El seleccionado de Brasil goleó con contundencia a su par de Panamá en lo que significó el último partido del conjunto sudamericano antes de partir hacia la gran cita de la Copa del Mundo, que se disputará a partir del 11 de junio en las sedes asociadas de Estados Unidos, México y Canadá. Después de un primer tiempo que exhibió algunos marcados problemas de funcionamiento colectivo en el esquema local, en la parte final la jerarquía individual terminó por quebrar la resistencia visitante. El encuentro tuvo como escenario al mítico Estadio Maracaná de Río de Janeiro, un templo del fútbol mundial que sumó de esta manera su partido número 120 desde aquella histórica inauguración en 1950 para el primer certamen ecuménico de la posguerra.
Las emociones de la jornada no se hicieron esperar y llegaron desde el vestuario. Al minuto de juego, Vinícius Júnior frotó la lámpara y marcó el 1-0 parcial con un potente remate desde afuera del área que dejó sin opciones al guardameta rival. Sin embargo, la sorpresa se instaló en el estadio a los 13 minutos, cuando Panamá logró la igualdad provisoria a través de un preciso tiro libre ejecutado por Michael Amir Murillo. El disparo contó con la complicidad de un desvío fortuito en Matheus Cunha, lo que descolocó por completo al arquero brasileño en una acción que, para los ojos de los cronistas más atentos, resultó extrañamente similar al legendario gol que Norberto Alonso le marcó a Hugo Orlando Gatti en el superclásico de la pelota naranja de 1986.
Antes de la finalización de la primera mitad, y precisamente en el mejor momento futbolístico de los panameños y el peor pasaje de los dueños de casa, la jerarquía individual volvió a inclinar la balanza. Fue el experimentado mediocampista Casemiro quien se encargó de estirar la ventaja y estampar el 2-1 antes de irse al descanso, llevando un manto de tranquilidad a las tribunas cariocas.
Lo verdaderamente curioso ocurrió durante el entretiempo, cuando el director técnico italiano Carlo Ancelotti decidió patear el tablero y metió mano de manera masiva en el equipo, realizando un total de diez modificaciones tácticas de cara al inicio de la etapa complementaria, transformando por completo la fisonomía de los suyos.
Ante semejante cantidad de variantes en una misma ventana, una duda reglamentaria sobrevoló de inmediato los palcos de la prensa: ¿considerará la FIFA este partido dentro de la categoría A de amistosos internacionales oficiales, teniendo en cuenta las normativas habituales de sustituciones? La respuesta es afirmativa, ya que el reglamento de la entidad máxima del fútbol mundial permite de manera excepcional un tope de hasta once cambios por bando en encuentros de carácter amistoso, siempre y cuando ambos seleccionados se pongan de acuerdo previamente en la reunión técnica y se lo notifiquen formalmente a la terna arbitral antes del silbatazo inicial. De los once titulares brasileños, el único sobreviviente en cancha fue el zaguero Léo Pereira.
En la parte final del juego, la ráfaga de variantes surtió efecto inmediato y los goles de la victoria definitiva llegaron uno detrás del otro sobre el césped del Maracaná. A los siete minutos de ese complemento, tras un grosero error conceptual en la salida del arquero panameño Orlando Mosquera, el delantero Evanilson aprovechó la oportunidad para facturar el 3-1. Apenas unos minutos más tarde, a los 14, Lucas Paquetá aumentó las cifras en el marcador tras recibir una gran asistencia de Santos, mientras que a los 17 minutos, el atacante Thiago anotó el quinto grito de la noche mediante la correcta ejecución de un tiro penal. Ya en el epílogo del compromiso en Río de Janeiro, Danilo se encargó de poner los números de cierre.
Cuando restaban tan solo siete minutos para el pitazo final del juez, el ingresado Carlos Harvey decoró el resultado y descontó para la escuadra de Panamá. El conjunto centroamericano se prepara para disputar el segundo Mundial de toda su historia institucional, donde formará parte del exigente Grupo L de la competencia y tendrá que medirse de manera sucesiva con Ghana el 17 de junio, Croacia el 23 e Inglaterra el 27. Por su parte, la poderosa selección brasileña quedó emparejada dentro del Grupo C de la cita ecuménica, una zona donde iniciará su camino enfrentando a Marruecos el 13 de junio, para luego chocar contra Haití el 19 de junio y cerrar su participación frente a Escocia el 24 de junio.
Para completar las estadísticas de un encuentro que por momentos se pareció mucho más a una práctica informal a puertas abiertas que a un amistoso oficial bajo la órbita de la FIFA, el cuerpo técnico de Panamá también decidió no quedarse atrás y realizó un total de diez variantes en su alineación a lo largo del segundo tiempo. Por lo tanto, haciendo el recuento global de las planillas, apenas dos de los veintidós futbolistas que iniciaron el encuentro lograron completar la totalidad de los noventa minutos de juego sobre el terreno de juego. Además del central brasileño Léo Pereira, el otro jugador que resistió a la enorme rotación en el campo de juego fue el guardameta panameño Orlando Mosquera.










