Un Nicolás Maduro visiblemente más delgado, sonriente y saludando a todas las personas con las que se cruzaba ha comparecido en la mañana del miércoles en el tribunal federal de Nueva York en el que se le juzga con su esposa, Cilia Flores, por delitos relacionados con el narcotráfico, la posesión de armas y corrupción. Alvin Hellerstein, el juez que lleva el caso, ha atendido a las peticiones de abogados y fiscales, que se habían puesto de acuerdo para instar a que el juicio comience el 1 de junio de 2027. Ambos acudieron vestidos de presidiarios, con una Flores mucho más seria que su marido. Esta era la tercera audiencia desde que ambos fueron detenidos por fuerzas especiales estadounidenses en su residencia presidencial en Caracas el pasado 3 de enero.









