La carrera de Raúl Jiménez estuvo a punto de terminar, también su vida, en 2020. Durante el fútbol de pandemia, el delantero mexicano sufrió una dura fractura craneal al chocar con el brasileño David Luiz. Jiménez burló a la muerte. Se recuperó pero el cuerpo le cobró facturas. Una lesión en la pelvis casi le deja fuera del Mundial de Qatar y, pese a no estar al 100%, jugó. Parecía que su carrera se iba a apagar con tres Mundiales jugados sin gol, pero ese fuego le impulsó a seguir peleando. Llegó al Fulham de la Premier League para empezar a recobrar el ritmo. Y, finalmente, anotó este jueves frente a Sudáfrica el segundo gol de México en el partido inaugural.
Un centro desde la banda derecha de Roberto Alvarado encontró a un solitario Raúl Jiménez en el área que entró con un remate de cabeza para hacer el 2-0. En el primer tiempo, tuvo un remate a portería que fue frustrado por el sudafricano Ronwen Williams. Esta escena sería impensable en noviembre de 2020 cuando ocurrió el brutal golpe de cabezas. Jiménez fue intervenido quirúrgicamente. Estuvo bajo rehabilitación. El alta médica se la dieron en mayo de 2021, pero no pudo volver a jugar hasta agosto con el mandato de usar una banda protectora en la cabeza, con especial protección en la parte de la derecha. El festejo fue un grito eufórico, quizá el más satisfactorio de su carrera, porque lo dedicó a su padre, quien falleció en marzo pasado, a unos meses del Mundial. El gol se lo dedicó. “Su situación personal lo motivó doblemente”, dijo Javier Aguirre, sobre él. “Empezó con el pie derecho. Es el titular de este equipo porque se lo ha ganado”, agregó.
El delantero de 35 años peleó en el Wolverhampton, se coló al Mundial de 2022 pese a que no podía mostrar su mejor arsenal. El entrenador de entonces, Tata Martino, le dio su confianza absoluta, pero sin fortuna. Se fue Martino y Jiménez quedó en un limbo. No fue considerado en la transición mexicana con Diego Cocca ni con Jaime Lozano. Ambos entrenadores fueron despedidos antes de la llegada de Javier Aguirre en 2024. Jiménez volvió por ese instinto goleador que tuvo que reencontrar en el Fulham. La titularidad en la selección mexicana se la disputó con Santiago Giménez, que empezaba a brillar en el AC Milan, y lesiones mediante, el Jiménez con jota pudo ser el nueve fijo. Detrás de él están Giménez, Guillermo Martínez y Armando La Hormiga González, quien le sustituyó al minuto 76. Ambos fueron ovacionados: al veterano por su gol mundialista y su legado, al segundo por su futuro prometedor.
En el partido inaugural, Raúl Jiménez dejó su sello como un delantero que sale del área para buscar el balón, se abre a las bandas para crear espacios para sus compañeros y es mucho de pedir la pelota en los tiros libres. Probó su habilidad pero la estrelló en la barrera. Hace muy buena mancuerna con un fuera de serie como Julián Quiñones. Unos días atrás, en plena concentración para el Mundial, fue anunciado como refuerzo del Wolverhampton, que la próxima temporada tendrá que pelear en la Championship, la Segunda División inglesa. Con los Wolves, Jiménez pasó el peor momento de su carrera y ahora él quiere ayudarlos a volver al plano estelar, pese a que podría tener un plácido proyecto de retiro en México o Estados Unidos. Jiménez ya encontró el gol en los Mundiales y, espera, que no sea el último. Todos tendrán dedicatoria al cielo.









