La felicidad no pudo ser completa para Rodolfo Arruabarrena en la provincia de Córdoba. Porque si bien Boca logró la agónica clasificación por penales frente a Vélez en el Mario Alberto Kempes, los dolores de cabeza para el Vasco ya habían comenzado un buen rato antes de la definición desde los doce pasos. Exactamente a tres minutos del pitazo final, cuando la cancha se vio envuelta en la sorpresa, producto de un desenlace que nadie en el Mundo Xeneize deseaba.
En el minuto 42 del complemento, el cuarto árbitro levantó el cartel electrónico y marcó el sorpresivo ingreso de Carlos Palacios en reemplazo de Leandro Paredes. El capitán no aguantó más. El cuerpo le pidió el cambio por una molestia en el isquiotibial izquierdo, la misma zona de la que se recuperó de un desgarro el fin de semana pasado.
Paredes salió con una molestia en el isquiotibial de la pierna izquierda a poco del final del encuentro entre #Boca y #Vélez, por un lugar en cuartos de final de la Copa Argentina. pic.twitter.com/TZNnIh5MQd
— TyC Sports (@TyCSports) September 3, 2026
Al salir, se fue directo a sentar al banco de suplentes, donde comenzó a ser atendido, demostrando no poder aguantar ni siquiera para la tanda de penales, un momento cumbre donde su jerarquía y liderazgo adentro de la cancha hubieran sido de vital importancia. Tras el final del partido, la preocupación aumentó al ser visto retirándose con el muslo envuelto en hielo.
Hasta su salida, Paredes había completado un gran encuentro, manejando los tiempos y el ritmo del mediocampo, ordenando tácticamente al equipo y filtrando dos pases de gol que casi destraban el cero, dejando mano a mano tanto a Alan Velasco como a Miguel Merentiel.
Sin embargo, esta vez no pudo ganarle a su físico. El volante ya había sido más fuerte mentalmente cuando regresó ante Lanús en La Bombonera con una recuperación express de tan solo trece días, pero esta vez el destino fue diferente. “Nos apuramos un poco, aceleramos un poco los tiempos. Obviamente que la lesión requería un par de días más, pero sabíamos que era muy importante estar y por eso aceleramos un poco la recuperación”, había admitido sin problemas el volante tras la victoria ante el elenco Granate.
Incluso, tras aquel duelo por el Torneo Clausura, el número cinco llegó a revelar con total sinceridad la gran tensión con la que disputó el encuentro. «Jugué treinta minutos un poco cagado, pero por suerte le salió bien, ganamos y quedamos un poco en paz», expresó. Esa riesgosa apuesta que pareció salirle barata en el torneo local, terminó pasándole una costosa e indeseada factura en el cierre del cruce de octavos por la Copa Argentina.
🗣️LEANDRO PAREDES s/su vuelta tras la lesión:
«JUGUÉ UN POCO CAGADO, PERO POR SUERTE SALIÓ BIEN».pic.twitter.com/Nw43BK41lH
— Boca Juniors – La12Tuittera (@la12tuittera) August 29, 2026
Ahora, mientras el plantel festeja el ansiado pase de ronda, el cuerpo técnico de Boca ya piensa en los inminentes estudios médicos a los que deberá someterse Paredes. El mediocampista seguramente esté descartado, por precaución o por lesión confirmada, para el cruce de este sábado ante Gimnasia de Mendoza por el Torneo Clausura.
Sin embargo, todos los focos apuntan a saber si el capitán estará disponible frente a Sao Paulo, el próximo martes 11 en La Bombonera, por los cuartos de final de la Copa Sudamericana. Los chequeos lo dirán. Lo cierto es que en Boca ya cruzan los dedos.








