Fátima Ezahara el Mansouri, ministra de Urbanismo y Vivienda y alcaldesa de Marraquech, se ha convertido a los 50 años en la primera mujer en ocupar la jefatura del Gobierno en Marruecos. El rey Mohamed VI ha designado en la tarde de este martes primera ministra a Al Mansouri, coordinadora de la dirección colegiada del Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM), formación de centroderecha ganadora de las elecciones legislativas celebradas el pasado miércoles con 97 de los 395 escaños en liza.
La nueva jefa del Ejecutivo deberá conformar un gobierno de coalición con mayoría. Previsiblemente contará con sus socios en la anterior legislatura: la Reagrupación Nacional de Independientes (RNI, conservador) del primer ministro saliente, Aziz Ajanuch, y el histórico Partido Istiqlal (Independencia, nacionalista conservador). La RNI se ha visto relegada al segundo puesto, con 66 escaños (36 menos que hace cinco años), e Istiqlal contará con 65 diputados, pero también con un retroceso de 16 asientos en la Cámara de Representantes, única electa del Parlamento.
El monarca de la dinastía alauí se ha decantado por la dirigente con mayor peso político del PAM, avalada por dos mandatos al frente de la alcaldía de la quinta ciudad más poblada del país magrebí y por un mandato ministerial sobre áreas de interés ciudadano. En contrapartida, ha descartado a Fouzi Lekjaa, candidato presentado en campaña como favorito del PAM. Lekjaa, ministro de Presupuestos en la anterior coalición, presidente de la Federación Marroquí de Fútbol y coordinador nacional para el Mundial de 2030 (coorganizado con España y Portugal), entró en la política partidista hace apenas dos meses para concurrir a los comicios.
Una mujer estará así al frente del llamado Gobierno del Mundial de Fútbol, responsable de gestionar un programa de inversiones del orden de los 20.000 millones de euros en instalaciones deportivas e infraestructuras de transporte. La jurista Mansouri, que ejerció la abogacía tras graduarse en Derecho en su país y proseguir estudios de posgrado en Francia, procede de una familia de notables de Marraquech. Cuenta con intereses inmobiliarios en la antigua ciudad imperial que se han visto salpicados por acusaciones de tráfico de influencias lanzadas desde la oposición por el Partido de la Justicia y el Desarrollo (islamista moderado).
La nueva primera ministra se dio a conocer en política al ganar la alcaldía de su ciudad natal para el PAM entre 2009 y 2015, cargo que recuperó en 2021. Desde hace dos años coordina la dirección colegiada de su partido con un perfil de carácter decidido que no rehúye el debate político en el Parlamento. Divorciada y con dos hijos, mantiene una gran reserva sobre su vida privada. Marca un hito después de haber sido designada como la primera jefa de Gobierno en la historia de Marruecos, y la segunda en los países del Magreb tras Najla Boudem, que ocupó ese cargo en Túnez entre 2021 y 2023.
Fátima Mansouri ha asegurado que su partido está abierto a dialogar “sin líneas rojas” con todas las fuerzas políticas, aunque mantiene un enfrentamiento frontal con el líder islamista del PJD, Abdelilá Benkirán, primer ministro entre 2011 y 2016, en la disputa por el espacio político de centroderecha desde una perspectiva laica.
En las primeras declaraciones tras la victoria de su partido en las urnas, destacó el jueves que la relación de Marruecos con España “es histórica y necesaria” y que las relaciones bilaterales “deben ser de alto nivel, aunque a veces tengan altibajos”. “Somos optimistas y vamos a encontrar soluciones”, dijo en una conferencia de prensa, “sin renunciar a nuestras posiciones en cuanto a los derechos humanos de los menores marroquíes [en Ceuta] porque son nuestra responsabilidad”. Mansouri se mostró a favor del inmediato retorno de los migrantes marroquíes que irrumpieron en Ceuta los pasados 30 y 31 de julio, pero sin entrar en detalles sobre las salvaguardas legales que protegen en Europa a menores y demandantes de asilo.









