Dos semanas después de perder su hogar y su peluquería, Alejandra volvió a trabajar. No lo hizo en un local reconstruido, sino bajo una carpa instalada en Playa Verde, en Catia La Mar, epicentro del segundo terremoto que azotó La Guaira el pasado junio. Allí armó un pequeño puesto de manicura y pedicura para atender a sus vecinos. “Monté mi carpa para ofrecer mis servicios a la comunidad. Con trabajo nos podemos recuperar, y también podemos ayudar a la comunidad en este momento tan difícil”, cuenta.














