El presidente Donald Trump arremetió este martes, con varias aseveraciones infundadas, en contra del freno del Tribunal Supremo a su afán por limitar el voto por correo en las elecciones de mitad de período de noviembre.
En una extensa publicación en la red Truth Social, el mandatario lanzó un reproche específico a los tres jueces conservadores que nombró: Neil Gorsuch, Brett Kavanaugh y Amy Coney Barrett. “Estas no fueron las personas que entrevisté para servir en el Supremo de Estados Unidos”.
La furia de Trump llega después de que esta Corte rechazara el lunes permitirle poner en marcha partes de una orden ejecutiva que restringe el voto por correo, la cual había sido bloqueada por una jueza de un tribunal inferior. La decisión del máximo tribunal es importante porque en los próximos comicios está en juego el control de las dos Cámaras del Congreso y porque casi un tercio de los electores sufraga por correo.
“Los republicanos acaban de recibir otra mala decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos, una que le tomó mucho tiempo entregar al sistema judicial. Y luego, la achacó en parte a que no queda tiempo para implementar una solución a nuestro completamente CORRUPTO y desastre fuera de control del voto por correo”, escribió el presidente, reiterando sus frecuentes denuncias sin pruebas en contra de este tipo de proceso de votación.
La parte del decreto presidencial en el centro de la disputa está relacionada con nuevas disposiciones al Servicio Postal de Estados Unidos (USPS, por su sigla en inglés). La jueza federal Indira Talwani, de Massachusetts, había frenado temporalmente a fines de agosto la implementación de, por ejemplo, el requerimiento al USPS para que envíe las boletas electorales por correo en un sobre con una marca especial y con un código de barras para rastrearlos. También había bloqueado la exigencia de que los Estados notificaran con 60 días de antelación si tenían previsto entregar al USPS una lista con los electores elegibles a los que han autorizado votar por correo.
Trump ha tratado de imponer nuevas reglas en el proceso electoral y, tras su derrota en las presidenciales de 2020 frente al demócrata Joe Biden, ha sembrado dudas sobre la integridad de las elecciones en Estados Unidos, repetidamente y sin fundamento. Numerosos estudios han reflejado que es sumamente raro que, como el mandatario esgrime, una gran cantidad de personas no ciudadanas hayan votado en comicios previos.
Lo decidido por el Supremo se supo con un escueto párrafo de la mayoría. “Es improbable que el Gobierno prevalezca en los méritos de su reto a la injunction preliminar de la corte de distrito. Y los criterios de equidad aplicables para obtener un alivio de emergencia de esta Corte no favorecen un freno temporal”, escribió la mayoría.
Por la forma en que fue notificada la decisión, se conoció que los jueces conservadores Clarence Thomas y Samuel Alito disintieron y que Brett Kavanaugh, otro conservador nombrado por Trump, concurrió con la mayoría al considerar que a los funcionarios electorales no les queda tiempo suficiente para implementar la norma “de forma razonable” antes de las elecciones del 3 de noviembre. Parte del reclamo del presidente parece haber ido específicamente contra ese magistrado.
Esta determinación sobre la orden ejecutiva del voto por correo supone otro revés fuerte para Trump y algunas de sus medidas más polémicas. El Supremo bloqueó este año su ofensiva arancelaria y su plan para limitar el derecho a la ciudadanía por nacimiento. En su publicación de este martes, el mandatario también arremetió nuevamente contra esas decisiones: tildó de “horrible” el fallo relacionado con los aranceles y de “desastre total para el país” el vinculado a la ciudadanía.
Molesto, Trump y su Administración han tratado de desafiar los fallos adversos. En el caso de los aranceles, ha buscado otros mecanismos para replicar el andamiaje tarifario. En el de la ciudadanía por nacimiento, a su vez, firmó nuevos decretos que ya fueron retados en una corte inferior y que establecen, entre otros requisitos, que las agencias federales no emitan o acepten documentos que reconozcan como ciudadanos a ciertos niños nacidos en Estados Unidos de padres no ciudadanos, y que los Departamentos de Estado y de Seguridad Nacional nieguen visas a quienes crea que buscar entrar al país para tener un hijo.










