La historiadora Araceli Bellota, exdirectora del Museo Histórico Nacional, expresidenta del Concejo Deliberante de Moreno –por el bloque Unión por la Patria– y actual directora bonaerense de Patrimonio Cultural en el gobierno de Axel Kicillof, presentó un amicus curiae ante la jueza Macarena Marra Giménez, a cargo del Juzgado Federal Contencioso Administrativo número 12.
En tanto, el intendente radical de San Lorenzo, Leonardo Raimundo, en diálogo con Clarín, celebró que por primera vez en 25 años un jefe de Estado acuda a la conmemoración del Combate de San Lorenzo, del que se cumplen 213 años y cuyo acto central será este sábado. El último presidente que estuvo en esa recordación que se realiza anualmente fue Fernando de la Rúa.
Vamos por partes. El amicus curiae es un recurso jurídico vigente por la Acordada 7/2013 de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que regula la participación de los llamados “amigos del Tribunal”.
Los más recordados amicus curiae en nuestro país fueron cinco, aceptados por la Corte con motivo de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, presentados por la ley de medios (Ley 26.522), que permitió la participación de terceros ajenos a la causa en discusión para aportar argumentos técnicos y jurídicos. El objetivo es ilustrar al máximo Tribunal sobre aspectos técnicos y jurídicos.
La presentación de Bellota tendrá que ser minuciosamente evaluada porque, si bien cualquier persona física o jurídica puede presentarse como amicus curiae, no en todos los casos cumplen los requisitos previstos en la Acordada 7 de la CSJN y su reglamento.
Lo que la presentación judicial de Bellota procura es detener que mañana el sable corvo de San Martín, del cual venimos informando hace dos semanas, salga mañana del Museo Histórico Nacional, su actual destino, hacia San Lorenzo, donde será parte de la conmemoración, y el presidente Javier Milei lo entregará luego al Regimiento de Granaderos a Caballo, el nuevo depositario del tesoro histórico.
La escritora y periodista Araceli Bellota n 2004. Foto_ Guillermo Viana_Telam.Una figura jurídica específica
En su escrito, Bellota afirma que su legitimación como amicus curiae “surge de una trayectoria de décadas dedicada al estudio y difusión de la historia argentina y, muy especialmente, de mi gestión como directora del Museo Histórico Nacional. Durante dicha gestión, fui responsable directa de la adecuación museográfica y de seguridad que permitió que el Sable Corvo regresara al museo para ser exhibido al pueblo”.
Subraya: “El interés que me guía no es patrimonial ni partidario, sino de orden público y cultural: asegurar que el símbolo máximo de nuestra emancipación permanezca en el lugar que la historia, la ley y el deseo de sus legítimos herederos le asignaron”.
El sable corvo de San Martín se expone en el Museo Histórico Nacional. Foto: MHN.El intendente de San Lorenzo está orgulloso de haber puesto a su ciudad en el ojo de la opinión pública. Suena satisfecho a través del teléfono, donde hace gala de conocerse al dedillo esa página de la historia argentina, el Combate de San Lorenzo, y comparte con los historiadores consultados por Clarín en que “el sable corvo de San Martín jamás fue usado en territorio patrio. Más que el símbolo de nuestra Independencia, es un bien histórico que simboliza la emancipación americana”. Y confirma lo que ya sabemos: el sable corvo fue blandido por primera vez al cruzar los Andes.
Expresa el intendente: “Banco totalmente la decisión del presidente Milei. San Martín legó ese bien a Rosas por su defensa de nuestra soberanía, cuando los ingleses y los franceses querían entrar por los ríos interiores. Fue un apoyo de San Martín a Rosas. Después de la guerra con Brasil, San Martín disolvió el Regimiento de Granaderos a Caballo. Y fue un nativo de San Lorenzo, Pablo Ricchieri (N. de la R.: quien da nombre a la autopista al aeropuerto de Ezeiza), como ministro de Guerra, en la segunda presidencia de Julio Argentino Roca, quien refundó ese batallón en 1903”.
Apoyo a la custodia de Granaderos
Conocedor del trasiego del sable corvo, que sufrió dos robos a manos de comandos peronistas que pretendían ofrendárselo a Perón en el exilio, el intendente Raimundo dice que el mejor custodio es el Regimiento creado por San Martín.
Sin embargo, en su presentación judicial, y en el otro extremo del arco de opiniones, Bellota afirma: “La controversia sobre el traslado del sable no es una disputa privada; es una cuestión de trascendencia institucional que afecta el derecho colectivo a la cultura. Mi intervención se encamina a clarificar por qué el Museo Histórico Nacional es la sede natural y legal del bien, aportando datos sobre la infraestructura y el marco legal (Ley 12.665) que las partes podrían no haber desarrollado con la profundidad necesaria”.
Cabe señalar aquí, pues lo cita la historiadora, que no corresponde la intervención de la Comisión Nacional de Monumentos, pues por mucho que sus dictámenes sean vinculantes, solo interviene en cuestiones relativas al patrimonio histórico inmueble. El sable corvo es un tesoro, pero no es un inmueble.
Siguiendo con el valor simbólico de la pieza histórica, Bellota dice en su escrito judicial que San Martín le legó el sable corvo a Rosas no como un “simple traspaso de propiedad. Fue un acto político y simbólico: el Libertador de América reconocía en Rosas al continuador de la defensa de la soberanía nacional. El sable, por tanto, porta una carga de identidad que trasciende lo material”.
Señala luego que en el Museo Histórico Nacional el sable corvo se exhibe con medidas de seguridad física y electrónica que respetan los estándares internacionales y la presencia permanente de una guardia de granaderos.
Fue en la gestión de Araceli Bellota que Cristina Fernández de Kirchner firmó el decreto que impuso al bien histórico el camino inverso: de Granaderos, donde estuvo 48 años, al Museo Histórico, elegido como destino por sus donantes originarios en 1897.
La memoria histórica
Si para algo sirven los debates y las polémicas es para ampliar horizontes, aunque los argentinos parecen más inclinados a escuchar solo las voces que confirman lo que creen saber de antemano.
El intendente Raimundo le cuenta a Clarín que en el acto central del sábado, al que asisten cada año más de 60 mil personas, hay una carga de caballería a cargo del Regimiento de Granaderos que viaja desde Buenos Aires.
En el mismo lugar y a la misma hora que los soldados de San Martín, que no usaban armas de fuego (los españoles sí las tenían y ese fue el botín del Combate de San Lorenzo), sino lanzas y espadas, entre 30 y 40 granaderos avanzan a caballo hacia el río, recreando la acción llevada a cabo en la única batalla de Granaderos en suelo argentino. Ya vendrían luego los combates por la Independencia y la emancipación americana.
El sable corvo de San Martín se expone en el Museo Histórico Nacional. Foto: MHN.Antes del desfile cívico-militar y de la Fanfarria del Alto Perú, el intendente subraya que se producirá el traspaso oficial del sable corvo a los Granaderos por parte del presidente Milei.
Claro que todo este debate alrededor del preciado bien histórico sanmartiniano tiene una vuelta de tuerca: el sable corvo jamás se usó en San Lorenzo. Ni para armas tenía plata San Martín en 1813 y aun así ganó con audacia e inteligencia ese combate histórico y se quedó con el botín de armas de los españoles.
Solo resta saber qué curso tendrá el amicus curiae antes o después de mañana. La historia continúa. Pero San Lorenzo tiene su página especial en la historia argentina.










