El peronismo cordobés llega a las elecciones internas del 3 de mayo con un dato político de peso: los 26 departamentos de la provincia presentarán lista única. El resultado es producto de un trabajo de ordenamiento interno que el presidente del PJ provincial, Facundo Torres, condujo en un contexto que no fue sencillo —discusión sobre la no reelección, tensiones territoriales, recambio generacional y liderazgos en críticos en varias localidades— y que termina consolidando la estructura del partido de cara a la reelección del gobernador Martín Llaryora.
No es un dato menor para un partido que, incluso en sus mejores momentos, históricamente debió administrar tensiones internas. Esta vez, la unidad llegó antes de las urnas.
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La renovación también despejó una incógnita que algunos sectores del partido seguían con atención. Natalia De la Sota, diputada nacional que construyó su espacio dentro del peronismo provincial con cierta distancia del ex gobernador Juan Schiaretti, no fue un factor de conflicto en este proceso. Su integración al esquema sin tensiones visibles es otro indicador del nivel de ordenamiento que alcanzó el armado.
El acto comicial interno se realizará el domingo 3 de mayo de 8 a 18 horas. El escrutinio definitivo comenzará el lunes 4 y finalizará el martes 5. El miércoles 6 se realizará la proclamación pública de candidatos electos, y el viernes 8 a las 18 horas asumirán las nuevas autoridades. El lunes 11 de mayo se efectuará la comunicación a los juzgados electorales.
Un proceso complejo, un resultado ordenado
La renovación de autoridades se dio en un escenario de múltiples presiones simultáneas: la transición después de dos años de gestión, el posicionamiento de distintos dirigentes, el debate sobre la no reelección y situaciones de doble conducción en comunas y departamentos. Casos como los de Calamuchita o Punilla grafican la complejidad que el proceso debió absorber.
En ese marco, haber logrado listas únicas en la totalidad de los departamentos representa una señal política clara: hay conducción, hay acuerdo y hay una estructura que funciona.
El hecho de que algunos circuitos locales —Villa del Rosario, Río Ceballos, Bialet Massé, Estancia Vieja, Santa Rosa de Calamuchita y Carlos Paz— hayan planteado en un principio la posibilidad de internas, para luego resolverse sin competencia, también termina legitimando el proceso general. Incluso si algún caso puntual derivara en interna de circuito, el resultado global no se vería afectado.
Capital, con Cassinerio y Passerini
El caso de la Capital es ilustrativo del esquema que se replicó en toda la provincia. Paulo Cassinerio, secretario general de Desarrollo Social, encabezará la lista uninominal del principal distrito electoral. En paralelo, el intendente Daniel Passerini quedará como presidente departamental del partido.
Fue el propio gobernador quien eligió a Cassinerio —un dirigente con llegada tanto a Llaryora como al ex gobernador Juan Schiaretti y a la senadora Alejandra Vigo— para ese rol, en una señal de que el armado trasciende los sectores internos y apunta a la unidad.
Los principales referentes, en su lugar
En el interior, el esquema replica la lógica de presencia territorial con los dirigentes de mayor peso electoral ocupando roles centrales. La lista ejecutiva provincial refleja ese criterio: el propio Llaryora encabeza la nómina, acompañado por la senadora Alejandra Vigo, la diputada Carolina Basualdo, el diputado Ignacio García Aresca, la dirigente Laura Jure y el ministro provincial Miguel Siciliano, entre otros.
En las uninominales del interior aparecen figuras como los ministros Facundo Torres y David Consalvi, junto a otros referentes con peso territorial. La estructura no deja lugares vacíos en los distritos que definen elecciones.
En términos organizativos, Facundo Torres será reconfirmado como presidente alterno del PJ provincial, mientras que Raúl Lacava consolida su rol como presidente alterno del PJ Capital. Ambos roles definen una conducción con responsabilidades claras y una cadena de mando que no presenta ambigüedades.
Torres, que ya había demostrado capacidad de gestión política en la campaña que llevó a Llaryora a la gobernación, consolida así su lugar como el principal articulador interno del partido.
El 3 de mayo el PJ cordobés renovará autoridades con una foto de unidad que pocos analistas hubieran pronosticado meses atrás. El mérito político del resultado es de Torres, que logró alinear una estructura compleja en un momento de transición.
El objetivo que subyace a todo el proceso es uno solo: llegar a la próxima elección general con el partido en condiciones de sostener y ampliar el poder territorial que sostiene la gobernación de Llaryora.










