El Día Mundial del Alzheimer es una fecha propicia para concientizar a la población sobre esta enfermedad, pero sin generar alarma o miedo. Es importante destacar los avances en prevención dado que la población está envejeciendo: a nivel mundial, la población que vive con trastornos neurocognitivos como el Alzheimer, está aumentando y se estima que de 57 millones que padecían Alzheimer en 2019 esta cifra se incrementará a 153 millones para 2050.
Las Comisiones ‘ad hoc’ de la prestigiosa revista The Lancet (The Lancet Comissions) en sus informes de 2024 y 2025 identificó 14 factores de riesgo modificables, los cuales en teoría podrían prevenir casi la mitad de los casos de demencia. De los 12 factores de riesgo ya conocidos, es decir: menor educación, pérdida auditiva, hipertensión, tabaquismo, obesidad, depresión, inactividad física, diabetes, consumo excesivo de alcohol, lesión cerebral traumática, contaminación del aire y aislamiento social; se suman dos nuevas evidencias contundentes: la pérdida de visión no tratada y el colesterol LDL alto.
En este sentido, tenemos que reconocer cuáles son aquellas acciones para mejorar la salud cerebral y reducir el riesgo de enfermedades neurodegenerativas. Entre las principales podemos detallar la educación y actividad cognitiva, porque es fundamental asegurar una educación de buena calidad para todos y fomentar actividades cognitivamente estimulantes en la mediana edad y la vejez.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Otra acción es cuidar la salud auditiva y visual, mejorar la accesibilidad a los audífonos para personas con pérdida auditiva y reducir la exposición a ruidos nocivos. También se recomienda la evaluación y tratamiento accesibles para la pérdida de visión.
La salud mental también es importante, no debemos olvidar de tratar la depresión y otros trastornos del estado de ánimo de manera efectiva.
Además, se suma la prevención de lesiones cerebrales, es decir fomentar el uso de cascos en deportes de contacto y ciclismo, para reducir las colisiones de alto impacto como también la práctica de cabecear en el fútbol.
La actividad física es otra acción fundamental para mejorar la salud cerebral, debemos fomentar el ejercicio, ya que las personas activas tienen menos probabilidades de desarrollar demencia.
El estilo de vida saludable también colabora en reducir el riesgo de enfermedades neurodegenerativas, debemos reducir el tabaquismo, prevenir la hipertensión, detectar y tratar el colesterol LDL alto. Mantener un peso saludable y tratar la obesidad lo antes posible (también ayuda a prevenir la diabetes), y reducir el consumo excesivo de alcohol.
Otro aspecto clave es evitar aislamiento social, es sumamente importante priorizar entornos comunitarios amigables para la edad y reducir el aislamiento social facilitando la participación en actividades.
Además, es válido evitar la exposición a la contaminación del aire, ya que está relacionada con la mejora de la cognición y la reducción del riesgo de trastornos neurocognitivos.
Como vemos, son todos cambios en el estilo de vida que accesibles para la población general. La adopción de hábitos saludables puede modificar el riesgo incluso en personas con una mayor predisposición genética de trastornos neurocognitivos.
En este Día Mundial de la Enfermedad de Alzheimer, desde el Hospital Británico de Buenos Aires reafirmamos nuestro compromiso con la difusión de la evidencia científica y con la concientización sobre la importancia de la prevención, el diagnóstico y el cuidado integral de las personas con enfermedades neurodegenerativas. Existe un camino esperanzador para reducir riesgos, intervenir de manera más efectiva y mejorar la vida de pacientes y familias en todo el mundo.
* Jefe del Centro de Neurología Cognitiva del Servicio de Neurología del Hospital Británico.










