Santiago Halty dice que de chico no era muy bueno con la pelota, pero aun así el fútbol fue fundamental en su vida. Nacido en California de padres argentinos, vivió su niñez en Buenos Aires y cuando volvió a estudiar en EE.UU. se juntaba a jugar con sus amigos y era un desahogo, una forma de comunidad y de olvidarse de los problemas. Pero fue mucho más que eso.
Santiago ahora pelea como un David contra el Goliat de las grandes marcas deportivas con el sueño de llevar la pasión latinoamericana y argentina por el fútbol a los pies de los jugadores: la empresa que fundó hace 16 años —Senda Athletics— diseñó y fabricó los primeros botines sustentables de la historia, con modelos que se llaman Rosario y Mendoza, y que en pocos días serán utilizados por primera vez en un Mundial.
Santiago nació hace 43 años en Indio, California, donde vivió hasta los 4, pero luego de que sus padres se separaran, creció en Buenos Aires solo con su mamá hasta que se graduó en la secundaria y, con la crisis de 2001, buscó volver a Estados Unidos para ir a la universidad.
Instalado de nuevo a los 18 años en Los Ángeles, la vida no le fue fácil. Estudiar en un college estadounidense es caro y por eso ahorró trabajando horas y horas como mozo, lavacopas o valet parking hasta que ingresó a la Universidad de California San Diego para estudiar Economía. Con un programa en el exterior aprendió chino mandarín en Shanghái y finalmente se especializó en desarrollo sustentable en París. En otras palabras, cómo crear modelos de negocios que no busquen únicamente maximizar ganancias, sino también cuidar el medio ambiente de manera socialmente responsable.
“Me gradué, pensé en Senda y ya no pude sacarme la idea de la cabeza. Era hacer pelotas de fútbol con certificación fair trade, con comercio justo, algo que combinaba mi herencia argentina y mi amor por el fútbol con el desarrollo sustentable”, cuenta Santiago a Clarín desde Miami, donde hoy vive y tiene radicada su empresa.
“Yo quería traer acá un poco de cómo vivimos el fútbol en Latinoamérica y en Argentina, con esa pasión. Veía que los chicos acá terminaban el entrenamiento y se iban. ¿Cómo no se quedan? Nosotros nos quedábamos jugando hasta que se hacía de noche”, cuenta.
Y así fundó en 2010 Senda Athletics, que fabrica sus productos en Pakistán, con certificación sustentable. Primero apuntó al nicho de pelotas de futsal. “La diferencia principal está en que nosotros abrimos la fábrica a la ONG estadounidense Fair Trade, que verifica las condiciones de los trabajadores y los lugares de producción”, explica.
Santiago Halty y su creación Senda que irrumpe en el Mundial 2026.Por cada producto que venden, Senda paga un extra que va a un fondo que se destina a los trabajadores de la fábrica y ellos deciden en qué utilizarlo.
Más allá de las pelotas, luego incursionaron en la fabricación de medias antideslizantes, con una tecnología especial que se llama “gravity”, que hoy usan unos 250 jugadores, entre ellos Giuliano Simeone, Thiago Almada y Alexis Mac Allister, que las utilizó en la final del Mundial de Qatar 2022. Más adelante, Senda avanzó con botines para futsal, con un modelo al que llamaron Ushuaia.
Pero la compañía fue por más: con el respaldo de inversores ligados al fútbol femenino, como Michele Kang (dueña del Washington Spirit y del Olympique Lyonnais) y John Neace (propietario del Louisville City), Senda lanzó los primeros botines sustentables del mundo a pocos días del Mundial.
“Los botines estarán en el Mundial”, festeja Santiago. Se trata de los modelos Rosario y Mendoza, que lucirán los arqueros de Canadá (Maxime Crépeau) y Cabo Verde (Josimar Dias, “Vozinha”).
Cuenta que el calzado fue codiseñado con los jugadores, sobre todo los que ya utilizaban las medias. Lo principal, dijeron, es que el botín sea liviano y que traccione, que conecte bien con la pelota en la pegada. “Teníamos que estar a la misma altura que las grandes marcas y utilizamos materiales similares. Pero llevamos la tecnología antideslizante de las medias a la parte de adelante del botín para que tenga ese buen contacto”, explica Santiago.
“Lo más importante para ellos es que el botín sea bueno. Lo del fair trade es como la frutilla del postre”.
Ya hay 10 jugadores de la MLS que usan Senda desde hace meses y están arreglando con mundialistas en Uzbekistán, Panamá y otros clasificados. Es un trabajo hormiga, pero apuestan a que hay un mercado importante.
Ilie Sánchez, capitan de Austin FC, con los botines Senda Rosario en el sorteo de capitanes con Lionel Messi. Foto: Gentileza“Las grandes marcas se concentran en un número muy pequeño de grandes jugadores para sponsorear, el 5% como mucho. Te dejan un 95% de profesionales que no están bien atendidos. Tienen contratos, pero si no sos un jugador importante, a los botines no les ponen las banderas o las iniciales, por ejemplo. Para mí cualquier jugador es súper VIP. Levanta el teléfono y me llama a mí. No hay una barrera entre el jugador y el fundador de la compañía, y creo que eso es en gran parte por lo que hemos crecido”.
Senda compite con gigantes como Adidas, Nike, Puma, Umbro y otras marcas que lucen la gran mayoría de los jugadores. Por 225 dólares pueden comprarse en la página web de la compañía, menos que los de las firmas clásicas, que cuestan unos 300.
Para Santiago el debut en el Mundial es solo el comienzo. “Ahora el sueño que tenemos es de acá al 2030 estar en el top 10 de las marcas del mundo del fútbol”.
Y buscan llegar a ese nivel porque “no hay ninguna marca con esencia latinoamericana a nivel global de fútbol. Son todas estadounidenses o europeas, con todo lo que representa el jugador latinoamericano en el mundo. ¿Cómo puede ser? Me agarró todavía más pasión y más ganas de llevar a Argentina y Latinoamérica adonde se merece estar”.
Santiago jura que el fútbol le mejoró la vida. “Nunca fui muy bueno jugando, pero a mi mejor amigo lo conocí a través del fútbol y cualquier problema que tenía en Estados Unidos, o cuando me sentía solo, iba a jugar y toda esa semana me sentía mejor”.
Y de allí el nombre de Senda. “Tenía que encapsular eso: el fútbol como una senda, un camino para mejorar la vida de la gente; la de los trabajadores a través del fair trade y la de quienes juegan. Porque jugás a la pelota y sentís que no existe ningún problema en el mundo”.










