la distopía sobre IA, censura y control que inquieta por su actualidad

la distopía sobre IA, censura y control que inquieta por su actualidad


«En un momento en que las fuentes fiables desaparecen cada día de nuestras pantallas, en un momento en que por fuerzas inmensamente poderosas somos más útiles como datos que como seres humanos, los libros son uno de los antídotos», afirmaba la escritora escocesa Ali Smith en su discurso de apertura de los festejos de Sant Jordi el pasado abril en Barcelona. Sus palabras, a la medida de esa fiesta que tiene a los libros como protagonistas, también se ajustan al corazón de lo que ocurre en las páginas de Gliff (Nórdica), su última novela publicada en castellano.

La autora, cuyo nombre suena como eventual futura Premio Nobel, vuelve a explorar un acercamiento a la coyuntura a través de la ficción. Si sus novelas del Cuarteto Estacional (Otoño, Invierno, Primavera, Verano) fueron consideradas las primeras en retratar un Reino Unido post-Brexit, Gliff dialoga con un presente preocupado por las fake news, la emergencia de la IA y los nuevos autoritarismos (que son, quizás, los mismos de antes con ropaje tecnológico).

Smith desenvuelve con talento un universo realista que se revela lentamente como una distopía con ribetes de fábula. La premisa parte de una trama doméstica. Una emergencia familiar obliga a la madre de Bri y Rose a quedarse trabajando en otro país. Leif, pareja de la madre, lleva a los hermanos de vuelta a casa tras una visita, solo para descubrir que esta ha sido marcada por una misteriosa línea roja.

Por eso, Leif decide instalarlos en una casa deshabitada, en donde los deja solos bajo la promesa de regresar. Allí, los hermanos aprenderán a sobrevivir y a interpretar el peligroso mundo que habitan gracias al encuentro con distintos personajes.

Se ha dicho que Gliff es una reescritura de Un mundo feliz de Aldous Huxley, que aparece juguetonamente referenciada a lo largo de la novela. También, que en el universo burocrático y opresivo de Smith hay algo kafkiano.

Y es que la línea roja no es otra cosa que una marca que traza un gobierno autoritario e hiper tecnologizado para señalar a los “inverificables”, es decir, aquellos que viven fuera del sistema, que no figuran o han sido borrados a propósito por diversos motivos de las bases de datos y por ende deben ser perseguidos y capturados.

El control total

Frente a una autoridad –siempre ominosamente fuera de campo– que pretende el control total y presiona por reducir las identidades a un conjunto de características, los personajes de Smith defienden su autonomía. Con un argumento que parece aprendido en una clase de semiótica, Rose señala en uno de los pasajes que una persona sin pasaporte no deja de ser una persona, que un ser humano excede a todo aquello que dice representarlo.

“Un día Bri, a quien se le dan muy bien las máquinas y la tecnología, inventará una tecnología que se comerá todos los datos que existen sobre la gente, para que las personas puedan librarse de tener que ser lo que los datos dicen que son”, asegura Rose con sólida convicción.

Tal vez por eso el par protagonista juega a cambiarse los nombres, mitad por su condición de fugitivos, mitad porque el nombre no es, bien lo saben, lo que define sus identidades. En ese sentido, no es menor que, según algunas interpretaciones, el personaje de Bri es no binarie, aunque no es algo explícitamente tematizado.

En la novela, la elección de un nombre adquiere, sin embargo, un peso específico cuando Rose encuentra en un campo vecino a un caballo gris y decide llamarlo Gliff, un acto que a Bri le resulta una suerte de violencia. ¿Cómo saber si al caballo le gustaría ser llamado así? ¿Un caballo necesita, acaso, un nombre que lo identifique? Sus dudas encontrarán una respuesta cuando, en su deriva por el vecindario, los hermanos encuentran un colegio abandonado en el que viven otros “inverificables”.

Además de compartir experiencias, allí descubren algo valioso: una biblioteca. Smith, que ya plasmó en Biblioteca pública (Nórdica) su preocupación por la progresiva desaparición de estos espacios de acceso al conocimiento en su país, imagina en Gliff un mundo en el que las bibliotecas han desaparecido por completo.

En su encuentro clandestino con los libros, Bri lee en un diccionario la definición de la palabra “gliff”, que resulta ser un vocablo absolutamente polisémico. Según contó la propia autora, ella misma conoció la palabra en el proceso de escritura de la novela que, originalmente, iba a llamarse “glyph”, un nombre que, sin embargo, guardó para la continuación de la historia, publicada este año y todavía no disponible en castellano.

En un pasaje que da rienda suelta al vínculo lúdico que Smith mantiene con el lenguaje, Bri descubre que “gliff” es desde un instante breve a una forma de llamar a la marihuana, desde un rumor o un guiño a un tipo de acto sexual. También, es el nombre de la marca de una herramienta de IA. “Gliff” es una palabra que puede reemplazar a cualquier otra y, por lo tanto, nombrar así a un caballo, según concluye Bri, es una forma de liberarlo.

“Todas las historias clásicas de caballos con las que me he cruzado en este mundo sin bibliotecas tratan de la crueldad de la humanidad hacia otras criaturas y entre sí”, escribe Smith. ¿Es más fácil controlar a un animal porque no lo entendemos, porque no tiene derecho a hablar? se pregunta uno de los personajes.

Gliff, aquel caballo destinado al matadero, se convierte simbólicamente en el representante de una humanidad subyugada, pero también condensa la posibilidad de un escape a través del cuidado y de la belleza.

La aclamada escritora escocesa Ali Smith. Foto: redes sociales.

¿Por qué las personas devienen “inverificables” en el universo de Rose y Bri? Smith se cuida de no abundar en explicaciones, una decisión que se lee en sí misma como un mensaje político porque, al fin y al cabo, ¿qué razones puede haber para marginar a otros? Sin embargo, las pistas están sembradas e involucran, una vez más, a la potencia del lenguaje.

“A una persona de aquí la habían declarado inverificable por decir en público que una guerra era una guerra cuando no estaba permitido llamarla guerra”, escribe Smith, en un párrafo de resonancia orwelliana. “A otra la habían declarado inverificable por decir que las empresas petroleras eran directamente responsables de la catástrofe climática”, continúa ejemplificando. La preocupación por el ambiente no es una mención al pasar, sino que se convierte en un eje central a medida que se revela la historia de la madre de Bri y Rose.

Materia frágil y falsable

Tal como sucedía en 1984 con el Ministerio de la Verdad, los datos “verificados”, lejos de hacer honor a su etimología, son una materia frágil y falsable. Así lo descubre Bri en el futuro, que hace su aparición como voz narradora bien entrada la novela, en un giro que siembra preguntas que mantienen la tensión hasta el final: ¿qué ha pasado con Rose? ¿Por qué Bri parece haberse integrado al sistema?

A través de ese Bri incorporado a la maquinaria opresora, Smith interroga los mecanismos del poder, pero, sobre todo, indaga la posibilidad de volver atrás, de recuperar el libre albedrío.

En uno de sus diálogos, la madre de Bri y Rose dice que no quiere que sus hijos usen celulares. Eso que hoy en día se escucha como debate entre los grupos de padres de las escuelas, en Gliff es un declarado acto de rebeldía. Ese parecido con la actualidad es lo que convierte al universo de la novela en un ambiente siniestro, familiar, aunque todavía de ficción.

Si las distopías se han forjado una reputación anticipatoria, Smith no parece estar trabajando con una visión demasiado a largo plazo. Más bien, Gliff se lee como un grito anárquico y urgente, como el deseo de abrazar la naturaleza y la libertad y, también, de volver a llenar de significados las palabras, que son, como decía la autora en Sant Jordi, una forma de antídoto.

Gliff , de Ali Smith (Nórdica).

star111 login

betturkey giris

https://vsetut.uz

lottostar

https://slotcoinvolcano.com

lottostar

super hot slot

hollywoodbets mobile

pusulabet giris

yesplay bet login

limitless casino

betturkey guncel giris

playcity app

sun of egypt 4

moonwin

aviamasters

jeetwin

winnerz

lukki

croco casino

playuzu casino

spinrise

discord boost shop

fairplay

betsson

boocasino

strendus casino

sun of egypt 2 casino

gbets login

playwise365

amon casino

betmaster mx

verde casino

winexch

prizmabet

solar queen

quatro casino login

springbok