Cuba no tiene respiro. Amenazas de Estados Unidos, una caída total del sistema eléctrico el lunes y ahora un fuerte seísmo. El Servicio Sismológico Nacional del país caribeño ha informado que se ha registrado un terremoto de magnitud 6 en la escala de Richter en la madrugada de este martes. El movimiento, que solo fue perceptible en las provincias orientales de Guantánamo y Santiago de Cuba, no ha provocado daños materiales hasta el momento.
El epicentro fue localizado a 37 kilómetros al sureste del municipio de Imías, en la provincia de Guantánamo, sobre las 0.28 horas (5.28 horas en la España peninsular y Baleares), con un hipocentro a 20 kilómetros de profundidad.
Por su parte, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) ha informado de una posible réplica del terremoto con una magnitud de 4,7 y un hipocentro a 10 kilómetros de profundidad. Mientras que el Centro Sismológico Europeo del Mediterráneo (EMSC) ha hablado de un terremoto de 5,8 y de otro posterior de 4,1.
Terremoto de magnitud 6 al este de Cuba
La zona oriental de la isla, sobre todo en la costa sur, es la que suele registrar la mayor cantidad de movimientos . Esto se debe a su cercanía con la Falla de Oriente, el límite entre las placas tectónicas de Norteamérica y del Caribe.
De hecho, solo en 2025, el país caribeño acumuló 4.535 terremotos, de los cuales solo 15 fueron perceptibles, de acuerdo con datos del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas cubano (CENAIS).
El pasado 6 de marzo, las autoridades cubanas también detectaron otro seísmo, también entre Santiago de Cuba y Guantánamo. El movimiento fue de magnitud 5,3 y tampoco notificaron daños estructurales o heridos.
La última vez que el oriente de la isla sufrió daños importantes por este tipo de eventos fue a finales de 2024. En esa ocasión, se registró un par de seísmos de magnitud 6 y 6,7 en la escala abierta de Richter. Ambos eventos se localizaron en la provincia de Granma y se sintieron con fuerza en seis de las 15 regiones administrativas del país.
El Gobierno cubano reconoció en esa ocasión que los terremotos provocaron importantes daños en más de 3.000 infraestructuras, sobre todo viviendas. Hasta 2025, las autoridades no habían logrado reparar del todo la totalidad de los inmuebles afectados.










