El caso de Juana Inés Morales y Pedro Alberto Kreder continúa siendo un misterio en Comodoro Rivadavia. Es uno de los casos más emblemáticos de los últimos años, en el que las autoridades policiales, judiciales y gubernamentales no pudieron dar una respuesta concreta a las familias. Hay una recompensa de 10 millones de pesos para el que aporte alguna pista.
Juana Inés Morales y Pedro Alberto Kreder continúan desaparecidos. Pese a los días de búsqueda con los recursos que la Policía y las autoridades locales y de la provincia del Chubut, como así también nacionales, desplegaron en el terreno, en el mar y en el cielo, la pareja de jubilados no fue hallada.
Solo encontraron su camioneta cerrada y con todos los elementos que llevaban en su interior. Los jubilados desaparecieron el 11 de octubre de 2025 tras salir desde Ciudadela hacia Camarones. La última imagen en cámaras de seguridad y el rastreo satelital del teléfono da cuenta de que la camioneta se dirigió en dirección a Caleta Córdova por ruta 1. Lo que no permitió la tecnología es determinar a ciencia cierta si quienes viajaban en el interior de la camioneta eran los jubilados. Es que hacia el interior de la camioneta no se podía determinar si las siluetas eran o no de ellos.
Hubo avisos, que el mismo ministro de Seguridad, Héctor Iturrioz descartó, como que la camioneta podría haber sido observada al mando de dos hombres en la zona del basural de Palazzo. Incluso planteó dos hipótesis en los albores de la investigación: la primera, que la desaparición se vinculó a “un delito que salió mal y terminó en homicidio”, pero más tarde aclaró que “no se encontraron evidencias objetivas que sugieran la intervención de terceros o un hecho de violencia”. La falta de información clara sobre lo que había pasado, y el desconcierto de los familiares se fue acentuando con el paso de los días.

El hallazgo del rodado ocurrió seis días después, el 17 de octubre de 2025, en la zona agreste de Zanjón de Visser, dentro del área de Rocas Coloradas. El vehículo fue localizado cerrado con llave y con las pertenencias personales de la pareja en su interior. Las pericias realizadas sobre la camioneta no arrojaron signos de violencia ni rastros genéticos que confirmen la participación directa de terceras personas, aunque la hipótesis delictiva no ha sido descartada por los investigadores. La Brigada de Búsqueda de Personas desplegó las divisiones especiales, incluso peinaron en varias oportunidades algunos sectores, pero no encontraron nada en los sumideros. Se utilizó incluso hasta tecnología de drones nocturnos pero los jubilados no se encontraron. Se tomaron testimonios a algunos residentes de la zona y hasta se buscó en cascos de estancias abandonadas. Hasta unas huellas fueron seguidas que luego fueron descartadas porque fueron adjudicadas a quienes solían hacer trekking por la zona.

Entre las líneas de investigación para la Policía, los jubilados pudieron haberse extraviado buscando ayuda, incluso fueron buscados en el interior de sumideros de greda. O también en los refugios y la zona de la costa. Es que otra de las hipótesis fue que los jubilados podrían haber vuelto caminando por la playa en donde las olas encierran el paso en los acantilados.

Sin embargo, el entorno familiar sostuvo que ambos conocían el territorio y solían evitar trayectos de riesgo. Eso fue lo más llamativo para todos que Pedro Kreder haya tomado ese camino -que prácticamente nadie circula si no es con camionetas 4×4, o conocedores de la zona- con su camioneta a la que cuidaba tanto.

Aldana Botha en cada mes aniversario espera por alguna pista o un llamado. Algo que la ayude a entender qué es lo que pasó. No encuentra respuestas para decirle a su hijo qué fue lo que ocurrió con su abuela. «Alguien tiene que hacer algo, y sino, que venga quien tenga que venir. Pero que se investigue a fondo. Porque a mi mamá no se la tragó el mar, tiene que aparecer» escribió en su red social el 11 de junio.
RECOMPENSA E INTERROGANTES
Por su parte, el Gobierno nacional mantiene vigente una recompensa de $10 millones para quien aporte datos verificables que permitan dar con el paradero de la pareja. Las autoridades piden encauzar la información por vías oficiales para evitar el desvío de recursos ante pistas falsas.
Mientras que las autoridades municipales y provinciales habían montado un puesto de control a la salida de Caleta Córdova para controlar a quienes salian y entraban de la zona de playas, pero según los vecinos a 10 meses de la desaparición de los jubilados, «después del verano no hubieron más controles, fue circo para el verano» cuenta un vecino de la zona a Crónica. «La gente sigue yendo a pescar todo el año y algunos andan alcoholizados» dijo el vecino. La desaparición de los jubilados sigue siendo un misterio.









