Buenos Aires tiene múltiples antecedentes de problemas derivados del exceso de lluvias. Una ciudad hundida para siempre bajo el agua (Villa Epecuén, 1985), la capital provincial arrasada por un temporal (La Plata, 2013) o reiterados episodios de pérdidas millonarias en producción por los anegamientos en los campos de la pampa bonaerense.
Ahora, las autoridades buscan reducir al mínimo eventuales daños que podría provocar en esta primavera y verano 2026/27 el fenómeno conocido como «Corriente de El Niño», que viene recargado según los pronósticos.
Ya hay algunas advertencias que emergen de la observación meteorológica: suelos sobresaturados, lluvias superiores a lo normal y una previsión de “magnitud histórica” para este fenómeno que ya comenzó a mostrar sus garras. El extenso territorio provincial asoma más vulnerable a posibles secuelas porque los suelos están al borde de la capacidad de absorción.
De acuerdo con los relevamientos oficiales, en abril de este año, siete municipios ya habían superado el 50% de la precipitación anual promedio y, para junio, más del 30% excedían sus medias mensuales de lluvia. Esto trajo la saturación generalizada de los suelos, especialmente en el noroeste, centro y sudeste provincial.
Para afrontar este escenario, el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos comenzó a ejecutar un plan de gestión integral Gestión del Riesgo frente al Cambio Climático con obras hidráulicas y la activación de protocolos de emergencia locales.
Contempla 138 trabajos y proyectos (además de 7 estudios y consultorías), desglosadas en: 53 obras de microdrenaje urbano; 71 as de macrodrenaje, 4 intervenciones de defensa costera atlántica y 10 obras de defensa costera fluvial.
Y la administración de Axel Kicillof decidió volcar 1,7 billones de pesos para estas iniciativas que incluyen además, la contratación de Sistema de horas máquina (33.800 horas para limpieza y saneamiento de arroyos) a un costo de $ 8.025 millones.
«El Niño es una realidad y en la Provincia nos preparamos. Redoblamos los esfuerzos en la limpieza de canales y arroyos para mitigar lo más posible sus consecuencias. Tenemos un sistema de alertas hidrometeorológicas cada vez más efectivo y disponemos de alertas tempranas en todo el territorio provincial”, dijo a Clarín el ministro de Infraestructura, Gabriel Katopodis.
La (mala) relación institucional con Nación también impacta en el plan de emergencia. Dice Katopodis: “El ministro de Economía nacional sigue sin dar avales para créditos internacionales que ya tenemos aprobados para obras estructurales. Primera vez en democracia que sucede esto. Obras inmensas como la ampliación del cauce del Salado, del Luján, del Areco o entubamiento del arroyo El Duppy que se ejecutan con demoras, serían hoy una realidad si Milei y Caputo pusieran menos trabas”, se quejó el funcionario.
La Nación también anunció un programa desde el ministerio de Salud. Es un plan para asistir, a demanda, localidades inundadas que tengan su capacidad hospitalaria afectada o desbordada, por las inclemencias meteorológicas de esta corriente climática de lluvia intensa.
En Buenos Aires diseñaron un esquema para ”anticipar riesgos y proteger a la población mediante acciones preventivas en vialidad, servicios sanitarios y comunicación pública”. Las autoridades insisten con la necesidad de una respuesta coordinada y temprana antes de que el fenómeno alcance su pico máximo de intensidad.
El fenómeno de El Niño, que en 2026 se perfila con una intensidad de «muy fuerte» a «excepcional», tendrá impactos severos en el territorio bonaerense
Se espera que el fenómeno modifique los patrones meteorológicos habituales, con lluvias por encima de lo normal, aunque con variaciones temporales y geográficas. En el lapso agosto-octubre 2026, se prevé lluvias superiores a lo normal en el este y sudeste de la provincia, mientras que el sudoeste y centro-oeste podrían presentar condiciones más secas. Entre noviembre 2026 y enero 2027 esperan que las precipitaciones superen los promedios comunes en toda la provincia, sin excepciones.
El pico de intensidad llegaría entre octubre y diciembre de 2026. Los técnicos sostienen que existe un riesgo elevado de inundaciones tanto rurales como urbanas por “eventos de tormentas severas con descargas intensas en plazos reducidos”.
Para junio de 2026, más de las tres cuartas partes de la superficie provincial ya presentaba suelos húmedos o sobresaturados (con focos de 90% a 100% de saturación en el centro-este y sudeste). Esto implica que la capacidad de absorción es casi nula, convirtiendo cualquier nueva lluvia en escorrentía superficial inmediata.
El fenómeno puede causar erosión hídrica y comprometer la infraestructura hidráulica, vial y de servicios (como el colapso de plantas de tratamiento cloacal o el debilitamiento de bases de caminos rurales).
El Plan de Gestión del Riesgo frente al Cambio Climático describe algunas de las obras de infraestructura que inició la Provincia:
Río Luján: Mejoramiento del tramo medio (Etapa II A) y adecuación del cauce.
Río Salado: Ampliación de la capacidad en el Tramo V (Alberti, Bragado y Chacabuco), actualmente en proceso licitatorio.
Río Areco: Adecuación del cauce y construcción de puentes en varios municipios.
Canal Maldonado (Bahía Blanca): Refuncionalización integral y sostenible (en ejecución y proyecto).
Cuenca del arroyo Duppy (La Matanza): Desagües pluviales en ejecución y licitación.
Presa Roggero: Refuncionalización del sistema y compuertas del Camino del Buen Ayre.
Hay también otras 10 obras y proyectos de infraestructura hidráulica a escala regional diseñados para proteger al sector agropecuario tanto de inundaciones como de sequías. Prevén derivar $245.759 millones para la estos emprendimientos que en algunos casos son aún proyectos.
El diagrama de prevención incluye la compra de 28 unidades de maquinaria pesada (retroexcavadoras de brazo corto y largo, excavadora anfibia, camiones y carretones) mediante financiamiento del Banco Mundial para fortalecer la capacidad operativa propia de la provincia.
También la rehabilitación de calzadas en rutas provinciales, el recambio de redes de agua y ampliación de flota de ABSA (183 unidades nuevas), y la implementación de sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías (BESS) para asegurar el suministro ante contingencias.










