El argentino Javier Milei lo llama ‘la casta’, y el norteamericano Donald Trump la nombra ‘el pantano’. Como en el resto del continente, los candidatos presidenciales en Colombia que dicen representar al pueblo en una lucha contra las élites son quienes definen la cara del poder. En esta elección, quien más ondea esa bandera es Abelardo de la Espriella, el candidato de ultraderecha que nunca ha tenido un cargo público y está cerca de ganar la Presidencia el próximo domingo, con un discurso en el que dice representar a “los nunca” contra “los de siempre”. “Yo no vine a hacer la política de siempre, vine a cambiar la política para siempre”, repite. Lo sigue en intención de voto el senador de izquierdas Iván Cepeda, quien promete una “revolución ética” junto a los sindicalistas, el movimiento indígena y los jóvenes. Son quienes su padrino político, el presidente Gustavo Petro, llamó en su victoriosa campaña de 2022 como «los nadies“. Cepeda ha hecho un esfuerzo por excluir de su campaña a quienes representan la ”política de siempre» en el petrismo ―Armando Benedetti o Roy Barreras― y más bien resaltar su personalidad académica, la del filósofo, por encima de la política, la del senador petrista.










