Yael Frankel, ilustradora y escritora, recorre las claves del arte de narrar para chicos

Yael Frankel, ilustradora y escritora, recorre las claves del arte de narrar para chicos


Durante casi tres décadas, la ilustradora y escritora Yael Frankel construyó un vínculo íntimo con la literatura infantil que nació en la experiencia de leerles a sus hijos y se transformó en una forma de mirar, elegir y crear libros. En Pequeños lectores (Gris Tormenta), ese recorrido se vuelve reflexión: una indagación sobre el valor de las imágenes, la potencia de las historias y el modo en que la lectura atraviesa la vida cotidiana.

En diálogo con Clarín, Frankel retoma ese camino personal para pensar qué hace especial a un libro para chicos y cómo se forma una lectora –incluso cuando ese encuentro ocurre en la adultez.

A lo largo de la entrevista, la autora desarma la idea de un método único y revela un proceso creativo atravesado por lo azaroso y lo íntimo: historias que aparecen nadando, en una fobia o en una conversación entre amigos. También reflexiona sobre la construcción de personajes, la importancia de sostener contradicciones para volverlos verosímiles y su involucramiento en cada etapa de producción del libro. Entre recuerdos de infancia, lecturas actuales y experiencias editoriales –como su trabajo para China–, Frankel propone una mirada lúcida sobre la literatura infantil y su vínculo con los lectores de todas las edades.

–¿De qué manera elegís qué historias contar?

–Depende mucho de cada historia, la última que hice, que todavía no salió, se me ocurrió mientras nadaba; de hecho, es de una mujer que está nadando. Hay otra que publicó también Limonero, que tiene que ver con una fobia mía. No sigo ninguna regla, no siempre se me ocurren de la misma manera; otra vez fue por un intercambio entre tres amigos que nos íbamos contestando hasta que uno contestó algo que yo dije, acá hay un cuento, algo para contar. Depende mucho el contexto.

–¿Cómo es el reencuentro con la niña lectora que fuiste?

–No fui una niña muy lectora pero soy una adulta muy lectora. Hay un encuentro hermosísimo con la lectora ávida que soy hoy, van muy de la mano el ser lectora adulta y ser autora.

–En el libro decís que siempre amaste los libros para chicos, ¿por qué?, ¿qué tienen de especiales?

–A mis hijos les empecé a leer desde muy chiquitos y en ese momento no existía como ahora esto de promover la lectura casi desde adentro de la panza. Fue muy intuitivo leerles muy de bebés, amaba toda esa tarea de entrar a la librería, ir a la parte infantil, mirar los libros. Al principio me llamaban la atención casi exclusivamente por las ilustraciones, casi que ni me importaba la historia y hoy te diría que es un poco al revés: los leo antes de comprarlos para mí porque mis hijos ya son muy grandes, pero me los compro para mí.

–¿Cómo construís a tus personajes? Decís que desde sus contradicciones porque eso les da humanidad

–Construir personajes es una de las cosas más complejas que tienen los cuentos, las historias, porque vos querés que tus personajes sean creíbles, queribles, los querés querer; al menos me pasa eso a mí y quiero que sean humanos en el sentido de la verosimilitud, que se contradigan, que tengan cosas buenas y malas, que no sean de un solo partido, por llamarlo de alguna manera, que haya grises entre ellos, que pasen cosas complejas, como en la vida.

–Seguís todas las etapas de producción de tus libros, ¿podes contarnos?

–Sigo las etapas de los libros porque me importa mucho qué es lo que va a pasar una vez que lo entrego ya completo: en qué papel se va a imprimir, cómo va a ser la tapa y la contratapa, qué va a decir en la contratapa porque como lectora adulta le creo muy poco a las contratapas entonces trato de no caer en esos clichés que se usan mucho en las contratapas de los libros para adultos de poner alguna frase o algún gancho que haga que tengas ganas de leer el libro.

–¿Cómo fue cuando te encargaron un libro para China?

–Me llamaron los chinos para decirme ‘queremos tener un libro tuyo, tenés toda la libertad del mundo en cuanto a tema, cantidad de páginas, formato’. Me puse recontenta, después un poquito menos porque hubiera preferido tener algunas indicaciones que me iban a facilitar de dónde agarrarme pero no las hubo así que me puse a dibujar, como casi siempre, que dibujo y veo si en los dibujos encuentro alguna historia. En este primer dibujo hice una nena que estaba cazando mariposas y entonces se me ocurrió que ese día en la escuela, la maestra les había preguntado a los chicos una pregunta que los adultos les hacemos bastante seguido que es: ‘qué quieren ser cuando sean grandes’ y pensé que esta nena, con cada vuelta de página iba a cambiar de parecer, como que se iba a arrepentir e iba a decir ‘nonono, mejor prefiero…’. Entonces iba a estar a lo largo de todo el libro contándoles a sus compañeros y a su maestra qué es lo que quería ser cuando fuera grande.

–¿Qué leías de chica y qué lees ahora?

–Cuando era chica no leía mucho: en mi casa tampoco había una gran biblioteca, era la típica biblioteca de clase media con muchas enciclopedias que no me interesaban para nada. Sí tenía un abuelo escritor, José Rabinovich, que tuvo una producción muy grande entonces teníamos muchos libros suyos y también había muchos libros de mi papá que era médico entonces no era una biblioteca muy interesante para mí. Yo me hice lectora cuando fui adulta. Ahora leo mucha ficción hasta que descubrí el ensayo también que me gusta mucho pero lo que más leo es novela de ficción.

–¿Tus hijos siguen leyendo?

–Mis hijos siguen leyendo, cada uno con sus gustos. Tengo un hijo que es matemático y es súper creativo y elige sus lecturas acorde a sus intereses y una hija que es comunicadora social y que me pide a mí que le aconseje, que le recomiende lecturas y también se guía mucho por lo que eligen sus amigas, sus pares.

–¿Crées que la lectura transforma al mundo?

–Lo primero que te diría es que la lectura entretiene, en todo caso puede llegar a transformar tu día, tu semana, el tiempo que te lleve leer el libro, puede llegar a transformar una idea que tenías y que el libro te la cambió, pero el mundo, es mucho.

Yael Frankel es autora de Pequeños lectores (Gris tormenta). Foto: redes sociales.

–¿Qué tiene de diferente la literatura infantil a la de adultos?

–En principio diría que el tipo de lenguaje no es el mismo, no le voy a contar la misma historia a un adulto y a un nene con el mismo lenguaje, voy a tratar de llevarlo a dos lenguajes diferentes. Por algo el libro álbum tiene ilustraciones y la gran mayoría de literatura para adultos, no. Me encantaría que eso pueda cambiar, de hecho creo que mis últimos libros ya ni siquiera son para niños pero como tienen ilustraciones, muchas veces se confunde. Creo que los adultos disfrutan y disfrutarían muchísimo de los libros álbumes.

Yael Frankel básico

  • Nació en Buenos Aires, en 1967. Es escritora e ilustradora. Estudió diseño gráfico en la Universidad de Belgrano y después trabajó haciendo empaques de juegos para niños.
  • Durante la mayor parte de su carrera como ilustradora se ha dedicado a la literatura infantil, y especialmente a los libros álbum.
  • Por su capacidad de contar historias en ese soporte, donde cualquier variante en los materiales tiene la capacidad de producir un efecto que determina el conjunto de la narración, se ha convertido en una de las más importantes del gremio en América Latina.
  • Pequeños lectores es su primer libro hecho exclusivamente de palabras.

Pequeños lectores, de Yael Frankel (Gris tormenta).

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