«No soy de bajarme los calzones fácil»

«No soy de bajarme los calzones fácil»


Jorge Adolfo Ríos (76) nunca quiso que el país hablara de él. Nunca quiso que lo juzgaran por haberse defendido de cinco ladrones que, en pocas horas, se metieron tres veces en su casa a llevarse lo que fuera de su taller de herrería. Nunca quiso vivir con miedo, a sobresaltarse con cualquier ruido, a no dormir de noche, a verse obligado a estar alerta aun con sus problemas de salud a cuestas.

Pero ese es el destino que le tocó desde aquella madrugada del 17 de julio de 2020, cuando mató de dos balazos con una pistola 9 milímetros a Franco «Piolo» Moreyra (26), uno de los asaltantes que amenazaba con clavarle un destornillador en los ojos en su casa de la calle Ayolas al 2700, en Quilmes Oeste.

Pasaron seis años y el episodio hizo mella en la humanidad de Ríos, quien sufrió dos accidentes cerebro vasculares (ACV) y ahora tiene que movilizarse con dos bastones canadienses.

«No puedo estar parado sin estar agarrado de algún lugar porque perdí la orientación, la vertical no existe para mí», le cuenta a Clarín en la misma cocina donde empezó una lucha a cuerpo con Moreyra mientras uno de los cómplices saltaba los techos de su vecina para escapar.

Además de sus problemas de EPOC y de que le funciona un solo riñón, Ríos tuvo que afrontar los padecimientos psicológicos de haber matado a una persona. Nunca deja de estar acompañado, incluso por su perra rottweiler que infunde temor con sus ladridos en una casa que ahora es una fortaleza con sus medidas de seguridad.

Su abogado Marino Cid Aparicio advierte que el herrero jubilado «fue doblemente víctima: de la inseguridad y de la Justicia», porque estuvo tres años sometido a un proceso penal «kafkiano» que terminó con su sobreseimiento, luego de que «montaran una mentira gigantesca diciendo que al ladrón lo había rematado en la esquina».

«Nosotros dimos la pelea judicial, pero el que la sufrió fue él«, resume el letrado, de quien Ríos advierte que estuvo «a punto de ir en cana» por el ímpetu con el que llevó adelante su defensa.

-¿Se puede olvidar un momento así? ¿Cómo es tu vida hoy?

-No, no se puede olvidar eso. Tengo un choque interno porque si no fuera porque tenía un arma acá, no estaría vivo. Cuando me trencé con uno de ellos acá adentro y vi por la ventana que otro saltaba al techo de al lado, si ese se quedaba a hacerle ‘pata’ al otro, yo no la estaría contando. Trato de que me resbalen ciertas cosas, pero es imposible olvidar. No es bueno olvidar del todo, hay que matizar un poco las cosas.

-¿Y cómo fue esto de haber vivido casi tres años de un proceso judicial?

-Eso sí fue terrible. Gracias a Dios salió bien, estoy vivo y libre, pero hay momentos en los que dudo de la Justicia que tenemos.

-¿Qué problemas de salud te trajo, al margen de lo psicológico?

-Aparte del desgarro intercostal por los tirones del tipo que me quería sacar el arma, los ACV me trajeron como consecuencia que no puedo estar parado sin estar agarrado de algún lugar porque perdí la orientación. No tengo fuerza y tengo la pierna mal.

El jubilado Jorge Ríos sufrió heridas en los brazos y la cara durante el asalto en su casa de Quilmes.

-¿Se puede sacar algo positivo dentro de una tragedia así?

-Lo que no hay que hacer. Yo estaba sentado con el arma porque era la tercera vez esa madrugada que me entraban. Estos tipos estaban encarnizados con una máquina de mi hijo que era muy pesada y llamaron al muchacho que murió para que les diera una mano. Ahí dije: ‘No, bueno, basta, no me acuesto a dormir de vuelta’.

-¿Cuando agarraron la urna con los restos de tu esposa reaccionaste de manera más vehemente?

-Pensaron que ahí había plata y eran las cenizas. Si yo no hubiera hecho lo que hice, estoy seguro de que me mataban.

Franco "Piolo" Moreyra (26) murió al recibir dos balazos por parte del jubilado Jorge Ríos.

-¿Estos seis años se pasaron rápido o se hicieron largos?

-Pasaron. En el medio ya venía con el tema de mi señora que esperaba un trasplante de hígado que no llegó. La muerte le llegó antes y eso me llevó a vivir de una manera muy diferente.

-¿Qué mensaje le darías a alguien que pasa por una situación similar?

-No todos vamos a reaccionar de la misma manera. Yo luché. A veces reacciono muy mal, pero a mí no me vas a ver tirado en el piso ni en pedo.

Ríos puso rejas y vive siempre con compañía, además de una perra rottweiler. Foto Martín Bonetto.

-Hubo mucha gente que te juzgó y sostenía que actuaste mal.

(Se emociona hasta las lágrimas) Mucha gente me juzgó, pero si yo no tenía el arma, porque el tipo tenía ese destornillador, me podía haber ido muy mal. Como tenía una defensa, la usé como ataque o para defenderme luchando. Entonces la cosa fue diferente.

-¿Intentaste evitar ese desenlace?

-Mil veces se lo dije: ‘Tomátelas, ya está, basta’. Pero no largué el arma. Tenía tanta adrenalina acumulada que ahí sí me desbordé por la bronca de lo que había pasado. Ojo que yo no me la llevé de arriba. En ese momento no sabía cuántos eran hasta que vi las cámaras de enfrente que me muestran en la (comisaría) novena y eran cinco; si esos cinco se metían acá, me hacían ‘pelo y barba’.

Las medidas de seguridad en la casa del jubilado, en Quilmes Oeste. Foto Martín Bonetto.

-¿Reaccionarías otra vez de la misma forma?

-Lo único que ruego es que no me pase otra como esta, porque no sé cómo voy a reaccionar. El otro día veía que a una jubilada la dejaron desfigurada a golpes por nada; entonces te da bronca y querés hacer algo que a veces no está alineado con las buenas costumbres. ¿Y vos de qué lado te vas a poner? ¿Del lado del chorro o del viejo?

-¿Hay que estar en el lugar de uno para ver cómo se reacciona en una situación así?

-Hay que estar en el lugar de uno, porque cuando suceden pequeñas cosas empáticamente hablamos de una manera, pero cuando la cosa es media brava yo honestamente no sabría decir cómo voy a reaccionar. Sé cómo voy a reaccionar si alguien me quiere ‘prepear’ mal, porque yo no soy de bajarme los calzones fácil. Y ahora estoy medio maltrecho, pero antes de largar el bastón lo voy a usar eh.

En la esquina donde cayó sin vida "Piolo" Moreyra hay un local comercial donde recuerdan a un perro guardián muerto. Foto Martín Bonetto.

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