Los presidentes José Antonio Kast (Chile) y Javier Milei (Argentina), que se reunieron este jueves en el palacio presidencial de La Moneda, en Santiago, intentaron poner fin a la controversia que ha golpeado las relaciones entre sus países en los últimos días luego de que un alto militar argentino pusiera en duda la soberanía absoluta de Chile sobre el estrecho de Magallanes, en el extremo sur del continente americano. Sin embargo, no lo hicieron a través de declaraciones en la sede del Gobierno chileno sino por escrito, a través de un comunicado conjunto que se dio a conocer cinco horas después de que concluyera el encuentro entre ambos mandatarios.
En el texto, donde se afirma que durante el encuentro Kast-Milei “constataron el excelente estado de la relación bilateral y alto nivel de coincidencias existentes entre ambos gobiernos”, se destaca que los tratados vigentes entre Chile y Argentina avalan la soberanía chilena sobre todo el estrecho de Magallanes.
Las relaciones entre Chile y Argentina, naciones cuyos gobernantes han destacado la sintonía ideológica mutua, parecieron agriarse luego de que el jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea argentina, brigadier general Gustavo Valverde, afirmara que su país tenía soberanía sobre el estrecho de Magallanes, pese a que ese territorio está bajo control absoluto de Chile. La Cancillería chilena envió una nota de protesta y recalcó que la soberanía chilena está sustentada en los tratados de 1881 y 1984. Poco después, tanto el Gobierno argentino como el jefe de la Armada de ese país reconocieron que el estrecho de Magallanes es chileno.
Milei, quien llegó a Santiago para una visita de trabajo y participar en el V Encuentro Regional del Foro Madrid, una reunión internacional de líderes de ultraderecha, fue recibido en la entrada de La Moneda por Kast y su esposa, María Pía Adriasola. El argentino recibió honores de la guardia de palacio y subió junto a su anfitrión hasta el despacho presidencial sin hablar con la prensa que le preguntó insistentemente si el estrecho de Magallanes era chileno o no. Luego de menos de 40 minutos reunidos, el gobernante argentino bajo las escalinatas, se despidió de su anfitrión y volvió a subirse a su auto sin acercarse, nuevamente, a los periodistas que lo aguardaban.
En el comunicado conjunto se asegura que “ambos presidentes coincidieron en que el régimen jurídico del Estrecho de Magallanes es el establecido por el Tratado de Límites de 1881 y por el Tratado de Paz y Amistad de 1984, instrumentos que se encuentran plenamente vigentes y revisten carácter definitivo para ambos Estados, y que establecen la soberanía de la República de Chile sobre la totalidad del estrecho”.
Santiago y Buenos Aires recalcaron en la declaración la necesidad del trabajo bilateral en variadas materias como el comercio, la energía, la lucha contra el crimen organizado, el narcotráfico y el terrorismo, y el tema antártico. Además, Kast, sostiene el comunicado, reiteró el respaldo de Chile a “los legítimos derechos de soberanía de la República Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes”, en disputa con el Reino Unido. También el Gobierno chileno reconoció los esfuerzos de Argentina para detener y extraditar a Galvarino Apablaza, acusado del asesinato del senador chileno Jaime Guzmán en 1991.
Pese al empeño de Kast y Milei por dar vuelta la página sobre este escollo en las relaciones, la polémica sobre el paso marítimo volvió a reflotar la existencia de un decreto, dictado en 2021 por el entonces presidente argentino, Alberto Fernández, que calificó el estrecho de Magallanes de “espacio compartido”. Cuando Milei tomó el mando de la Casa Rosada dijo que ese decreto era un error, pero hasta ahora no ha sido corregido. Consultado sobre ese tema, Kast afirmó este lunes en una entrevista con radio Cooperativa que “no hay discusión” sobre la soberanía chilena en el estrecho y el miércoles dijo que no le exigirá a Milei que derogue el decreto. Con sus palabras, el presidente chileno contradijo a su canciller y a su ministro de Defensa, quienes habían anunciado que el documento estaba “listo” para firmarse.










