El racismo es un flagelo que hay que combatir y jamás tolerar. El fútbol, afortunadamente, ha ido aggiornándose al paso de los tiempos y es cada vez más consciente de su relevancia como emisor de un mensaje. Las campañas contra la discriminación son una constante y los organismos están atentos al más mínimo mensaje incorrecto. Por eso, lo ocurrido esta semana con Vinicius y Prestianni en el partido entre Real Madrid y Benfica se convirtió en el tema de la semana.
El brasileño acuso al argentino de decirle mono, pero el argentino lo negó y, como se estaba tapando con la camiseta, nunca se podrá comprobar. Por las actitudes y reacciones, si tuviese que apostar diría que algo de eso le dijo. Y si es así, debería ser castigado por eso. La realidad es que solo ellos lo sabrán.
Dicho esto, y habiendo dejado claro mi firme postura en contra del racismo, quiero afirmar porqué Vinicius Jr. es un futbolista despreciable. Un bufón del sistema, que tiene muy poco de víctima y mucho de victimario. Expliquemos las razones.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Repasar la carrera futbolística de Vinícius José Paixao de Oliveira Júnior es observar la trayectoria de vida de un joven que nació, se desarrolló y vive como la joya protegida del poder, tanto con la camiseta de Brasil, como con la del Flamengo y/o la del Real Madrid.
Desde que saltó a la fama con la canarinha en aquel Sudamericano Sub 15 de Colombia, a Vini no se le aplican las generales de la ley. Antes de cumplir 17 años ya era famoso y había sido elegido el mejor jugador del Sudamericano sub 17 en Chile, después de marcar 7 goles y salir campeón.
Vinicius en el futbol es el “protegido de mamá” y sus actitudes son acordes a esa dinámica. Incluso la propia polémica de esta semana es un ejemplo de eso. Primero, demostrando sus grandes condiciones de futbolista, marca un gol antológico. De ahí, sale a festejar, hace un bailecito con insinuaciones sexuales frente al banderín con el escudo de Benfica y la gente al lado. Después mira a la gente y se le ríe en la cara. El público indignado empieza a lanzar cosas al campo y los compañeros tienen que correrlo, Rudiger incluso se disculpa con el público. Como no para ahí, empieza a sobrar a los rivales. Y cuando está por retomarse el juego se lo ve insultando a Prestianni, diciéndole: “Cagón de mierda”.
Después de todo esto, seguro que el argentino se tapó la boca y le dijo una barbaridad racista muy cuestionable. Algo que no debería haber realizado. Y Vini salió corriendo como el nene de mamá rumbo a la maestra para decirle: “Señorita, señorita, ese nene me pegó.” Y después fue a sentarse en la esquina, en este caso el banco de suplentes, llorando ofuscado.
Sea como en el Camp Nou en octubre de 2021, en Mallorca en marzo de 2022, o en el Wanda o Valladolid en septiembre y diciembre de ese mismo año, siempre es Vinicius el bufón victimario. Pasaron los años y es al único que le pasa en todos lados, pero como usa una camiseta pesada, está amparado.
Prestianni se equivocó, a Vini no hay que juzgarlo por su color de piel o por su pelo. Ese es su combustible, es lo que busca. A este chico hay que decirle la verdad: Vinícius José Paixao de Oliveira Júnior sos un futbolista despreciable. Un adversario desleal que sabe que tiene permitido pegar de atrás (como hizo con Richard Rios) sin ser expulsado. Sos el bufón mimado del sistema que nació protegido por los poderosos y disfruta disfrazarse de víctima para burlarse de todos.










