Esto no puede ser simplemente un partido de fútbol. No hay manera de que lo sea. Lo explican las lágrimas de Lionel Andrés Messi, el mejor jugador de la historia, al que no le queda nada por ganar, pero siempre quiere más. Más, más y más. Por eso sus compañeros lo revolean por el aire, en una mezcla de agradecimiento, admiración y pleitesía. Apenas se clasificó a cuartos de final de un Mundial, torneo que ya conquistó, y la respiración se le corta, se le caen los mocos, se le deforma el rostro.
También se les caen mares de lágrimas a los más de 50.000 argentinos que llenaron el estadio de Atlanta. También lloran el Dibu Martínez, Enzo Fernández, Licha Martínez, todos los jugadores. Se emocionan Lionel Scaloni, Pablo Aimar, Walter Samuel y hasta Diego Pablo Simeone, desde uno de los palcos. La Scaloneta se repuso de un 0-2 y, cuando la eliminación parecía inevitable, apareció la épica a falta de 11 minutos. Lo que le faltaba a este equipo. «Somos argentinos, no nos rendimos nunca», soltó Scaloni tras el sufrido 3-2 frente a Cabo Verde en los 16avos de final. ¿Qué dirá ahora el entrenador? ¿Cuántos diccionarios deberá revisar para encontrar las palabras justas para esta remontada histórica?
La imagen posterior al gol de Enzo Fernández en el minuto final resume todo lo vivido. La mala noticia para quienes estuvieron en Atlanta es que posiblemente jamás vuelvan a experimentar un momento igual: cualquier otra cosa -siempre hablando de fútbol, claro- quedará chica. Segundos después del 3-2 del volante de Chelsea, en las tribunas hubo más llantos que risas: se sabe que la tensión afloja. Allá, en el córner del gol, Enzo se arrodilló y extendió las manos al cielo para rezar. En el otro, Lautaro Martínez celebró con los hinchas lanzando trompadas al aire. En la mitad de la cancha, Cristian Romero se tiró al piso y pidió el cambio por molestias en la pierna derecha. Aimar y Scaloni corrían de un lado al otro del banco para no fallar con las modificaciones. Los egipcios rodeaban al árbitro francés François Letexier reclamando un supuesto penal de Alexis Mac Allister. Y, como última postal, Messi cara a cara con los suplentes africanos explicándole que no había sido infracción del Colo. Toda esa escena caótica la provocó un gol. Una simple pelota entrando en un arco.
Estaba al borde del nocaut la Selección. El 2-0 de Ziko, tras un monumental contragolpe, pareció un golpe letal. La Scaloneta había hecho todo el desgaste hasta convertir en figura a Mostafa Shobeir, que le había atajado un penal a Leo en la primera etapa. Por eso el festejo africano cayó como un mazazo. Pero a la Scaloneta hay que matarla dos veces para que caiga. Esa es una de sus tantas fortalezas. Agarró la lanza el Cuti, lesionado y con rabia, y se plantó a jugar casi de centrodelantero junto a Julián y Lautaro sin preguntarle al DT si se podía. El centro de Leo fue perfecto para la cabeza del cordobés. Ese fue el principio del fin para Egipto.
Foto: APEl ambiente cambió por completo. Nunca los hinchas hicieron tanto por el equipo como este martes en Atlanta. Ya habían levantado el ánimo de Messi después del penal errado. Pero la conexión que nació con el descuento del Cuti fue distinta. Se formó una enorme bola de energía positiva. La sintieron los rivales. Fue como un viento arrollador e imparable. Tan potente como ese zurdazo de potrero de Leo que le dobló las manos a Shobeir. Se gritó como un título, aunque por pocos segundos. Todos entendieron que todavía había algo más por hacer.
Y, si existe un Dios, está siendo justo con Messi. Porque el rosarino de 39 años le ha entregado su vida al fútbol y les ha transmitido valores a miles de chicos que lo idolatran. Porque lo que más sorprende de Leo ya no son sus goles ni su vigencia, sino su calidad humana. La jugada de la explosión final nació con una recuperación del altruista Julián Alvarez en el vértice del área, tras un mano a mano con Mohamed Salah. Antes, Leandro Paredes había protagonizado un corte antológico en una contra con aroma a gol rival. El cordobés de Calchín habilitó la corrida de Lautaro Martínez, que metió el mejor centro de su vida para la cabeza del estético Enzo. Fue tan hermoso el cabezazo del mediocampista surgido de River como el movimiento de su cuerpo en el aire.
Tras la euforia llegará el tiempo de la reflexión. El de volver a poner los pies sobre la tierra. Así no se puede ser campeón del mundo, hay que reconocerlo. El margen para las heroicas es muy finito. Una duda: ¿en qué lugar queda la de Atlanta entre las victorias más extraordinarias de la historia de la Selección?
Foto Juano Tesone / Enviado especialLo peor de la Scaloneta sigue siendo el retroceso defensivo. Egipto le convirtió tres goles muy parecidos, más allá del que le anularon por el leve pisotón sobre Licha Martínez. Scaloni intentó corregirlo adelantando el punto de partida para la presión, pero faltó coordinación. Es cierto que el funcionamiento ofensivo fluye. Levantaron Enzo y Mac Allister. La presencia de Paredes aportó equilibrio. Pero todavía cuesta correr hacia atrás. Se generan demasiados espacios. Encima, al Dibu Martínez todavía no se lo nota en plenitud física y los laterales no son garantía.
Pero no es momento de hablar de lo que habrá que corregir de cara a los cuartos de final. Al menos no en estas líneas, que piden lágrimas, alegría, tensión, pasión, locura, euforia y abrazos. Porque en Atlanta, frente a Egipto, Argentina escribió una de las páginas más épicas de la historia de los Mundiales. Y va por más.
Foto: Juano Tesone / Enviado especial El resumen de Argentina 3 vs Egipto 2
Los puntajes de Argentina 3 vs Egipto 2
Argentina: Emiliano Martínez (5); Nahuel Molina (4), Cristian Romero (7), Lisandro Martínez (5), Nicolás Tagliafico (6); Rodrigo de Paul (5), Leandro Paredes (8), Enzo Fernández (7), Alexis Mac Allister (6); Lionel Messi (7) y Julián Álvarez (6). DT: Lionel Scaloni.
Egipto: Mostafa Shobeir (7); Mohamed Hany (5), Ramy Rabia (5), Yasser Ibrahim (6), Karim Hafez (5); Mohanad Lasheen (5), Marwan Attia (5); Haissem Hassan (7), Mohamed Salah (6), Emam Ahour (5), Mostafa Zico (6). DT Hossam Hassan.
Estadio: Atlanta. Arbitro: Francois Letexier (Francia) 4
Goles: PT, 15m Ibrahim (cabeza), ST, 22m Zico, 34m Romero (cabeza), 38m Messi y 45 (+2) Enzo Fernández (cabeza).
Cambios: ST, Hamdy Fathy (5) Ashaour, 21m Nicolás González (7) por Tagliafico, Lautaro Martínez (7) por De Paul. 28m Gonzalo Montiel (6) por Molina, Trézéguet (5) por Hassan, 35m Omar Marmoush (5) por Zico, 45 (+5) Nicolás Otamendi (6) por Romero, Facundo Medina (6) por Alvarez, Zizo (5) por Lasheen.
Amonestados: Oufa, Fathy, Ateya y Hassan.
La figura: Leandro Paredes (8)










