El superávit comercial de abril sorprendió por su magnitud y volvió a poner el foco sobre la recuperación del sector externo argentino. Según los datos difundidos por el INDEC, el saldo positivo alcanzó los 2.711 millones de dólares, impulsado principalmente por el fuerte crecimiento de las exportaciones energéticas.
En diálogo con Canal E, el economista Guillermo Hang analizó el escenario económico actual y destacó el aporte del agro, la minería y los combustibles. Sin embargo, también advirtió sobre las dificultades que enfrenta la industria y las diferencias entre los distintos sectores de la economía.
El rol de la energía en el superávit comercial
Hang explicó que el resultado positivo de abril estuvo motorizado por el sector energético. “Fue un dato del comercio de bienes muy bueno, un superávit de más de 2.700 millones de dólares, muy impulsado por combustibles y lubricantes”, sostuvo.
El economista detalló que el crecimiento respondió tanto a un aumento de precios internacionales como a mayores cantidades exportadas. “El mercado energético global está pidiendo más combustibles y está pagando más”, afirmó durante la entrevista.
En ese sentido, remarcó que uno de los principales desafíos pasa por evitar que la suba internacional del petróleo impacte sobre la inflación local. “El problema es cómo YPF puede manejar estos aumentos de precios sin que peguen tanto en la inflación”, planteó.
Agro, minería y una economía de dos velocidades
Hang señaló que el agro y la minería también ayudaron a fortalecer el frente externo argentino durante los últimos meses. “Con una buena cosecha del agro y la minería creciendo se genera este mayor saldo comercial”, explicó.
Sin embargo, aclaró que la situación no es homogénea para todos los sectores productivos. “Podemos hablar de una economía en forma de K o de dos velocidades”, indicó al describir las diferencias entre actividades que muestran crecimiento y otras que continúan en crisis.
El economista sostuvo que mientras la energía, el agro y la ganadería atraviesan un momento favorable, la industria todavía enfrenta dificultades. “La industria sigue despidiendo empleo”, advirtió.
El impacto del dólar y las importaciones
Otro de los factores que explicó el resultado positivo del intercambio comercial fue la estabilidad de las importaciones. Según Hang, el ingreso de bienes del exterior no crece al ritmo del año pasado y algunos precios internacionales muestran bajas.
“Las importaciones están bastante estabilizadas y están bajando los precios de algunos bienes que importa la Argentina”, comentó al referirse especialmente al mercado automotor.
De todos modos, aclaró que el superávit actual no garantiza una acumulación acelerada de reservas. “No es un número que permita acumular reservas a lo loco”, señaló, al recordar que también existe una fuerte demanda de divisas para ahorro, pago de utilidades y servicios.
Las perspectivas para los próximos meses
De cara al resto del año, Hang consideró que el Gobierno deberá seguir de cerca dos variables clave: la compra de dólares para ahorro y la velocidad de recuperación económica.
“Si la economía empieza a funcionar a una velocidad más elevada, va a necesitar más importaciones”, explicó el economista, quien advirtió que eso podría reducir el saldo comercial positivo.
Al mismo tiempo, destacó que el ingreso de divisas por la liquidación del agro y la demanda global de combustibles continúan favoreciendo al país. “El sector externo de la economía argentina está bastante sólido en este inicio del año”










