Diego Kaen es uno de los oncólogos más reconocidos del país. Es ex presidente de la Asociación Argentina de Oncología Clínica y director de Investigación Clínica del Centro Oncológico Riojano Integral. En esta entrevista habla del nuevo paradigma para tratar el cáncer habilitado por la medicina de precisión, que hace hincapié en la especificidad de los tumores y los tratamientos dirigidos. De todos modos, destaca la importancia de la prevención y subraya que algo «más efectivo» que cualquier tratamiento médico es «mantener una vida saludable».
-La ciencia está ofreciendo nuevas terapias para combatir el cáncer. ¿El sistema puede aprovechar en toda su dimensión lo que la medicina de precisión tiene para ofrecer hoy?
-Primero, un concepto importante: la medicina de precisión no es el futuro, es el presente, es hoy. Hoy todos los oncólogos estamos tratando con medicina de precisión. Entendamos qué es la medicina de precisión. Años atrás decíamos: “Carlos y Alberto tienen cáncer de pulmón”. Sin embargo, aunque los dos tenían cáncer de pulmón, no evolucionaban de la misma manera a pesar de darles la misma medicación. Resulta que empezamos a entender que, por más que dos personas tengan cáncer de pulmón, los tumores son biológicamente diferentes. Así como los seres humanos tenemos diferente altura, color de pelo o de ojos, los tumores también tienen características distintas.
-¿Y cómo lo confirman los oncólogos?
-A estas características las denominamos biomarcadores. Con los biomarcadores hoy podemos marcar el tumor y saber de antemano qué droga va a funcionar para ese tipo de cáncer. Es como ponerle el «apellido» a la enfermedad: es un cáncer de pulmón, perfecto, o un cáncer de mama, pero ¿qué característica específica tiene que me permite usar un medicamento dirigido? Ahí es donde entra la medicina de precisión.
-Para llegar al tumor hay una detección, y dentro de las formas de detección está la biopsia tradicional de tejido y la biopsia líquida. ¿Cuál es la diferencia entre ambas?
-La biopsia líquida es sin duda una de las innovaciones más importantes en la oncología. No siempre es fácil llegar a un pedazo de tejido dentro de un órgano complicado, o a veces se requiere una cirugía demasiado invasiva para tomar la muestra. La biopsia tradicional es extraer un trozo de tejido y analizarlo al microscopio. Hoy sabemos que los tumores liberan sustancias en la sangre; en realidad, liberan ADN tumoral. Con una extracción de sangre convencional -como cuando te mides el colesterol- y aplicando nueva tecnología, podemos extraer ese ADN tumoral. Esto tiene una especificidad cercana al 100 por ciento en comparación con la biopsia de tejido.
-¿Tiene algún otro beneficio la biopsia líquida?
-Nos da prácticamente el mismo resultado, de forma súper cómoda para el paciente. Y nos permite algo dinámico: si a un paciente le extraemos un tumor de colon y la tomografía da normal, podemos medir su ADN tumoral en sangre. Si el nivel es alto, sabemos que ese tumor puede reaparecer, lo que nos permite tratar al paciente de manera anticipada aunque su tomografía parezca normal.
-Decías antes que el cáncer libera ADN en la sangre…
-Exacto, es ADN tumoral. El cáncer actúa casi como un ser vivo dentro de otro ser vivo: tiene su propio ADN y ARN, se autoalimenta y genera sus propios vasos sanguíneos. Medir ese ADN nos da una película dinámica del tumor, no sólo una foto estática como la tomografía. Esto nos ayuda a ser más precisos con los tratamientos y, muy importante, a evitar tratamientos innecesarios. Si operamos a un paciente y su biopsia líquida da negativa, probablemente no necesite más que la cirugía. La medicina de precisión sirve tanto para tratar mejor como para no sobretratar.
-¿En qué estudios se puede observar estos biomarcadores que le indican al oncólogo qué medicación ofrecer?
-Se puede analizar a partir de la biopsia tradicional o de la biopsia líquida mediante diversas técnicas de laboratorio: PCR, NGS (Secuenciación de Siguiente Generación) o inmunohistoquímica (para medir la expresión de proteínas). En Argentina esto ya se realiza. Contamos con especialistas en biología molecular y, en casos como el cáncer de mama, el estudio de biomarcadores ya sale junto con la biopsia inicial. Así, cuando el paciente llega al equipo oncológico, ya sabemos qué tratamiento específico requiere.
-¿El estudio de biomarcadores es algo corriente o hay trabas en cuanto al financiamiento y la cobertura médica?
-El tema más complejo hoy es el financiamiento de ciertos biomarcadores, como en el cáncer de pulmón, donde algunas técnicas no están totalmente cubiertas en el sistema público. La mayoría de las prepagas los cubren, pero en los hospitales públicos hay que gestionarlo más. Todavía no logramos una homogeneidad a nivel nacional.
-¿Cuál es el impedimento?
-Es cuestión de proponérselo: el material biológico o la sangre pueden viajar a temperatura ambiente desde cualquier provincia hacia los centros de análisis en Buenos Aires. Si existiera un buen Plan Nacional de Medicina de Precisión, el acceso sería universal. Hacer diagnósticos precisos evita gastos en tratamientos ineficaces o quimioterapias innecesarias que generan toxicidad e internaciones.
«En cáncer de mama, el estudio de biomarcadores ya sale junto con la biopsia inicial», dice Kaen.-¿Cómo impactan estos cambios de diagnóstico y tratamiento en la sobrevida de los pacientes?
-Por ejemplo, hace 5 o 6 años un paciente con cáncer de pulmón en estadío 4 tenía una sobrevida promedio de 6 meses. Hoy, si detectamos el biomarcador ALK, más del 55 por ciento de esos pacientes viven más de 5 años recibiendo una pastilla dirigida, sin sufrir los efectos secundarios de la quimioterapia.
-Ahorro en tratamientos inútiles y optimización del presupuesto en la droga adecuada.
-Exactamente. Países con planes nacionales de medicina de precisión (como Francia o España) han demostrado que esto genera un ahorro de costos significativo para el sistema de salud. En Argentina el problema es la heterogeneidad regional entre lo que accede un paciente en la Ciudad de Buenos Aires y uno en el sistema público de una provincia.
-¿Es cierto que se está registrando más casos de cáncer en personas jóvenes? ¿A qué se debe?
-Estamos diagnosticando mejor y antes, pero también hay un aumento real en la frecuencia de cáncer en gente joven (especialmente en colon, pulmón y mama). Si no logramos cambiar hábitos, para el año 2050 la incidencia del cáncer aumentará un 70 por ciento.
-Entonces si a la mejora actual de los tratamientos se le suma mejores niveles de prevención se podría cambiar ese mal pronóstico.
-La buena noticia es que podemos evitar hasta el 40 por ciento de los cánceres adoptando hábitos saludables: alimentación sana (más frutas y verduras), actividad física regular, no fumar, reducir al mínimo el consumo de alcohol, evitar la exposición solar en horarios dañinos, vacunación completa (hepatitis B y VPH). No existe ningún tratamiento médico más efectivo para prevenir el cáncer que mantener una vida saludable.










