Los chacareros del área afirman, resueltos, que lo que pasó en Feliciano, una zona rural de Entre Ríos, este viernes por la noche, tiene cierta pátina de milagro: una avioneta fumigadora sufrió desperfectos, cayó sobre un campo y el piloto, un hombre de 28 años, pudo salir con vida del accidente. Está internado en un hospital local por varias quemaduras y cortes sufridos en la caída. Ahora una fiscalía investiga las circunstancias del accidente.
Leonel González, rosarino de 28 años, peinaba este viernes al atardecer un campo en la zona de Manantiales, en el departamento Feliciano, en el norte de Entre Ríos, al mando de una avioneta fumigadora. En concreto, una avioneta Piper modelo pa-25-235 tipo 2A10, que volaba a una altura prudencial sobre las plantaciones de la estancia La Vascongada con el objetivo de llevar a cabo tareas de fumigación. Debajo, en la superficie, lo secundaban dos compañeros, ambos residentes de Paraná, para vigilar que todo estuviera bien.
Pero eso no sucedió: la aeronave sufrió un desperfecto, comenzó a fallar, descender abruptamente y finalmente se estrelló contra el suelo. El parte policial posterior, labrado por la Jefatura Departamental de Feliciano de la Policía de Entre Ríos, consignó: «La nave sufrió un desperfecto mecánico y descendió abruptamente, no logrando el piloto controlar la aeronave».
«Está persona se encontraba, al momento del siniestro, con dos personas más de la misma empresa de apoyo logístico en tierra, quienes trasladaron al piloto al hospital local», agregó la información oficial. Efectivamente, González ingresó al General Francisco Ramírez de San José de Feliciano con quemaduras de distintas gravedades y cortes de diversos tipos en ambos brazos, muslos, codos y otras partes.
Allí continúa internado, en estado de observación, a la espera de la evolución de su cuadro, aunque está fuera de peligro. Por eso los locales califican de milagro la suerte de González: la conjunción de una avioneta con desperfectos, una caída abrupta y la presencia de químicos (fertilizantes, insecticidas, herbicidas u otras sustancias para fumigar) podrían haber resultado mucho más letales que en el caso del viernes por la tarde noche.
Tal fue el destino de muchos otros pilotos de aeronaves del tipo Piper PA-25 Pawnee, el mismo prototipo que cayó en Feliciano, y que en otras zonas de Latinoamérica tiene antecedentes de desgracia.
Mientras, la fiscal Soledad Bordoy, a cargo de la fiscalía regional en turno, que ordenó que el área de Criminalística de la Policía de Entre Ríos peritara la aeronave y precise tanto como pueda las circunstancias y motivos del accidente. El resto de las diligencias en la zona del accidente corre por cuenta de la Comisaría 1° de San Víctor.










