Restauraron 13 esculturas históricas del Parque 9 de Julio de Tucumán

Restauraron 13 esculturas históricas del Parque 9 de Julio de Tucumán


Por un proyecto de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, trece esculturas que están ubicadas en el Parque 9 de Julio de la capital provincial fueron restauradas y vueltas a ubicar. Algunas, hechas de hierro fundido; otras, de mármol. Las imágenes fueron recuperadas y su recorrido se articula como parte de la propuesta del Museo Escultórico a Cielo Abierto Parque 9 de Julio.

Duele, como ver cuerpos vivos mutilados. Las capas de pintura puestas sobre más pintura, las fracturas, los ahorcamientos, dedos robados, dudosos rituales nocturnos con ajo. El vandalismo, el clima tucumano y el paso del tiempo son algunas de las causas del deterioro de las esculturas históricas, emplazadas hace 98 años en el Parque 9 de Julio, en San Miguel de Tucumán.

Los arreglos realizados en décadas pasadas no fueron hechos por profesionales: reparaciones provisionales que dejaron huellas en el material, cicatrices mal curadas de un cuerpo.

Pero en la última semana de junio fueron colocadas las dos últimas esculturas, «Venus y Cupido», al comienzo de la Avenida Paz Posse, y «La Vestal», casi al inicio del parque, en el cruce de la Avenida Pacará y Tte. Berdina.

En ellas, y en las once restantes, trabajó la restauradora independiente María Eugenia Fagalde junto con un equipo especializado en metales y otro en mármol, en el marco del proyecto gestionado por Cecilia Albo, coordinadora del Parque 9 de Julio, dependiente de la Municipalidad.

La colocación es cuidadosa, como todo el proceso, y conmueve como ver a un ser querido sanar, como ver a un cuerpo ultrajado recuperarse.

El monumento Laocoonte y sus hijos, ya restaurado. Foto: gentileza.

Un trabajo sistemático

“El proyecto es inédito”, coinciden Fagalde y Albo. “Se puede mover una escultura, pero aquí se hizo de forma sistemática el trabajo de reparación y recolocación”.

El proyecto comenzó en 2024 y se restauraron, primero, cinco esculturas de mármol: la «Venus de Médici», el «Galo Moribundo», el «Fauno Danzante», la «Venus de Milo» y el «Apolo de Belvedere»; y dos de hierro fundido: «Laocoonte y sus hijos», una réplica de escala idéntica a la del Vaticano, y la «Venus del Baño», que fueron inauguradas en el 109.° aniversario del parque, en septiembre de 2025.

En la segunda etapa del proyecto se restauraron las restantes: #Meditación», «Venus y Cupido», «Vestal», «El Orante», «El Invierno», «Diana y Endimión».

El Centenario de la Independencia argentina tuvo grandes celebraciones en la provincia en cuyo seno sucedió. El Parque 9 de Julio fue diseñado por Charles Thays y había sido concebido en consonancia con las corrientes preocupadas por la salubridad de las ciudades y su ventilación.

Fue celebrado durante el Centenario por los avances de su construcción, aunque el comienzo de las obras es anterior a esas fechas. “En 1928, Juan B. Terán trajo estas esculturas de Francia para que fueran instaladas en el Parque”, cuenta Albo. Prócer, Terán fue el propulsor de la Universidad de Tucumán y su primer rector.

Hay esculturas que tienen historias de robos, como «Meditación». Otra tanda de esculturas pequeñas está guardada; no se exhiben en el parque por miedo a los posibles hurtos.

La coordinadora del área señala que una parte importante del proyecto y su articulación con otros entes del gobierno local tiene que ver con la educación ciudadana sobre el patrimonio público: “Conocerlas, para cuidarlas”, dice. Por eso el parque se ha consolidado como proyecto de Museo Escultórico a Cielo Abierto, con visitas guiadas todos los viernes.

«Venus y Cupido» llega en grúa desde el taller. “Fue la escultura que más tiempo llevó”, cuenta Fagalde.

“Sufrió una rotura, posiblemente una caída, por la forma en que estaba golpeada. A ella y a Cupido les faltaban varias partes, como dedos. En una recuperación anterior, la falange de Venus y su dedo anular estaban girados, no seguían la anatomía humana. El angelito tenía dos remaches. Los tobillos estaban rellenos con cemento y eso, por ejemplo, fue imposible de recuperar; solo se pudo rebajar y darle la estética del metal”, explica.

El trabajo de restauración es lento, lleva tiempo, atención y minuciosidad. Siguen los criterios de restauración conservativa: los cuerpos escultóricos son testigos del paso del tiempo, de las intervenciones anteriores, y no niegan ese pasado.

La escultura Venus y cupido, ya restaurada. Foto: gentileza.

“A partir de estos criterios, el lineamiento es la menor intervención de la obra; el objetivo es que sea legible para la persona que la vea, no ponerla nueva”, explica la especialista sobre el trabajo.

Para la restauración, se hace un diagnóstico in situ de las condiciones de la pieza y una investigación histórico-documental a partir de imágenes. Se averigua cómo estuvieron las esculturas en instancias previas y cuando fueron recién colocadas.

Otra flecha para Cupido

“Para esta escultura, encontré un anticuario en Buenos Aires que también la tenía. El dueño, generosamente, me pasó fotos de las partes que necesitaba para que se pudiera restaurar. Ahí nos enteramos de que Cupido tenía una flechita; con las fotos y las medidas se pudo hacer una réplica”, agrega Fagalde.

Las esculturas de mármol fueron hechas en el taller Gorini Freres y las de hierro, en Fonderies Du Val D´Osne, en una época en la que se vendían lotes por catálogo a las ciudades para decorar sus plazas y parques. Fue así como Juan B. Terán las adquirió y las trajo a la provincia. Imágenes que en el siglo XX eran inaccesibles para el general de los ciudadanos. Temas y figuras del neoclasicismo.

¿Qué aprehende un transeúnte un fin de semana mientras pasea por el parque y puede apreciar tantas Venus diferentes? ¿Qué aumenta o cambia en su psyché?

Las esculturas provienen de una tradición que considera que el estado de la ciudad tiene un vínculo directo, estrecho e intrínseco con el de sus ciudadanos, a los que también forma.

La escultura Venus del Baño, ya restaurada. Foto: gentileza.

«Venus y Cupido» aterriza con cuidado en el pedestal al que, luego, se fija por seguridad. Con cuidado la rodean los empleados municipales, Fagalde le limpia la cara. Una inscripción en la base ha aparecido después de la restauración, un poema. Una guirnalda de flores une a la diosa y al niño.

Albo y Fagalde cuentan que no solo las esculturas han sido restauradas, sino que también los emplazamientos se han acondicionado para que puedan volver a ellos.

El trabajo de instalar las últimas esculturas termina pasado el mediodía. «Vestal», cerca de «Meditación», a la entrada del parque, se emplaza. La chapa, también descubierta tras la restauración, brilla al sol de invierno con la inscripción de su lote: Fonderies Du Val D´Osne, Voltaire, Paris.

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