Durante sus 36 años de labor como entrenador, Miguel Ángel Russo trabajó en 16 clubes (en algunos de ellos, más de una vez). En cambio, sus 13 años como futbolista profesional transcurrieron en una sola institución: Estudiantes de La Plata. En el Pincha disputó más de 400 partidos, logró dos títulos y se ganó un respeto reverencial, que luego revalidó como técnico. Además, vistió la camiseta del seleccionado argentino durante el ciclo de Carlos Salvador Bilardo, pero se perdió el Mundial México 1986 por una controvertida decisión del DT.
Russo, que nació el 9 de abril de 1956 y se crio en Villa Diamante (partido de Lanús), se incorporó a las Divisiones Inferiores del León gracias a una recomendación de Pascual Antonio Ortuondo, un ingeniero naval que oficiaba como cazador de talentos en distintos puntos del país para el club platense.
Su debut en Primera se produjo el 30 de noviembre de 1975, con 19 años, en un partido que Estudiantes igualó 2 a 2 con San Martín de Tucumán como visitante por la 16ª fecha de la zona A del Campeonato Nacional, del que su conjunto sería subcampeón (River se quedó con el título). Esa tarde, Carlos Bilardo lo hizo ingresar en el segundo tiempo por Miguel Ángel Benito.
Recién en 1977, tras la partida de Carlos Pachamé a Quilmes, el joven Russo se ganó un lugar fijo en el mediocampo del elenco albirrojo, que no abandonaría durante más de una década. En Estudiantes totalizó 432 encuentros (419 por torneos locales y 13 por certámenes internacionales), lo que lo convirtió en el tercer futbolista con más presencias en el club, solo superado por Manuel Pelegrina (489) y Abel Herrera (481).
Integrante de una recordada línea media junto a Marcelo Trobbiani, José Daniel Ponce y Alejandro Sabella, con la que fue campeón del Metropolitano 1982, con Bilardo como entrenador, y del Nacional 1983, con Eduardo Luján Manera a cargo del equipo, Russo convirtió solo 12 goles con Estudiantes, pero uno de ellos forma parte de la historia emotiva del club.
El viernes 8 de julio de 1983 el conjunto platense se midió en el estadio Jorge Luis Hirschi con Gremio por la penúltima fecha del grupo A de la segunda fase de la Copa Libertadores. Un duelo muy áspero y una muy mala labor del árbitro uruguayo Luis Gregorio Da Rosa dejaron al local con siete futbolistas por las expulsiones de Marcelo Trobbiani y José Daniel Ponce, en el primer tiempo, y Julián Camino y Hugo Tévez, en el segundo.
A los 35 minutos del complemento y con cuatro hombres menos, el Pincha perdía 3 a 1. Pero primero descontó Sergio Gurrieri y, a tres minutos del final, empató Russo con un zurdazo desde el punto penal que se desvió en el zaguero Leandro y dejó sin chances al arquero Mazaropi. La igualdad dejó al conjunto platense con posibilidades de avanzar a la final del torneo continental. Sin embargo, una semana después igualó 0 a 0 con América de Cali y el pasaje al encuentro decisivo quedó en manos de Gremio, a la postre campeón.
🏆 ¡El día que @EdelpOficial le empató 3-3 a @Gremio con 7 hombres en la @Libertadores!
🇦🇷🇧🇷 Uno de los choques de campeones en octavos. En 1983, jugaron un partido histórico. A Gremio le alcanzó para ser finalista y ganó esa Copa.
⚽ El gol del empate fue de Miguel Russo. pic.twitter.com/xZQdNsGUnB
— CONMEBOL Libertadores (@Libertadores) June 5, 2018
Russo, ya como capitán, siguió jugando en Estudiantes hasta mediados de 1988. Su último encuentro fue el que su equipo perdió 2 a 1 ante Independiente como local el 15 de junio de ese año por los octavos de final de la Liguilla de la temporada 1987/88. Tras ello, quedó libre, al igual que el lateral izquierdo Abel Herrera, otro histórico del club. La decisión de la Comisión Directiva molestó a muchos simpatizantes y desconcertó al jugador.
“Solo yo sé cuánto me costó comunicarle que su ciclo en el club había finalizado. No sé qué pudo haber dicho después, yo sé lo que hablamos y lo que me dolió enfrentar la situación, y eso es lo que cuenta para mí”, sostuvo el presidente Nelson Oltolina en una entrevista publicada en Clarín el 26 de junio de 1988. “De todas maneras, yo creo que de esos jugadores puede surgir una nueva generación de técnicos, similar a la que se formó con los jugadores de (Osvaldo) Zubeldía. Y las puertas del club están abiertas para ellos”, avisó el dirigente. Efectivamente, Russo volvió como DT y dirigió al equipo en dos ciclos.
Miguel Ángel Russo junto a Ruben Insua (izquierda), Marcelo Trobbiani y Mario Saralegui (ambos a la derecha) durante la temporada 1987/88, su última en Estudiantes. Foto: Club Estudiantes de La Plata.Después de quedar libre, el mediocampista, que entonces tenía solo 32 años, viajó a Italia con la intención de firmar con un equipo de la Serie B de ese país. Pero ello finalmente no sucedió, por lo que decidió retirarse. “Iba en un tren, paré en una estación, me comuniqué con mi mujer y se lo dije. Me preguntó si quería volver y le dije que no porque me quería quedar dos meses en Europa para ver y aprender. Hablé con Bilardo, asistí a entrenamientos y me fui formando e ilustrando porque me interesaba y me apasionaba el fútbol”, contó en una entrevista en 2024. Así, su carrera como jugador comenzó y terminó en el mismo club, algo de lo que solo puede presumir un puñado de futbolistas como Antonio Ubaldo Rattín (Boca), Reinaldo Carlos Merlo (River) y Ricardo Enrique Bochini (Independiente).
Russo también representó al seleccionado argentino durante el primer segmento del ciclo de Carlos Bilardo: disputó 17 encuentros (marcó un gol) entre 1983 y 1985. Entre esos partidos, fue titular en cinco de los seis de las Eliminatorias de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) para el Mundial México 1986.
Miguel Russo jugó 17 partidos con la camiseta del seleccionado argentino entre 1983 y 1985.A principios de 1986, el mediocampista sufrió un accidente doméstico. “Me caí en la bañera de mi casa, se me trabó la rodilla, tuve que operarme y después hacer el proceso de recuperación”, explicó. Tras someterse a una artroscopía en la rodilla derecha, debió permanecer inactivo un par de semanas y se perdió la pretemporada que el seleccionado realizó en Tilcara durante el primer mes de ese año. Ese parate le terminó costando caro, ya que cuando Bilardo dio la lista de 22 convocados para la Copa del Mundo, el apellido de Russo no apareció en la nómina.
“No está 10 puntos físicamente. Si no fuese así, habría ido al Mundial seguro. Pero le faltan entre siete y ocho partidos para recuperar su mejor forma”, justificó el DT. Si bien entonces le costó aceptar la decisión, años después Russo reveló: “Carlos me dijo que lo iba a odiar y a insultar, pero que el día que fuera técnico me iba a dar cuenta. Tenía una razón muy grande. Todo lo que me decía, después era la realidad. Me pareció justa su razón”.










