«Tú te llevaste estos tres, yo estos otros: circúlenlos«. Así resumió Paco Ignacio Taibo II, director del Fondo de Cultura Económica (FCE), la lógica que sostiene 25 para el 25, la colección de libros gratuitos que esta semana completa su desembarco en Buenos Aires. La idea no es que cada joven conserve su ejemplar, sino que lo preste, lo comparta, y lo deje seguir su camino.
Esa apuesta por hacer circular los libros suma ahora un nuevo capítulo. Desde este miércoles 8 de julio, la colección estará completa en la Librería del Fondo y Centro Cultural Arnaldo Orfila Reynal (Costa Rica 4568, CABA).
Hasta ahora, el espacio ofrecía una primera selección de ocho títulos, con obras de Osvaldo Bayer, Mario Benedetti, Amparo Dávila, Nona Fernández, Eduardo Galeano, Gabriel García Márquez, Juan Gelman y Juan Carlos Onetti. A partir de las 17, se incorporarán los restantes volúmenes, entre ellos libros de Roque Dalton, Miguel Ángel Asturias, Blanca Varela, José María Arguedas y Andrés Caicedo, hasta completar los títulos que integran la colección.
Como parte del lanzamiento, tendrá, además, una modalidad especial: las primeras cincuenta personas de entre 15 y 30 años que se acerquen recibirán cinco libros cada una. Luego, y hasta agotar existencias, quienes concurran podrán retirar un ejemplar elegido al azar entre los títulos disponibles, en el horario habitual de la librería: de lunes a viernes, de 9.30 a 20, y sábados, domingos y feriados, de 12 a 20.
Proyecto de alcance regional
Completar la colección en Buenos Aires es apenas una escala de un proyecto de alcance regional. El Fondo de Cultura Económica prevé distribuir 2,5 millones de ejemplares gratuitos entre jóvenes de 15 a 30 años de once países: Argentina, Colombia, Guatemala, Uruguay, Chile, Ecuador, Venezuela, Cuba, Honduras, Perú y México.
En diálogo con este diario, Taibo II definió la iniciativa como «una intervención cultural en la memoria de América Latina». Más que una campaña de promoción de la lectura, los libros circulan a través de las librerías del FCE, escuelas, bibliotecas populares y clubes de lectura. La apuesta es que vuelvan a formar parte de las conversaciones de una nueva generación.
No se trata de otro plan de promoción de la lectura. Los libros se distribuyen a través de las librerías del FCE y de instituciones públicas que acompañan el proyecto, con una consigna sencilla: pasar de mano en mano, circular por escuelas, bibliotecas populares y clubes de lectura. La apuesta es que vuelvan a formar parte de las conversaciones de una nueva generación.
En México, la presidenta Claudia Sheinbaum convirtió el programa en uno de los ejes de su política cultural. Lo presenta como un contrapeso frente a la inmediatez de las redes sociales y reivindica la lectura como una experiencia capaz de transformar la mirada individual y colectiva. Durante una presentación en el Zócalo de la Ciudad de México, definió la iniciativa como «un acto de reflexión colectiva y de transformación, reflejo del momento histórico que vivimos».
Taibo II comparte esa mirada. Para él, la literatura es, antes que nada, un ejercicio de empatía. «Esa es la democracia de la literatura. Cada vez que abrís un libro, te ponés en el lugar del personaje y sos otro. Al ser otro, entendés al otro. Eso es democracia.»
Dictaduras, revoluciones y exilios
Las dictaduras del Cono Sur ocupan un lugar central dentro del catálogo. Pero, lejos de ofrecer una única mirada, la colección reúne voces y géneros muy distintos para acercarse a una misma experiencia histórica.
En Los anarquistas expropiadores, Osvaldo Bayer recupera la historia de la militancia obrera y la represión en la Argentina de comienzos del siglo XX. Décadas después, Space Invaders, de la chilena Nona Fernández, reconstruye la dictadura de Augusto Pinochet desde los recuerdos fragmentarios de una infancia marcada por el miedo. A ese recorrido se suma El infierno tan temido, de Juan Carlos Onetti, uno de los relatos más memorables de la literatura rioplatense, donde la violencia adquiere una dimensión profundamente íntima.
La Revolución Cubana aparece desde registros igualmente diversos. Operación Carlota, de Gabriel García Márquez, reconstruye la participación militar de Cuba en Angola, mientras que La maravillosa vida breve de Ernesto Guevara, de Eduardo Galeano, se acerca al Che desde una perspectiva humana, alejada del monumento. Completa ese itinerario Poesía escogida, de Roberto Fernández Retamar, una de las figuras centrales del pensamiento latinoamericanista.
Otro de los grandes núcleos de la colección es la violencia política en México y Centroamérica. Disparos en la oscuridad, de Fabrizio Mejía Madrid, y Réquiem por Teresa, de Dante Liano, exploran distintas formas de la represión en la región. En Week-end en Guatemala, Miguel Ángel Asturias vuelve sobre el golpe de Estado de 1954 contra Jacobo Árbenz, mientras que Roque Dalton, en Las historias prohibidas de Pulgarcito, reescribe la historia de El Salvador desde la poesía, la sátira y la memoria popular.
El programa «25 para el 25» del Fondo de Cultura Económica (FCE) regalará 2,5 millones de libros en catorce países de América Latina. Foto: gentileza.Buena parte de la literatura latinoamericana atraviesa el exilio, temática que está presente en Geografías, de Mario Benedetti, escrito durante los años en que vivió lejos de Uruguay; en Como tirar contra la muerte, donde Juan Gelman transforma la poesía en un espacio de resistencia frente a la pérdida y la violencia; y en la obra de Raúl Zurita, cuya escritura dialoga de manera permanente con las heridas de la dictadura chilena. A ese conjunto se suma Canto villano, de Blanca Varela, una de las voces fundamentales de la poesía peruana contemporánea.
Junto a esos grandes autores, aparecen otras experiencias que amplían el mapa cultural de la región. El mundo indígena, la vida campesina, las grandes ciudades y las voces de escritoras fundamentales conviven en un recorrido que evita reducir América Latina a sus episodios políticos más conocidos.
Ese universo aparece en Canto kechwa, donde José María Arguedas reunió y tradujo cantos orales quechuas como una forma de preservar una tradición históricamente relegada. También en El vaso de leche, de Manuel Rojas, un relato breve que convirtió la pobreza y la dignidad en una de las escenas más recordadas de la narrativa chilena.
También los conflictos cotidianos encuentran lugar en los cuentos de Amparo Dávila (Música concreta) y Guadalupe Dueñas (Zapatos para toda la vida y otros cuentos), dos autoras que hicieron de lo inquietante una forma de mirar la realidad. Desde Colombia, Piedad Bonnett aporta Los privilegios del olvido, donde el relato personal y el duelo dialogan con la historia colectiva.
Con una generación que mira hacia las ciudades latinoamericanas y sus tensiones contemporáneas concluye el recorrido. El atravesado, de Andrés Caicedo, captura el pulso juvenil de la Cali de los años setenta, mientras que Sergio Ramírez, Miguel Donoso Pareja y Eduardo Rosenzvaig completan un catálogo que, lejos de proponer una única historia, reúne distintas maneras de pensar y narrar América Latina.
La colección estará disponible completa en Buenos Aires, pero su camino recién empieza cuando cada libro encuentra un lector dispuesto a prestarlo o volver a ponerlo en circulación. Esa es, al fin y al cabo, la idea que Paco Ignacio Taibo II resumió meses atrás en una sola palabra: «Circúlenlos».










