La adolescente que habría incitado a su novio a matar a una compañera de colegio en la localidad correntina de Alvear deberá cumplir prisión domiciliaria en una vivienda de la ciudad de Santo Tomé. Así lo estableció la jueza de Garantías subrogante Carolina Durán en una audiencia que se realizó este jueves.
La decisión fue impugnada nuevamente por el abogado querellante Juan Saucedo por considerar que la magistrada se excedió al resolver sin que hubiera un pedido concreto por parte del fiscal Facundo Cabral. “Actuó de oficio y se extralimitó”, sentenció Saucedo al finalizar el trámite judicial.
Saucedo calificó de “muy tensa” la audiencia y se quejó porque el padre de la víctima no pudo expresarse. “La jueza vino con una resolución ya tomada, sin escuchar los planteos de las partes”, agregó.
La familia de la víctima, Cecilia Emilce Lazcano (16), pretendía que la adolescente N. se le dictara la prisión preventiva y fuera trasladada a un centro de contención para menores, tal como sucedió con J., su novio, considerado autor material del crimen.
“Cuando pedimos explicaciones de cómo se iba a garantizar el cumplimiento de la medida, nos dijeron que se iba a enviar dos veces por día un patrullero para constatar que la imputada estuviera en el domicilio”, contó el querellante al término de la audiencia.
La decisión de la jueza Durán establece además que N. deberá seguir sus estudios en forma virtual y no podrá volver a Alvear sin autorización.
“La decisión de la prisión domiciliaria se tomó con antelación. Nosotros teníamos información que la familia de N. estaba preparando este miércoles la mudanza para instalarse en Santo Tomé. Nadie toma semejante decisión sin tener la certeza de que se les va a otorgar el beneficio”, argumentó Saucedo.
El viernes de la semana pasada, la jueza Claudia Luco Montero no solo se había opuesto a dictarle la prisión preventiva a la estudiante, sino que autorizó su radicación en Santo Tomé junto a su madre y ordenó que en un plazo de una semana volviera a clases en forma presencial.
Este miércoles, el Tribunal de Revisión de Mercedes, integrado por Roberto Núñez Hüel, Karina Asselborn y Mario Alegre, declaró “de oficio” la nulidad de esa resolución por falta de fundamentación de la magistrada.
Por su parte, el fiscal Cabral le imputó a N. la coautoría del delito de “homicidio agravado por ensañamiento y el concurso de dos o más personas”, pero se opuso desde un primer momento a avanzar con su traslado a un centro de contención para adolescentes por considerar que su familia estaba en condiciones de “contenerla”.
Cecilia cursaba cuarto año en el único colegio secundario de Alvear, en el este de Corrientes. El 15 de julio pasado salió a festejar el triunfo de la Selección Argentina frente a Inglaterra y más tarde le dijo a su papá que esa noche dormiría en la casa de una amiga.
En la madrugada del 16, la adolescente salió de la vivienda para encontrarse con un amigo. Las cámaras de seguridad privadas registraron el paso de ella junto a un chico rumbo a la vieja estación de trenes del pueblo. El desconocido llevaba en una de sus manos una pala.
La investigación permitió establecer que Cecilia fue atacada en la vieja estación. Presentaba cortes en los dedos de ambas manos, en las muñecas y un profundo tajo en la garganta. Pese a ello pudo caminar más de cien metros para pedir ayuda en una casa.
Antes de arrojar el celular de Cecilia en una zona de malezas, el asesino envió dos mensajes de despedida a las amigas de la adolescente. La intención era hacer pasar el crimen por un suicidio.
Consumado el brutal ataque, el homicida se cambió de ropas y retornó por un camino diferente. Mientras, los médicos iniciaban una desesperada batalla por salvar a la víctima, que moriría pasado el mediodía.
En el celular de J. los peritos hallaron mensajes reveladores. El crimen había comenzado a planificarse al menos dos días antes y N. no solo estaba al tanto, sino que prestó colaboración. Una de sus misiones era hacerle llegar videos y fotos del ataque a una tercera persona que aún no está identificada. En el intercambio de mensajes, los adolescentes hacen mención de que se trata de alguien “poderoso”.
En la mañana del 16 de julio, cuando la víctima era derivada al Hospital de Santo Tomé, J. le pidió a su novia que contactara a un tercero para que “se deshaga” de Cecilia. “Es mejor decirle a él, que mueve un dedo y arregla todo”, fue la lapidaria frase.
El adolescente no se explicaba cómo Cecilia había sobrevivido a semejante corte en el cuello y se lamentaba porque tenía todo preparado “para que se coman el verso del suicidio”, hipótesis a la que en un primer momento suscribieron la Policía y el fiscal Cabral.









