El fútbol argentino tiene una gran contradicción. En un país que hizo del deporte de la pelota en los pies un rasgo identitario, pasa algo extraño cuando se piensa el rol de la mujer en su historia. Nadie pudo argumentar jamás falta de talento. Sin embargo, la narrativa del varón como único dueño legítimo del césped fue suficiente para invisibilizarla durante casi cien años.
Cada 21 de agosto el fútbol reconoce esa resistencia casi heroica de la mujer futbolista en la historia con el «Día de la Futbolista». La lucha incansable que hizo que en la actualidad niñas, jóvenes y adultas puedan habitar espacios antiguamente vedados con total naturalidad y sentir el fútbol como algo propio sin pasar por un examen de admisión.
No pasó mucho tiempo desde que Mili Menéndez -goleadora de UAI Urquiza, Racing y con pasos por el Granada y Elche de España- bajó del avión post Mundial de Francia 2019 con la Selección Argentina y un hombre la esperó para darle una pelota mientras le exigía que demostrara que realmente sabía jugar al fútbol, ni tampoco desde aquel recordado ‘Topo Gigio’ de todo el plantel en Chile 2018 para exigir mejores condiciones para el seleccionado. Sin embargo, el pseudo profesionalismo trajo modificaciones que en aquel entonces hubieran sonado como un delirio absoluto.
La práctica abandonó los sótanos y lo sucedido el pasado lunes 17 de agosto en el predio de Banfield en Luis Guillón deja constancia de eso. Un rato antes de que Betty García -una de las pioneras y participante del Mundial de 1971- hiciera el saque de honor para poner a rodar la pelota en la primera edición de la Copa Raíces, torneo impulsado junto al portal El Femenino y Mónica Santino que reunió a futbolistas de las categorías +35 y +50, el mismo predio albergó el cruce entre Banfield y River Plate por la segunda fecha del Torneo Formativo Sub-12 de la Asociación del Fútbol Argentino.
Apostar a las bases como sinónimo de sembrar futuro. Un fútbol que se autofinancia a los ponchazos no puede aspirar a obtener grandes logros deportivos sin primero fortalecer su estructura. La posibilidad de integrar las divisiones formativas de un club, le da a las niñas rodaje táctico y físico desde una edad impensada para las camadas anteriores, que salieron a la cancha con ropa prestada como si el fútbol no les perteneciera.
La primera edición de la Copa Raíces. Foto: CLARÍNEl piso de 15 contratos profesionales en Primera, atado en su momento a la C masculina y recalculado por las paritarias de Futbolistas Argentinos Agremiados, sumado a la obligación de armar categorías Sub-19, Sub-16 y Sub-14 y la televisación, aceleró la vidriera de exportación. Sin embargo, la precariedad de los contratos aún obliga a las atletas al pluriempleo y deja al fútbol argentino a una distancia sideral de la alta competencia europea, donde los traspasos rompen la barrera del millón de euros.
Hoy, la pulseada combate las asimetrías estructurales de una disciplina que al empezar a formar desde la raíz exige a su propio futuro una profesionalización de verdad, y que a su vez, reclama un lugar en la historia oficial para sus pioneras. Betty García, portadora del dorsal número 9 de aquella selección que viajó al Mundial de México 1971 contra todo pronóstico y venció a Inglaterra en el Estadio Azteca, se hizo presente en la primera edición de la Copa Raíces.
Betty García, presente en la primera edición de la Copa Raíces. Foto: CLARÍN«Es maravilloso estar entre tantas jugadoras. Estoy en lo mío. A muchas las conozco ya, aunque hay equipos que no los conocía pero me impactó ver todo el día fútbol, me encantó», confesó en diálogo con Clarín. «Ahora se juega en todos lados, a lo largo y ancho del país. De cuando yo jugaba, ha progresado muchísimo«, expresó emocionada a sus 85 años recién cumplidos.
Referentes del fútbol femenino como Eliana Medina, Indiana Fernández, Lorena Berdula, Silvana ‘Pipi’ Peralta, Mara Gómez, Andrea Kin y la ‘Tota’ Insaurralde participaron activamente en el desarrollo de la jornada junto a decenas de jugadoras y ex futbolistas reconocidas e impulsoras del deporte.
Germán Portanova, presente en la primera edición de la Copa Raíces. Foto: CLARÍN«Es un sueño de hace tiempo. Las que dejamos de jugar en AFA extrañamos esto porque seguimos siendo futbolistas. Eso no se muere. Muchísimas cosas hermosas que nos pasaron fueron con una pelota en los pies», relató al finalizar el torneo Mónica Santino, ex futbolista y fundadora de la organización La Nuestra que promueve el fútbol femenino en la Villa 31.
Entre los espectadores se encontraba Germán Portanova, entrenador de la Selección Argentina, acompañado de Osvaldo Conte, preparador físico del plantel. En diálogo con Clarín, el director técnico de la albiceleste confesó qué sentimientos le remueve el día de la futbolista. «Vine en modo hincha, fanático del fútbol femenino».
La primera edición de la Copa Raíces. Foto: CLARÍN«Hubo una mezcla en la jornada con la Sub-12 jugando, algo histórico y emocionante, y las grandes, recordando sueños del pasado en un presente para divertirse, que es algo maravilloso», expresó Portanova. La nueva categoría, en la que participan Banfield, Boca Juniors, River Plate, Racing, San Lorenzo, Independiente, Huracán, Ferro, Platense, Vélez y UAI Urquiza, tuvo su estreno hace menos de una semana, y el entrenador de la Selección se hizo presente en Wilde para el duelo entre Banfield e Independiente por la primera fecha.
«Hace mucho que trabajo en el fútbol femenino y me emociono hasta las lágrimas. Se me caían las lágrimas de ver a las chiquitas jugar. Hace años atrás era impensado y ahí está la clave. Hablé con los cuerpos técnicos apostando a que jueguen todas las jugadoras como indica el reglamento», comentó. Cada equipo que participa tiene 11 jugadoras titulares y 5 suplentes y la regla indica que todas las jóvenes futbolistas citadas tienen que participar del partido por al menos 12 minutos.
«Las niñas vienen con a las selecciones de otra forma. La selección mayor se nutrió muchísimo. Anika Paz -que actualmente milita en el Inter de Milán tras su llegada desde River Plate- hace su primer gol en el Centenario con 17 años y ‘Mechi’ Diz -también surgida en el Millonario- lo mismo contra Perú con 16. Es una alegría enorme», continuó.
El fútbol femenino tiene una cita clave en Brasil el próximo año (entre el 24 de junio al 25 de julio de 2027). Por primera vez en la historia, la Copa del Mundo tendrá sede en Latinoamérica y Argentina llega en el mejor momento de su historia tras haber sellado la clasificación al Mundial en todas sus categorías (Sub-17, Sub-20 y Mayor).
#FútbolFemenino Los equipos Sub 12 de Boca y Vélez se enfrentaron en una jornada histórica
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— AFA (@afa) August 18, 2026
Con el invicto en Copa América y Liga de Naciones, la Selección Argentina elevó la vara de la competencia y encontró el equilibrio perfecto entre figuras históricas como Aldana Cometti y Florencia Bonsegundo y un sinfín de promesas emergentes del plano local como Anika Paz, Mercedes Diz, Francisca Altgelt o la recién llegada al Bay FC de la NWSL de Estados Unidos tras consagrarse campeona del Torneo Apertura con Racing, Agostina Holzheier, entre otras.
Ese es el verdadero triunfo cultural del fútbol argentino. Las niñas que hoy ensayan gambetas soñando ser la próxima Betty García no heredan una concesión graciosa de la dirigencia ni de la sociedad en la que jugar al fútbol siendo mujer parecía ser un pecado capital, sino un derecho conquistado que garantiza que la pelota ya no tenga que pedirse por favor. Ahora rueda libre, federal y furiosa, y exige de una vez por todas que la estructura esté a la altura de las jugadoras que la hacen latir.









