Una mujer de 34 años murió este lunes en La Rioja, asesinada por su ex pareja, quien se metió a su casa y la acuchilló en frente de sus tres hijos menores de edad, que salieron corriendo a pedir ayuda a los vecinos.
El femicidio ocurrió cerca de las 3 de la madrugada, en una casa ubicada sobre la calle Cristo Redentor, entre San Charbel y San Cristóbal, en el barrio Francisco I de la capital provincial.
Jessica Verónica Mercado, la víctima, se encontraba durmiendo junto a sus tres hijos, de 3, 5 y 11 años. En ese momento ingresó Justino Miguel Ángel Ruarte (43), expareja de la joven y padre de los tres chicos, que comenzó a los gritos. Llevaba una cuchilla de carnicero escondida.
Allí sacó el arma blanca y comenzó a apuñalar a Jessica. Los tres nenes lograron salir corriendo a la casa de una vecina para pedir ayuda. Según reconstruyó la Policía, contaban entre lágrimas que su papá había matado a su mamá.
Cuando los oficiales llegaron al lugar, encontraron el cuerpo de la joven. Tenía heridas en el cuello y en el hombro. Según la autopsia, murió desangrada.
Ruarte, por su parte, se quiso quitar la vida con un corte que lo dejó agonizando. Lo hallaron aún vivo, pero murió camino al hospital.
De acuerdo con los primeros datos de la investigación, el femicida tenía varias denuncias previas por violencia de género y amenazas de muerte contra la víctima. Además, contaba con una restricción judicial que le prohibía acercarse a la vivienda de su ex pareja y a sus hijos.
«Al parecer tenía una tobillera y luego se la habían sacado porque habría cumplido con el tiempo por el cual se la habían colocado. Ya estoy solicitando los informes para saber qué era lo que había sucedido y cuáles son las denuncias que tenía esta persona”, contó a Radio Fenix la jueza Cecilia Córdoba, a cargo del caso.
Según pudo reconstruir el medio, Ruarte había tenido un episodio de violencia en octubre de 2024, cuando se le ordenó la perimetral. Pero luego siguieron las agresiones y las amenazas. Dos meses después, el 25 de diciembre, había sido detenido en el domicilio luego de haber violado la restricción. En febrero de 2025 se le puso una tobillera electrónica por 120 días, que no se renovó.
El 8 de febrero de este año la Policía debió volver al hogar cuando Ruarte llegó a la casa, se puso violento y comenzó a dañar la vivienda. La última vez había sido el pasado domingo, 8 de marzo, cuando arribó a la casa poco antes del mediodía. Jessica llamó a la Policía y el hombre escapó. Una vecina contó que lo vio escondiéndose de los oficiales y huyendo por las calles de tierra.
Pero la mujer no llegó a radicar la denuncia el lunes para pedir una nueva perimetral. El martes durante la madrugada el victimario volvió a la casa y la mató.
“Yo digo que él fue directamente a matar a mi hija porque el cuchillo es grande, estaba afilado. Le cortó el cuello, le cortó el brazo. Fue una masacre”, se lamentó Sonia Reynoso, madre de Jessica, en una entrevista con Radio Fenix.
«Él fue preso, pagó una fianza y salió. Y seguía molestando, aún estando con la tobillera la seguía amenazando de muerte. Ella mostró en fiscalía las amenazas de muerte que tenía y no hicieron nada. Mi hija dijo en fiscalía todo lo que él le hacía. Muchas cosas feas pasó”, contó.
La mujer pidió que los tres chicos huérfanos puedan quedar a su cuidado. “Sólo le pido a Dios y a la comunidad que oren por mí y por mis nietitos. Le pido a la señora jueza que se queden conmigo. Son lo único que me queda de mi hija”, se lamentó.










