En diálogo con Canal E, José Luis Beluscio, especialista en vitivinicultura, destacó la creciente presencia argentina en Wine Paris 2025 y advirtió sobre la fuerte caída del consumo interno, en un contexto donde las exportaciones se vuelven clave para la supervivencia del sector.
Beluscio explicó que Wine Paris se consolidó como la gran feria internacional tras el declive de Vinexpo y la competencia de ProWein. “Es una feria que se llama Wine Paris y que se realizó en París 9, 10 y 11 de febrero de este año”, detalló.
A diferencia de 2024, cuando la presencia argentina fue muy reducida, este año el panorama mejoró. “Había muy poca presencia argentina”, recordó sobre la edición anterior. En cambio, en 2025 participaron cerca de 30 bodegas bajo el paraguas de Wines of Argentina y otras 10 o 12 de forma independiente.
Entre los protagonistas destacó al Grupo Peñaflor —principal exportador del país— y a Luigi Bosca, junto con bodegas medianas como Fabre. “Es la única manera que tenemos de dar a conocer los vinos en el mundo en estas grandes ferias”, subrayó Beluscio, resaltando la importancia estratégica de estos eventos para captar compradores y consolidar mercados.
En un escenario internacional complejo, donde también cae el consumo global, la exposición internacional se vuelve determinante. “Al tener mayor exposición, tengamos más posibilidades para la venta, claramente”, afirmó.
Consumo mundial: blancos en alza y caída histórica en Argentina
Respecto a las tendencias de mercado, Beluscio señaló un cambio relevante en el gusto de los consumidores. “Hoy en día hay un mayor consumo de vinos blancos, de vinos más frescos”, explicó, aunque aclaró que el tinto aún lidera el mercado global con un 60% frente a un 40% de blancos.
El especialista recordó que esta dinámica ya ocurrió en la Argentina en los años 70. “En los años 70, la pirámide estaba invertida en la Argentina y el mayor consumo era de vinos blancos”, indicó, marcando cómo las modas vuelven y reconfiguran la industria.
Sin embargo, el dato más preocupante es la fuerte caída del consumo interno. “En el año 71 teníamos 90.3 litros per cápita por año. Y hoy tenemos 15.8”, comparó. Incluso en 2002 el promedio era de 25 litros por persona, lo que evidencia una retracción sostenida.
Beluscio alertó sobre el impacto estructural: “Yo no sé si va a haber un decrecimiento en la cantidad de bodegas y hasta un decrecimiento también en la cantidad de hectáreas implantadas de vinos”, advirtió, en un sector que cuenta con unas 920 bodegas inscriptas y alrededor de 800 elaboradoras.
Con un mercado interno debilitado, la clave pasa por la exportación y la apertura de nuevos mercados. Las ferias internacionales, como Wine Paris, se transforman así en una herramienta central para sostener la competitividad del vino argentino en el mundo.










