¿Democracia para quién? Ensayos de resistencia (Eterna Cadencia Editora) compila tres intervenciones de tres referentes intelectuales feministas a nivel mundial, Angela Davis, Patricia Hill Collins y Silvia Federici, realizadas del 15 al 19 de octubre de 2019 en el marco del seminario internacional “¿Democracia en colapso?” realizado en São Paulo.
La conferencia de Angela Davis titulada “La libertad es una lucha constante” se centra en la cuestión de la emancipación de las mujeres negras, a fin de mostrar, particularmente, de qué manera las democracias han estado de manera activa comprometidas con formas de exclusión, es decir, la coexistencia “democrática” con la esclavitud, el supremacismo blanco o diversas formas de colonización es un elemento tristemente notable, tal como señala Davis, que se encuentra desde el origen de los Estados Unidos, cuyo modelo democrático, inescindible del esquema productivo capitalista, instituyó a la prisión como modelo dominante de castigo desde fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX.
En este sentido, como sostiene la autora de Mujeres, raza y clase, no es posible concebir las libertades de un modo abstracto sino dando cuenta que “la libertad es, efectivamente, una lucha constante”.
Por su parte, Patricia Hill Collins en su intervención titulada “Feminismo negro y la política del empoderamiento” sostiene que se torna fundamental dar cuenta de la experiencia de las mujeres negras, a partir de sus testimonios y situaciones dramáticas, para poder verdaderamente construir un pensamiento feminista negro. Nuevamente, la cuestión de la libertad se torna el eje sobre el cual se vuelve imperativa la siguiente pregunta: “¿Qué sería necesario para que la gente negra pueda realmente ser libre?”.
Subsiguientemente, la autora de Pensamiento feminista negro expone cinco elementos cruciales que tienen como finalidad la construcción de una filosofía de género afroamericana, a saber: una política de la esperanza, un enfoque interseccional, la noción de justicia social, el despliegue de políticas de empoderamiento y, por último, el desarrollo concreto de “políticas formales”, es decir, acciones normativas que vayan más allá de la protesta y la gestión de movidas culturales (que igualmente son muy necesarias).
Resulta interesante el postulado que realiza Hill Collins al explorar la configuración de un ethos democrático que no desprecie la individualidad, que es sustancial, al mismo tiempo que fije un destino compartido y colectivo. La resistencia originaria de las mujeres negras al término “feminismo”, tal como sostienen de igual modo Davis y Hill Collins, se debía a que esta expresión se encontraba asociada exclusivamente a una política de mujeres blancas y privilegiadas, sin embargo, con el paso del tiempo la lucha por los derechos civiles de las mujeres de color resignificó esta noción.
El tercer texto de la antología será el de la filósofa ítalo-estadounidense Silvia Federici; titulado “Mujeres y caza de brujas”, la autora aborda lo que denomina el “nuevo modelo de caza de brujas” que consiste ya no en un ataque universal a las mujeres sino específicamente a las negras, pobres y trabajadoras sexuales. En relación a este último punto resulta lúcida la observación de Federici en torno a la exigencia que a menudo se le pide al trabajo sexual y no a otros empleos que obligan a someterse a condiciones aún peores.
En términos de la autora: “Vender un servicio sexual ha sido una manera que han tenido las mujeres para sobrevivir. Es un problema clásico. Tampoco se insiste sobre la idea de que muchos trabajos de hoy en día no son realmente mejores opciones para las mujeres”.
Un hilo conductor que articula las alocuciones de Davis, Hill Collins y Federici es el valor de la libertad efectiva y la autonomía de los cuerpos de las mujeres, particularmente de las que integran las minorías étnicas y de aquellas que se encuentran en las situaciones socialmente más desaventajadas.
Desde esta perspectiva, la pregunta formulada en el título del libro permite ser respondida desde la necesidad de disputar el concepto de libertad por izquierda a fin de visualizar una democracia auténtica, donde la singularidad de cada cuerpo sea respetada en términos sociales y legales, al mismo tiempo que se estipule un vector equitativo que posibilite del modo más justo una realización común, sin privilegios.
¿Democracia para quién? permite pensar en una dimensión política crítica del capitalismo desde una declinación de género y raza que, siendo a la vez liberal e igualitaria, haga posible la radicalización democrática.
¿Democracia para quién? Ensayos de resistencia, de Angela Davis, Patricia Hill Collins y Silvia Federici (Eterna Cadencia Editora).










