El juicio contra Cristian Gabriel «Pity» Álvarez Congiú (54) se reanudó con el sorpresivo testimonio de Jacqueline Guzzardi (24), hija mayor de la víctima, Maximiliano «Gringo» Díaz, quien al momento del homicidio tenía 16 años y por esa razón no había declarado en la causa.
«Espero que se haga justicia, que decidan como tienen que decidir con las pruebas que tiene. Que sea con justicia y bien, sin ningún tipo de beneficio«, pidió Guzzardi, la joven de 24 años que declaró de manera imprevista en la octava audiencia del juicio contra el ex líder de las bandas de rock Viejas Locas e Intoxicados.
Mientras la hija de Díaz estaba sentada frente a los jueces Gustavo Goerner, Juan María Ramos Padilla y Hugo Navarro, del Tribunal N° 29 porteño, Álvarez dormía. Lo hizo en gran parte de la jornada, pero esta vez sin ronquidos.
Guzzardi ingresó a las 13.40 a la sala de audiencias. Se sentó frente al estado y lo primero que hizo fue reconocer que al «Pity» lo conocía del Barrio Samoré de Villa Lugano, donde eran vecinos.
«A ‘Pity’ lo veía por lo menos una vez por semana, mínimo», sostuvo, con la voz entrecortada por los nervios.
La declaración de Guzzardi se realizó en el marco de un pedido del fiscal general Sandro Abraldes al considerar que era una testigo directa de las circunstancias anteriores al crimen de Díaz, ocurrido en la madrugada del 12 de julio de 2018.
Fernando Burlando, abogado querellante, adhirió al pedido del fiscal y agregó que sea tomada en consideración la Ley de Víctimas.
Por su parte, Javier Baños, uno de los defensores de Álvarez junto con Sebastián Queijeiro, no se opuso, pero solicitó que también se tenga en cuenta la declaración de un perito de parte que el tribunal se lo había denegado, al igual que este lunes.
«Hablaba todos los días con mi papá. El 11 (de julio) vino a mi edificio, cerca de las 2 o 3 de la tarde. El motivo fue visitarme y traerme un par de cosas como ropa, zapatillas y plata. Me había mandado un mensaje que tenía ropa para traerme, me mandó foto para que la viera», afirmó la joven, que al momento del crimen tenía 16 años, por lo que no declaró por ser menor de edad, esgrimió el fiscal Abraldes.
«¿Te contó conflictos con ‘Pity’? ¿Tenía previsto encontrarse con él?», le preguntó el fiscal. Guzzardi respondió que no ambas veces.
Mientras la declaración era seguida con atención por Baños y Queijeiro, Álvarez era despertado por Luciana Comerci, integrante del equipo de al defensa. El músico manipuló varias hojas donde tenía escritas claves de acceso a su computadora o al celular. Como dato curioso, tiene tapadas todas las cámaras de los dispositivos electrónicos porque siente que lo están espiando.
La foto de Pity Alvarez con su víctima, Cristian «Gringo» Díaz.La declaración de la joven continuó con el último encuentro con su padre y un dato revelador que se conoció públicamente en la sala.
«Habremos estado media hora. Lo noté normal, tranquilo, como siempre, no lo vi raro. Me preguntó que iba a hacer en el día, le dije que iba a ir a la escuela, me dijo que se iba a quedar un rato más y que se iba. Que me cuide y me porte bien, me despidió y se fue», recordó.
Abraldes dio a conocer años atrás se realizó un juicio de filiación porque Guzzardi no tenía el apellido Díaz. Tras una prueba de ADN se confirmó que no era el padre biológico de la joven.
«A base de este juicio hice un ADN para confirmar que yo fuera su hija y dio negativo. Cristian no sé si lo sabía. El trato siempre fue conmigo amoroso, protector, cuidador, atento«, reconoció.
Tras ello, el fiscal pidió al tribunal poder aportar como prueba nueva las capturas de pantalla con los chats y las llamadas entre la víctima y Guzzardi.
Esto motivó que la defensa salga de contrataque. «Es cualquier cosa lo que pide la fiscalía. No puedo contrastar si son ciertas o no. Es improcedente, no hay manera de corroborar eso», sostuvo Baños.
Abraldes respondió que «este tipo de exhibiciones forma parte del testimonio de los testigos, sin perjuicio de la valoración en las alegaciones», y que el objetivo de la acusación pública es demostrar las comunicaciones entre ellos.
«No lo podemos creer», retrucó Baños, a lo que le contestó firmemente Goerner: «Nosotros no podemos creer muchas cosas y seguimos adelante. No compartimos cosas y las respetamos».
«¿Qué esperas de este juicio?», fue la última pregunta de Abraldes a la testigo.
«Espero que se haga justicia, que decidan como tienen que decidir con las pruebas que tiene. Que sea con justicia y bien, sin ningún tipo de beneficio», contestó Guzzardi.
A la hora del interrogatorio de la defensa, Baños primero le habló a la testigo: «Lamento la muerte de tu papá, lo recontra lamento, sin palabras».
Luego le preguntó si sabía desde hacía mucho tiempo que iba a declarar en el debate. La testigo le dijo que no recordaba la fecha pero que seguro fue hace «más de tres días» y aclaró que con el fiscal habló solo una vez, «en el momento que me dieron la oportunidad».
Tras finalizar su exposición, la testigo salió de la sala y fue el momento de un nuevo planteo de nulidad por parte de la defensa.
«De acuerdo lo que dijo, se ocultaron pruebas a la defensa. Sabía hacía más de tres días que iba a declarar, no tuvimos tiempo de controlar el testimonio, entrevistar a la testigo. Es una violación flagrante del derecho de la defensa en juicio», arremetió Baños.
El fiscal general no se quedó atrás y argumentó su oposición al pedido de nulidad: «No argumenta la defensa. Ha tenido la posibilidad de contra examinar a la testigo y solo le preguntaron si sabía que tenía que declarar. En ese sentido la defensa no solo no profundiza y pide una nulidad de una prueba que la perjudica. La fiscalía considera que el testimonio ni nada se hizo a escondidas. Es hija y así se siente, el examen de ADN no tiene condicionar una relación afectiva. No se le dijo tenía que decir, solo si quería declarar».
Goerner se reunió con sus colegas y en escasos minutos contestó que coincidía con los acusadores de que no se trató de un vicio que afecte el juicio.
«Notamos afirmaciones temerarias de una de las partes sobre el ocultamiento de pruebas por parte del Ministerio Público Fiscal. Entiendo de que no fue así. La testigo manifestó que el fiscal le preguntó. Se advierte la gravedad de la imputación que formuló la defensa, porque es atribuirle al fiscal un delito. Debe hacerse cargo de la responsabilidad de este cargo. No debemos permitir hacer valoraciones», concluyó, antes de rechazar nuevamente una nulidad de la defensa.
Los otros testigos de la jornada
Además de Guzzardi habían declarado antes dos médicas legistas. Una de ellas participó de la autopsia al cuerpo de Díaz. Aseguró que recibió cuatro disparos y que dos de ellos fueron los que le provocaron la muerte, que no fue al instante.
La segunda médica fue quien evaluó a Álvarez al día siguiente del hecho, luego de que se presentó en una comisaría de Villa Lugano para entregarse casi 24 horas después del crimen.
«Se halla vigil, con tendencia al sueño, responde al estímulo verbal, está orientado en tiempo y espacio, y deambula por sus propios medios. Colabora con examen de orina y sangre», decía el informe de la profesional.
También recordó que «respondió en forma coherente a lo que se le preguntó», y sobre las lesiones que constató las describió: «en zona de mano izquierda y antebrazo derecho múltiples lesiones púnzales, todas de menos de 48 horas de evolución; escoriaciones traumáticas en brazo derecho. Cicatrices de antigua data en rostro».
«El paciente tenía cerrados los ojos, pero respondía al estímulo verbal en forma coherente», sostuvo.










