“Señora de nadie” es una película de María Luisa Bemberg filmada en 1982 cuando empezaron a surgir aires más democráticos en el cine argentino. Cuenta la historia de una mujer de mediana edad, casada, dos hijos: un día descubre que su marido la engaña. Entra en crisis y, como acto de rebeldía y desesperación, se va de su casa y deja instrucciones para que el esposo cuide a los chicos. Empieza a trabajar, gana su dinero por primera vez y se abre a una libertad que le resultaba desconocida. También se hace amiga de un muchacho homosexual que se siente marginado y el filme, así, muestra las márgenes que la sociedad otorgaba a algunos grupos, como mujeres y sexualidades minoritarias.
Una perspectiva distinta aparece en “Rigoletto en apuros”, filme dirigido por Dustin Hoffman en 2012. Una impecable Maggie Smith lidera un elenco en el que sobresalen personas mayores que fueron eximias cantantes líricas. Están preparando un concierto para recaudar dinero -lo necesita la casa de retiro en la que viven- pero surgen discusiones y recelos entre ellas. De a poco, se nota cómo todos rejuvenecen con el proyecto (tener un objetivo, no importa la edad, ayuda) y y el concierto resulta un éxito. Por si hiciera falta, un final aún más feliz: el ex marido de Maggie, también cantante, le pide casarse nuevamente. Y ella le pregunta si está hablando en serio. Donde hubo fuego, cenizas quedan.









