El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este domingo el rescate con vida del segundo piloto del caza F-15 que Irán había derribado el viernes sobre su territorio y al que unos y otros buscaban desde entonces con ahínco, conscientes de la importancia de un cautivo de guerra estadounidense. El primer piloto ya había sido encontrado horas después del ataque. Irán ha tratado de rebajar la victoria que se arroga Trump. La Guardia Revolucionaria ha dado cuenta de la destrucción de varias aeronaves durante la misión de rescate y un portavoz militar iraní ha citado entre ellas al menos un avión de transporte militar y dos helicópteros Black Hawk. El presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha difundido más tarde una foto de una aeronave calcinada con la frase: “Si Estados Unidos consigue tres victorias más como ésta, quedará completamente arruinado”.
Trump ha logrado una necesitada victoria, al más puro estilo de Hollywood, en un conflicto que ha superado varias veces su cambiante expectativa de duración. Estas operaciones de rescate suelen efectuarse de madrugada, muy rápido y con pequeños grupos de fuerzas de élite. En esta ocasión, se ha extendido durante horas, incluido con luz del día, e implicando a cientos de efectivos de operaciones especiales y otros militares, según el diario The New York Times.
El piloto se había escondido en la grieta de una montaña. Al principio no lo sabían ni los estadounidenses que intentaban rescatarlo ni los iraníes que intentaban capturarlo. La CIA inició una campaña de engaño para que Teherán pensase que lo había sido hallado y sacado del país en un convoy terrestre. Cuando encontró el escondite del aviador, transmitió la información al Pentágono, que organizó la operación de rescate, según la fuente citada por el periódico.
“Las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos han llevado a cabo una de las operaciones de búsqueda y rescate más audaces de la historia del país”, ha celebrado Trump en un largo mensaje en su red social, Truth. Las propias fuerzas estadounidenses dispararon contra sus aviones de transporte C-130 porque se había quedado atascados en el barro y no querían que cayeran en manos iraníes.
El régimen de Teherán está recurriendo a la retórica victoriosa. Uno de sus portavoces asegura incluso que el rescate fracasó. El coronel Ebrahim Zolfagari, del Cuartel General Central Jatam al-Anbiya, ha anunciado el derribo de una aeronave de EE UU durante las “acciones desesperadas y hostiles del enemigo para rescatar a su piloto derribado”. La Guardia Revolucionaria habla de dos aparatos más.
Amenazas
Resuelta la preocupación más urgente de EE UU, sigue avanzando el reloj de las amenazas. Trump ha recordado a Teherán que el lunes vence el (nuevo) plazo que le ha dado para llegar a un acuerdo que ponga fin a la guerra si no desea que “desate el infierno” contra su país, una frase que ha pronunciado en otras ocasiones sin consecuencias. E Israel (que quiere ampliar y continuar la guerra) está a la espera de la luz verde de Washington para atacar la próxima semana instalaciones energéticas iraníes, según un alto mando de defensa citado por la agencia Reuters. Los mediadores en las conversaciones entre Washington y Teherán afirmaron el jueves que la vía diplomática ha llegado a un “punto muerto”.
Mientras, continúa el fuego cruzado. Irán sigue aplicando su estrategia de responder con la misma moneda. En la víspera, Israel atacó el mayor complejo petroquímico de Irán, en la ciudad de Mahshahr, que tuvo que detener casi todas las operaciones, por el destrozo de dos plantas clave. El ejército de Israel lo justificó en que “produce materiales químicas empleados en armas”
Este domingo, Teherán ha hecho lo propio en el Golfo, otro de sus objetivos. La empresa bahreiní Gulf Petrochemical Industries Company ha reportado un ataque con drones iraníes que incendió varias de sus unidades operativas, si bien está extinguido ya y no causó víctimas, según la agencia estatal de noticias. Emiratos Árabes Unidos había informado poco antes de incendios en una planta petroquímica en Abu Dabi, por la caída de restos de proyectiles tras la interceptación de un ataque desde Irán.
Y desde Yemen, los hutíes —que se sumaron hace una semana a la guerra en apoyo de Irán— han vuelto a ir el sábado (aparentemente sin éxito) a por el principal aeropuerto de Israel, Ben Gurión, cerca de Tel Aviv. En mayo de 2025, cuando lanzaban misiles y drones contra el país en represalia por la masacre de Israel en Gaza, lograron sembrar el pánico, al impactar un proyectil cerca de una de las terminales.










