Konstantin Rudnev (59) está acusado de liderar una red internacional de trata de personas y narcotráfico que operaba bajo la fachada de centros de yoga y espiritualidad. Cayó luego de que médicos de un hospital denunciaron que una embarazada rusa era sometida y controlada por el grupo.
Los jueces Guillermo Yacobucci, Mariano Borinsky y Carlos Mahiques de la Cámara de Casación Federal revocaron el beneficio de la prisión domiciliaria que se le había concedido semanas atrás y ordenaron su traslado inmediato a una cárcel común.
Mientras tanto, Rudnev todavía cumple prisión domiciliaria en una quinta de San Vicente, en la provincia de Buenos Aires. El fiscal Fernando Arrigo impugnó la medida advirtiendo sobre el «riesgo de fuga» y la «ineficacia del monitoreo electrónico en una zona con señal de internet deficiente».
Segú pudo saber Clarín, el imputado seguirá alojado allí, al menos, hasta el 25 de junio que se realizará una evaluación médica para analizar su estado de salud y determinar si puede estar en un penal o si necesita tratamiento ambulatorio.
Su abogado, Martín Sarubbi, se ofreció como garante y además pagó una fianza de 30 millones de pesos para obtener la libertad.
Me llamo Konstantin Rudnev (sí, ese del que leyeron en los medios).
La fiscalía de Argentina insiste constantemente en que tengo riesgo de fuga. Pero ya llevo más de una semana bajo arresto domiciliario y, cuando me enteré de que lo levantaron, ni por un segundo se me cruzó la… pic.twitter.com/uZOx3OFUbj— konstantinrudnev (@rudnevcase) June 11, 2026
El estado de salud de Rudnev quedó bajo análisis luego de que el 26 de mayo tuvo que ser operado en una clínica de Monte Grande por una cirugía programada por un una hernia inguinal. Fue dado de alta 48 horas después y hasta el momento se encuentra estable y no sufrió complicaciones tras la intervención.
En su voto, el juez Yacobucci fue categórico: “Lejos de ser una causa exclusivamente vinculada a trata de personas, el cuadro investigativo comprende delitos graves de distinta naturaleza —tráfico de estupefacientes agravado, falsedad ideológica, delito migratorio y delitos vinculados a la alteración del estado civil de un menor de 10 años—”.
También remarcó que Rudnev «se ausentó voluntariamente a todas y cada una de las audiencias celebradas en el proceso, incluso aquellas en las que se trató su propia prisión preventiva” y que “no puede obviarse la actitud sistemática de negativa a ser examinado por médicos de la unidad penitenciaria, de hospitales extramuro e incluso del Cuerpo Médico Forense, pese a invocar cuestiones de salud como argumento central para obtener la prisión domiciliaria”.
Yo, Konstantin Rudnev, quiero hablarles a la gente de todo el mundo sobre una gran ilusión que existe en nuestra sociedad actual: la democracia.
¿Realmente el pueblo es quien manda? Hoy les cuento la verdad ⬇️#DemocraciaReal #KonstantinRudnev pic.twitter.com/kSpBqbfzL3— konstantinrudnev (@rudnevcase) June 9, 2026
Por su parte, Borinsky agregó que “en el pronunciamiento criticado, tampoco se ha valorado en su justa dimensión que el imputado carece de arraigo suficiente en el país, posee antecedentes de desplazamientos internacionales, importantes recursos económicos y se encuentra vinculado, según la hipótesis acusatoria, a una estructura de alcance transnacional; circunstancias todas que, valoradas de manera conjunta, permiten concluir que el riesgo de fuga se mantiene plenamente vigente”.
La coartada del «disidente»: ¿persecución o estrategia judicial?
En los últimos meses, y mientras intentaba evitar su regreso a la cárcel, Rudnev intensificó una curiosa estrategia en redes sociales: presentarse como un pensador crítico y disidente al gobierno ruso. A través de su perfil publican videos -algunos con publicidad- tratando de despegarse de la imagen de líder de una secta coercitiva para adoptar la de un perseguido político.
«Me llamo Konstantin Rudnev. Pasé más de 12 años en cárceles rusas por oponerme públicamente al régimen de Putin y a la guerra. Ahora en Argentina el juez revocó mi arresto domiciliario y quieren enviarme de nuevo a la cárcel. Escuchen mi mensaje», escribió junto a un video en el que dice: «Las cárceles son un rudimento de la sociedad, las cárceles deben ser abolidas, ni una sola persona estando en la cárcel se hizo mejor».
«Yo, Konstantin Rudnev, quiero hablarles a la gente de todo el mundo sobre una gran ilusión que existe en nuestra sociedad actual: la democracia. ¿Realmente el pueblo es quien manda? Hoy les cuento la verdad», escribió junto a otro video. Los primeros posteos, que coinciden con la fecha de su detención, eran en inglés, ahora están en castellano.
No es la primera vez, ya había subido videos a esa cuenta de mujeres que también están vinculadas a la causa y que cuestionan el proceso judicial. «En Rusia simplemente es imposible decir que estás en contra de la guerra. Llevo aproximadamente medio año en este país prácticamente sin ningún medio para vivir«, se grabó una joven, aunque es difícil corroborar lo que dice porque su voz está doblada con IA al español.
La secta
La organización, conocida como Ashram Shambala, fue fundada por Rudnev en 1989 en Siberia y prohibida en Rusia en 2014. El líder ya había cumplido una condena de 11 años en su país por abuso sexual y venta de drogas antes de escapar hacia Montenegro y, finalmente, recalar en Bariloche en 2021.
«Ashram Shambala», la organización de Rudnev fue fundada por él en 1989 y prohibida en Rusia en 2014.De acuerdo a la acusación, alquilaban propiedades donde, tras los allanamientos, se descubrieron ventanas tapadas, colchones en el piso de salones comunes, ropa erótica y pelucas.
La caída de la secta comenzó de manera fortuita en marzo de 2025 en el Hospital Ramón Carrillo de Bariloche. Una joven rusa de 22 años ingresó para dar a luz, pero los médicos notaron que no tenía autonomía: dos mujeres hablaban por ella y no le permitían interactuar con el personal. “La chica no tenía autonomía. Todo el tiempo decidían ellas y no la dejaban hablar”, relató Angélica Calfín, responsable del Programa de Asistencia a las Víctimas de Trata.
La sospecha principal es que la organización buscaba obtener la nacionalidad argentina para Rudnev inscribiendo al recién nacido como su hijo, para luego expandir sus operaciones hacia Brasil.
Una investigación que llegará hasta 2027
El proceso judicial contra el «Gurú» y otros 20 imputados es de una complejidad inédita para la región. La justicia prorrogó la investigación hasta abril de 2027 debido a los enormes obstáculos técnicos y diplomáticos.
Rudnev dice que lo persiguen por ser «un pensador crítico y disidente».Actualmente, los peritos se enfrentan al desafío de traducir y analizar un gran volumen de datos: existen 8 terabytes de información cifrada que el Estado argentino aún no ha podido desencriptar, sumados a otros 4 terabytes de datos en computadoras secuestradas. Además, se deben coordinar testimonios en Rusia, Indonesia y Alemania, lo que requiere de complejos mecanismos de cooperación internacional.
Al ser detenido en el aeropuerto de Bariloche en 2025, Rudnev intentó suicidarse cortándose el cuello con una hoja de afeitar que escondía en su billetera. Para los jueces de Casación, este antecedente, sumado a sus recursos económicos y la falta de arraigo en el país, confirman que el riesgo de que intente escapar sigue vigente.










