El Valencia y el Baskonia despiertan justo a tiempo | Baloncesto | Deportes

El Valencia y el Baskonia despiertan justo a tiempo | Baloncesto | Deportes

No respiran tranquilos los cabeza de serie en estos playoffs de la ACB. El miércoles cayeron el UCAM Murcia y el Real Madrid en su feudo, y, un día después, el Valencia Basket sufrió ante un rebelde Surne Bilbao que tenía muy bien estudiado a su rival. El equipo de Pedro Martínez apretó mucho en defensa en los seis últimos minutos, con un parcial de 14-0, para salvar el triunfo en el primer partido de los cuartos de final (83-80). El Baskonia tampoco logró romper el partido ante el Joventut, siempre bien conducido por Ricky Rubio, hasta el último cuarto (85-71).

No hay muchos técnicos que conozcan mejor a Pedro Martínez que Jaume Ponsarnau, su socio en el banquillo de aquel Valencia Basket que ganó la Liga en 2017. El conjunto vasco dominó toda la primera mitad, siempre por delante en el marcador, hasta que su oponente, bien guiado por Braxton Key, logró irse al descanso con un empate (35-35) que se sintió como un alivio en el Roig Arena. Nunca fue por delante el Valencia en esos primeros 20 minutos, pero el duelo tampoco fue especialmente desigual: rivalizaron en acierto, con porcentajes de tiro algo bajos, estuvieron casi a la par en el rebote y apenas sumaron de tres, algo inusual por estos lares, donde los triples han sido algo cotidiano durante todo el curso. Ponsarnau le puso la zancadilla táctica a su colega y el Bilbao consiguió que su rival no corriera. Cuando eso ocurre el Valencia siente que le falta el aire sin esos puntos con los que acostumbra a torturar a su contrincante. Pero Pedro Martínez tiene a Braxton Key, un jugador cada día más asentado, más feliz con la camiseta ‘taronja’, más determinante. Y también ha incorporado al joven Álvaro Cárdenas, un joven base granadino de 24 años, hijo de David Cárdenas, que fue entrenador en la ACB a finales de los 90, y que ha regresado a España después de jugar para los Spartans en la NCAA.

El Bilbao había llegado a esta nueva catedral del baloncesto con sus mecanismos bien engrasados y con este juego tan eficiente mantuvo el mando durante casi todo el partido. Jean Montero, el jugador llamado a dar un nuevo salto en su carrera cuando acabe la temporada, intentaba ser una tarde más el líder de su equipo, la chispa que reactiva la maquinaria taronja. Pero con cinco triples en total, menos de dos por cuarto, el Valencia entró en el último cuarto viéndole la espalda al Bilbao, un equipo con mayúsculas en el que casi nadie sobresalía por encima de sus compañeros. Todo armonía, siempre con pases extra en ataque, siempre con oportunas ayudas en defensa, el Bilbao no tembló en el desenlace del partido (55-67).

El Valencia necesitaba algún valiente que se aliara con Jean Montero y encontró a Jaime Pradilla. Pero el Bilbao tenía respuesta a cada buena acción de su rival. Pedro Martínez no daba con la tecla y a falta de seis minutos tuvo que pedir un tiempo muerto porque sentía que el partido se le escapaba (62-75). El semifinalista de la Euroliga se aferró a Pradilla y a Jean Montero, que acortó distancias a golpe de talento. Por algo es uno de los jugadores más cotizados de Europa ahora mismo. Badio vio que era el momento y apretó las tuercas en defensa para recuperar balones muy valiosos que permitieron al Valencia ponerse con 1-0. El viernes puede sentenciar en Miribilla.

El Baskonia también se adelantó en su serie ante un correoso Joventut. Cada herida provocada por el equipo de Paolo Galbiati la suturaba Ricky Rubio. El conjunto vitoriano cogía cinco o seis puntos de ventaja y entonces volvía el mago del Masnou y corregía los errores. No importaba el acierto de Matteo Spagnolo, Ricky siempre volvía para enderezar a los suyos con una gran primera parte (12 puntos, cuatro rebotes y dos asistencias). La enésima lección magistral de Ricky Rubio le permitía jugar con al defensa del Baskonia hasta adelantar a la Penya en el tercer cuarto (41-43) justo antes de cometer su tercera falta personal, un error que le llevó al banquillo. Su relevo, Guillem Vives, quiso transmitirle a su equipo que no pensaba aflojar y en su primer ataque anotó un triple -el segundo de la Penya en el partido- que le daba un respiro (41-46).

El equipo de Dani Miret logró enredar el partido para reducir la anotación al máximo. Las defensas dominaban a los ataques y ahí sufría el francés Timothé Luwawu-Cabarrot, el máximo anotador de la ACB, que tardó 32 minutos en meter su primera canasta en juego. El Baskonia empezó a correr y eso le dio alas. Los puntos de Omoruyi y Spagnolo llevaron al equipo de Paolo Galbiati un escalón por encima de la Penya, que acabó desintegrándose en los últimos minutos.

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