Ferrari se ha puesto las pilas, incluso demasiado a ojos de alguno. Nunca se sabrá qué desenlace habría tenido la última carrera si el Mercedes de Kimi Antonelli no hubiera sufrido la avería que dejó la contundente remontada del italiano en un susto para Charles Leclerc, que en Silverstone se llevó su primera victoria en un año y medio y firmó la segunda de su equipo en tres grandes premios. Sin perder de vista la superioridad de la que todavía disfruta Mercedes –siete triunfos de nueve posibles–, la ‘Scuderia’ ha acelerado el desarrollo de su SF-26, hasta convertirlo en una amenaza para el dominio de las Flechas de Plata. Puede que no en el medio y largo plazo; esto es, la lucha por el título. Pero sí en según qué trazados y circunstancias concretas, como las que se dieron en Cataluña, donde ganó Lewis Hamilton, o Gran Bretaña. Esa revitalización del bólido rojo empieza a mosquear a Mercedes, que hace unos días puso el foco en el elevado ritmo de incorporación de mejoras que Ferrari había mantenido en las últimas fechas, en un contexto muy limitado por las restricciones que impone el límite presupuestario (188 millones de euros en este 2026).
Fue Toto Wolff, el director de la marca de la estrella, quien insinuó que la tropa de Maranello iba a tener que levantar el pie del acelerador en breve, si no quería pasarse de frenada y arriesgarse a una sanción. “Nos sorprende un poco que Ferrari pueda introducir actualizaciones tan importantes en el coche de la manera en que lo hace”, dijo el ejecutivo austríaco. Estas palabras le sentaron fatal a Fred Vasseur, su homólogo en la formación de ‘Il Cavallino Rampante’, que le interpeló con contundencia. “Me parece bastante irónico viniendo de Toto y de Mercedes. Resulta que cuando Red Bull desarrolla algo, o cuando lo hace Mercedes, son unos genios; pero cuando nosotros desarrollamos, estamos haciendo trampas”, ironizó el francés. Después de tirar la piedra, Wolff escondió la mano al argumentar que sus palabras fueron interpretadas como un ataque, cuando esa no era su intención.
En medio de ese conato de trifulca, Ferrari sigue a lo suyo, decidida como está la tropa de Maranello de desafiar al gigante de Stuttgart. Con Spa (19 de julio) y Hungría (el 26) en el horizonte más cercano, el papel de favorito sigue correspondiendo a Mercedes. Sin embargo, la incertidumbre deja el elemento estratégico más abierto. Y este curso, la principal incógnita la centra Madrid, el circuito que debe albergar el Gran Premio de España el 13 de septiembre, y del que se van conociendo cada vez más aspectos a medida que pasan los días. En Ferrari son conscientes de que el factor sorpresa juega siempre a favor del rival más competitivo, y por eso ha querido adelantarse al resto del pelotón, y ser el primero en estrenar el Madring. Lo ha hecho este jueves, en un día de filmación de las dos que contempla el reglamento por equipo.
Leclerc, el primero en salir, y Hamilton pudieron completar hasta 200 kilómetros con el monoplaza de este año por el trazado que serpentea Ifema y los terrenos de Valdebebas, entre el polvo de los trabajos que se llevan a cabo para que el tinglado esté a punto. En teoría fue una jornada destinada a que los equipos puedan realizar grabaciones de sus prototipos con fines comerciales. Cada estructura dispone de dos ‘filming days’ por temporada, y Ferrari ya empleó el primero de ellos en Monza, antes del Gran Premio de Miami. Al margen de la limitación en el kilometraje, la especificación de los neumáticos empleados en el ensayo también es especial y, en ningún caso, la que se usará en la prueba. El espíritu promocional del evento, eso sí, no invalida que los técnicos hagan todo lo posible para recabar tantos datos como sea posible, para así ganar tiempo en la preparación de la carrera que se celebrará en poco más de dos meses. Y tampoco, que puedan suplementar el coche con componentes de esos que recientemente han hecho que Wolff empiece a tener la mosca detrás de la oreja.








