos, para escanear todos sus movimientos. Para reacciones que requerían agilidades más juveniles, se utilizaron modelos rigurosamente elegidos.
En base a esto, se crearon las versiones forever young de Agnetha, Anni-Fird, Björn y Benny, cuyas voces de estudio son sincronizadas con una banda en vivo de músicos. En la confluencia de técnicas, se sigue echando mano a una versión actualizada del Pepper’s Ghost. Lo viejo funciona.
Y encima, se dignaron a grabar un álbum nuevo. El presupuesto rondó los 175 millones, pero para septiembre de 2023 ya casi habían cubierto la inversión.
El Holopop llegó para quedarse, reparos y elogios aparte. Y todo este repaso sin mencionar la influencia de la Inteligencia Artificial. ABBA logró saltear los dilemas morales y producir un evento de altísima calidad.
¿Qué sucederá en el Movistar Arena con Soda Stereo Ecos? Lástima que, a diferencia de los suecos, no estén todos para dar el “Sí, adelante con la idea”. Parafraseando una de las más célebres frases de Gustavo Cerati: ¿Algo más queda?












