Visiblemente emocionada y tensa, María, la esposa de Federico Martín Aramburu (42), declaró este viernes en el juicio por el crimen de su marido, cometido el 19 de marzo de 2022 en París, y contó, por primera vez, cómo se enteró de lo ocurrido con el ex jugador de CASI, Los Pumas y Biarritz Olympique, quien fue asesinado a balazos por dos ultraderechistas.
La viuda fue la principal testigo de la jornada ante el jurado de la Cámara de Apelaciones de la capital francesa, donde son sometidos a proceso Loïk Le Priol (32) y Romain Bouvier (32).
«Tantas cosas me impactan, me ponen a prueba», dijo la mujer, entre lágrimas, y luego se refirió al trauma que han sufrido sus tres hijos, Santi, Trini y Justi, que tenían 10, 8 y 2 años cuando perdieron a su papá.
«Es un dolor que no terminó el 19 de marzo: sigue vivo», explicó María, quien recordó que Santi, el mayor, pasó de la teoría de que un dinosaurio se comió a su padre, a la de un accidente de coche hasta que finalmente entendió que se trató de un asesinato.
“Ninguna sentencia judicial nos devolverá a Fede”, sostuvo la mujer y añadió que la última foto que le envió su esposo fue una imagen de él con «un puño en alto, diciendo ´Vamos´, para anunciar el éxito de un proyecto profesional relacionado con el Mundial de Rugby».
Ese logro en su emprendimiento fue el motivo por el que salió a festejar con su amigo y socio Shaun Hegarty la noche del 18 de marzo de 2022 en el centro de París, donde por la madrugada tendrían una pelea en un bar con los dos acusados que luego los persiguieron hasta el hotel para atacarlos a tiros.
Aramburú había firmado con los sponsors del Mundial de Rugby 2023 para que su agencia, Esprit Basque, pueda participar. Se trató del primer gran negocio en su empresa post carrera deportiva y que marcó renacimiento como hombre de negocios, tras estudiar en la universidad de Bordeaux.
La peor de las noticias
A pedido de la fiscalía, la testigo contó cómo se enteró del crimen: una amiga fue a verla y le dijo que había habido una pelea y que «terminó mal», a lo que ella le preguntó «¿está vivo?», y su amiga negó con la cabeza.
«Fede no era un héroe. Era un hombre normal y sano», describió la mujer, quien desde que arrancó el debate -el 7 de septiembre pasado-, se ubicó dentro del recinto en el sector destinado a «la parte civil». Allí también están sus padres, sus suegros, amigos, hermanos y familiares. Mientras que sus tres hijos no fueron a la audiencia.
Vestida con un pantalón de jean y una camisa negra, llevando el pelo recogido y a veces anteojos, María soportó con enorme entereza ver los videos que mostraban la toda la secuencia del crimen: la primera pelea en el bar, la caminata hasta el hotel, la nueva pelea y la ejecución a tiros de su esposo.
Y en el momento en que reproducían esas imágenes en la sala Voltaire del palacio de Justicia de París, el resto de la familia se retiró.
«Es duro, pero he podido encontrar algo de paz» reconoció.
El momento en el que Aramburú tira de su silla a Loïk Le Periol (32), uno de los dos acusados del crimen.La declaración de María era una de las más esperadas desde que comenzó el juicio. Su abogado prefirió que declararan primero otros testigos, entre ellos, Hegarty, quien estaba junto a la víctima al momento de los hechos.
En tanto, se espera que en las próximas audiencias declaren varios jugadores de rugby que conocían a Federico y para el próximo lunes está previsto que lo haga Le Priol, acusado de ser el autor material de los disparos que mataron al ex puma.
La emotiva declaración de la madre
Este lunes 14 de septiembre fue el turno de Cecilia, la madre de Federico, quien en su testimonial dijo que «el crimen no debería haber ocurrido, que podría haberse evitado».
«Federico se juntó con gente que albergaba violencia, odio, armas de fuego y una cierta impunidad», señaló la mujer, quien remarcó que su hijo “ponía el sol en el corazón de la gente”.
Cecilia cuenta con la representación de la abogada francesa Sophie Thonon, una reconocida jurista y activista por los derechos humanos, representó a los familiares de los desaparecidos franceses en la Argentina.
En diálogo con Clarín, la abogada sostuvo que “Federico y Shaun se iban al hotel a descansar, los criminales no” y afirmó que el hecho fue una «ejecución» y que los dos acusados, un ex comando de la marina francesa y un activista de ultraderecha, «sabían muy bien lo que hacían».










