Casi un año después de la inundación que golpeó a Bahía Blanca, el municipio retiró finalmente la camioneta de la empresa Andreani que permanecía desde el 7 de marzo de 2025 al costado de la Ruta 3 en la localidad de General Cerri. El vehículo había quedado atrapado tras ser arrastrado por la corriente durante el temporal y se convirtió con el paso del tiempo en uno de los símbolos más visibles de la tragedia.
La camioneta era conducida por Rubén Salazar, quien murió cuando intentó rescatar a las hermanitas Delfina y Pilar Hecker, de 1 y 5 años, que también perdieron la vida al ser llevadas por el agua.
El operativo de remoción se extendió durante varias horas y recién pudo concretarse luego de la autorización judicial correspondiente. Según informó el sitio Canal Siete, la demora de tantos meses se debió a las complejas condiciones del lugar: el anegamiento persistente del suelo y la extrema humedad habían impedido cualquier tipo de maniobra segura hasta ahora.
El cuerpo de Bomberos Voluntarios de la ciudad había hecho y elevado a la comisaría local un informe en el que daban cuenta de las dificultades para retirar la Ford Transit roja, entre las que mencionaron «la falta de elementos adecuados» para operar en un terreno inestable y saturado de agua.
Finalmente, personal del municipio que conduce Federico Susbielles llegó al lugar con una grúa de gran porte y logró extraer el vehículo, que había quedado semienterrado desde el día del temporal. Los restos de la unidad fueron trasladados bajo estrictos protocolos de seguridad vial.
Para los medios locales, la remoción “cierra una etapa de la memoria colectiva de Cerri”, marcada por uno de los temporales más devastadores de la historia reciente del distrito, que dejó un saldo de 18 muertos y cuantiosos daños materiales en todo el partido de Bahía Blanca.
La camioneta, que había sido utilizada como refugio durante la emergencia y luego quedó inmovilizada por la fuerza del agua, permaneció en el mismo lugar durante casi doce meses, visible para quienes transitaban la zona.
El vehículo retirado fue el último lugar donde se vio con vida a Delfina y Pilar Hecker, las niñas que desaparecieron durante el temporal. Rubén Salazar, el conductor, intentó rescatarlas junto a su madre, pero la corriente terminó arrastrándolos a todos.
Salazar era oriundo de La Pampa y residía en Viedma, Río Negro. Se dedicaba al transporte de mercaderías y conducía una Ford Transit roja ploteada con el logo del correo privado Andreani. Tenía 43 años y era padre de dos hijos, Máximo y Lupe, de edades similares a las de las niñas que intentó salvar.
Su desaparición se conoció el 8 de marzo, un día después de iniciadas las lluvias. La confirmación de su muerte llegó al día siguiente. La búsqueda de las hermanitas se extendió durante semanas: el cuerpo de Pilar fue hallado el 6 de abril, a casi 50 kilómetros del lugar donde había sido vista por última vez, mientras que Delfina fue encontrada más de un mes después, el 12 de mayo.










