Hubo un tiempo en que Colombia, en los Mundiales, festejaba los empates. Tenía lógica: en las primeras 13 ediciones solo participó una vez, en Chile 1962, e incluso en 1982 renunció a su organización —al menos habría jugado por ser local— luego de haber sido elegido por la FIFA como sede: España ocupó su lugar. Ya a partir de Italia 1990, Colombia comenzó a alternar en las Copas del Mundo y, aunque solo una vez trepó hasta los cuartos de final, en Brasil 2014, hoy la sorpresa es cuando no clasifica. Fue más extraña su ausencia en Qatar 2022 que su reaparición este miércoles en el Azteca, un regreso celebrado por una marea amarilla en las tribunas, como si estuviese jugando el América, el equipo anfitrión y dueño del estadio, también con camiseta amarilla. La hinchada colombiana ya está en el podio de las mejores en el Mundial 2026.










