Con un apellido que pesa y una historia familiar marcada por el fútbol, Jerónimo Higuaín construye su propio camino. Empezó como defensor en Real Pilar, pasó a ser delantero y hoy es goleador del Promocional Amateur con Deportivo Metalúrgico. A los 21 años, el “Pipita” del Ascenso habló con Clarín sobre sus primeros pasos, el peso del apellido, su presente, sus sueños y una familia en la que el fútbol siempre estuvo presente.
Sus primeros pasos en el fútbol
En la vida de Jerónimo, el fútbol estuvo como pilar fundamental. Su papá, sus tíos y sus primos estuvieron ligados con el deporte y él creció rodeado de ese ambiente. Sin embargo, su historia dentro de la cancha no comenzó como el delantero que es hoy en día, sino que su carrera comenzó evitando los goles rivales.
—¿Cuándo te diste cuenta de que querías ser jugador de fútbol?
—Desde chico, desde cuando empecé a jugar al fútbol. Tengo a mi tío, mis primos y mi viejo, que son o fueron futbolistas, y siempre me gustó ese ambiente, el fútbol. Desde el primer momento, desde que tenía conciencia, básicamente.
—¿Vos veías a tus tíos y a tus primos jugar?
—Sí. Jorge, el papá de Gonzalo, era defensor central, Fede era volante, Gonzalo delantero y mi viejo central. Era un popurrí.
—¿Y vos por qué quisiste ser delantero?
—En realidad empecé siendo defensor. Por la altura y porque no había delanteros, me mandaron a jugar ahí. Yo quería jugar, así que cumplía la posición que me pedían. Hasta que le agarré la mano, me gustó hacer goles y quedé ahí como delantero.
Su paso como profesional comenzó en el Real Pilar. Llegó desde Los Lupinos, un club de la Liga Intercountry, para hacer inferiores y comenzar a crecer deportivamente. En cuarta cambió de posición, tuvo una buena temporada para hacerse de méritos de debutar en la primera.
—¿Cómo fue tu paso por Real Pilar?
—Yo jugaba en Los Lupinos, un club que juega Liga Intercountry. Conocí a un compañero, un amigo, que jugaba en Real Pilar. Le pregunté si había pruebas, me consiguió y llegué en séptima. Desde ahí hice todas las inferiores.
—¿Cómo fue enterarte de que ibas a subir a Primera?
—Fue muy loco. Venía jugando en Reserva, rotaba entre titular y suplente y justo esa semana había ido de suplente al partido de Reserva y no me pusieron. Llegué a mi casa muy triste y al otro día me dijeron que tenía que subir a Primera a entrenar. Tuve una semana muy buena porque se habían lesionado un par de delanteros y, al terminar la semana, el técnico me avisó que me iba a quedar con ellos lo que restaba del año.
—¿Qué aprendiste de esa etapa?
—Cómo manejarse en un vestuario y en la cancha, y que no podés relajarte. Eran todos jugadores que podían ser titulares en cualquier equipo. Tenías que estar todo el tiempo al 100, compitiendo.
El apellido Higuaín y una vida fuera del deporte
Llevar el mítico Higuaín al lado de tu nombre implica, de manera inevitable, convivir con una historia familiar conocida. Pero a pesar de eso, Jero explica que su apellido no influye en sus relaciones ni define quién es.
—¿Te pasó que en la facultad te reconocieran por el apellido?
—No, si no me conoce nadie. Me han preguntado por el apellido, pero nadie te cree. Te dicen: “¿Qué hacés acá?”. Imagínate que acá (Metalúrgico) hasta hace dos meses capaz que no se habían enterado de que era primo de Higuaín.
Mientras busca crecer como futbolista, Jerónimo también eligió sostener una vida ligada al estudio y al trabajo familiar. Estudia Negocios Digitales y, cuando no entrena o cursa, ayuda en el mayorista de lácteos y fiambres de su familia.
—¿Por qué elegiste estudiar Negocios Digitales?
—Con mi viejo tenemos un mayorista que es de toda la familia. Labura mi hermano, mi vieja y ahora yo también le doy una mano. Siempre me gustó llevarlo al lado digital, porque los comercios son todos muy físicos. Vi esta carrera, que era nueva, me interesó, miré el plan de estudio y me gustó.
—¿Te cuesta llevarlo junto con el fútbol?
—Sí, a veces, más en época de parciales. Son sacrificios que se van haciendo, pero por suerte los voy llevando.
—¿Tu familia siempre te acompañó con el estudio?
—Sí. Ellos quieren que acompañe el fútbol con el estudio porque el fútbol es muy incierto. El día de mañana no sabés qué puede pasar y tenés que ir a buscar algún laburo. El estudio te prepara para eso, para tener un plan B. Si algún día querés dejar el fútbol y hacer otra cosa, tenés otra puerta. Siempre el fútbol y el estudio, de la mano.
Foto Maxi Failla Su presente en el Depor
A veces, el cambiar de equipo no siempre es funcional para el jugador, pero este no es el caso de Jerónimo. Su llegada a Deportivo Metalúrgico significó una mejora exponencial en su carrera al encontrar lo que necesitaba para ser él mismo, minutos y confianza. Con compañeros que conoce desde hace años, encontró su lugar en el mundo y se transformó en uno de los mejores jugadores de la categoría.
—¿Qué encontraste en Metalúrgico que te permitió tener este rendimiento?
—Acá tuve la posibilidad de jugar más y tuve más confianza de los técnicos. Capaz necesitaba muchos minutos, que acá los pude tener. Y la calidad de jugadores que hay en este plantel aporta muchísimo a que yo pueda hacer goles, porque no los voy a hacer yo solo. En Real Pilar también había muy buen plantel y muy buena gente, pero por ahí no sumaba muchos minutos y no era del gusto del técnico.
—¿Tenés algún compañero con el que tengas mucha conexión en la cancha?
—Tengo dos, Franco Migueles, que es el 10, y Agustín Marella, que es el 8. En Real Pilar ellos quedaron libres cuando yo subí a Primera y después llegamos acá los tres. Nos conocemos hace años.
Con 13 goles y una pelea por el ascenso que se volvió el principal objetivo del equipo, Jerónimo intenta disfrutar del momento sin perder de vista el objetivo colectivo. Las notas y la repercusión por su presente aparecen, pero él prefiere mantener los pies sobre la tierra.
—¿Cómo llevás esta racha y todas las noticias que aparecen sobre vos?
—Estoy feliz, muy contento, pero trato de llevarlo con calma, siempre queriendo apuntar a más. Creo que si lo llevo con calma es mejor para uno mismo. Siempre se puede mejorar, siempre se puede más. Estoy muy contento por este momento, pero el foco está en el torneo y en lo que buscamos, que es ascender.
El goleador del Promocional con 13 goles en 17 partidos (@jerohiguain IG)El Promocional Amateur también le mostró una realidad diferente a la que imaginaba, una liga dura con partidos físicos, mucho juego directo y canchas que condicionan el desarrollo.
—¿Cómo es jugar en el Promocional Amateur desde adentro?
—Es muy físico. Hay mucha fricción, no es tanto juego. Nosotros intentamos jugar y nos está yendo bien por ese camino, pero hay mucho pelotazo y mucha fricción. Tenés que ser fuerte porque los partidos son así. Hay canchas malas y eso lleva a que el partido sea todo más brusco.
—¿Qué pensás de la gente que cree que es una división de bajo nivel?
—Yo también pensaba que iba a ser una división más de bajo nivel, pero una vez que estás adentro encontrás jugadores que por ahí no tuvieron suerte. Hay niveles muy buenos en muchos equipos. Hay mucha gente que tiene que ver esta liga porque va a encontrar jugadores muy buenos.
Entre los partidos que más recuerda aparece el triunfo frente al SAT, donde marcó dos goles en una victoria que todavía guarda como su mejor actuación de la temporada.
—¿Cuál fue tu mejor partido de la temporada?
—Creo que por el contexto y todo fue contra el SAT, porque nosotros teníamos que ganarle sí o sí para poder pasar al primero. Era un equipo duro y están en la final. Hice dos goles que fueron muy importantes para la victoria y creo que ese fue mi mejor partido.
Foto Maxi Failla El apellido, Gonzalo y el peso de una historia familiar
La historia de Jerónimo inevitablemente se cruza con la de Gonzalo Higuaín. El apellido que alguna vez estuvo en las camisetas del Real Madrid, Napoli, Juventus y la Selección Argentina también forma parte de la vida cotidiana de Jerónimo. Él era muy chico durante los años de mayores críticas a su primo, pero recuerda cómo ese momento afectó a toda la familia.
—¿Cómo vivió la familia aquel período entre 2014 y 2016, cuando Gonzalo fue tan cuestionado?
—Yo mucha relación con Gonzalo no tuve porque era muy chico y él ya estaba viviendo afuera, jugando en el Real Madrid. Pero el 2014 nos afectó a todos, a toda la familia. Más allá de que a él lo afectó mucho por todas las críticas, a nosotros también porque es familia nuestra. Duele que bastardeen así o que busquen lastimar a un familiar.
—¿Te afectaba también en el colegio?
—Sí. Cuando iba al colegio, algunos compañeros decían cosas que por ahí no tenían conciencia de lo que provocaban. Era feo, se hacía sentir mal a uno.
Sin embargo, cuando habla de su propia carrera, Jerónimo insiste en separar su recorrido con su apellido. Haber llegado a Primera, a Reserva o a una Selección no fue, según cuenta, consecuencia de eso.
—¿Alguna vez sentiste que te trataron distinto por ser primo de Gonzalo?
—No. Capaz que hay gente que piensa que algunas cosas que logré fueron porque soy Higuaín. Cuando me tocó ir a la Selección Sub-20, por ahí pensaban: “Es porque es el primo de Higuaín”. Y no. Me rompí el lomo para llegar hasta ahí o tener la oportunidad. Cuando llegué a Primera era lo mismo y cuando llegué a Reserva también. Siempre fue por mí mismo. En cuanto a compañeros o rivales, siempre fue el mismo trato, era uno más.
La Selección Sub-20 de Ascenso fue otra oportunidad inesperada para el atacante de 21 años. Estaba cursando una materia en la facultad cuando recibió un mensaje de un número desconocido para avisarle que había sido citado a entrenar con el equipo dirigido por Claudio Gugnali.
—¿Cómo te enteraste de la convocatoria?
—Fue una locura. Yo estaba en la facultad, en la materia de Estadística. Me llegó un número desconocido diciéndome que estaba citado para entrar a la Selección Sub-20 del Ascenso. Lo llamé a mi viejo y me dijeron: “Tranquilo, están haciendo una joda”. Cuando lo busqué en Google vi quién era y dije: “No lo puedo creer”. Salí de la clase, llamé a mi viejo y después el club me notificó.
—¿Qué sentiste al estar ahí?
—Fue un momento único. Estar en ese predio, en el vestuario, ver los nombres de los jugadores, la ropa, todo… piel de gallina. Una locura.
Su paso por la Selección (@jerohiguain IG)Los referentes, los sueños y una pasión familiar
A la hora de hablar de referentes en el ataque, Jerónimo no duda, Julián Álvarez aparece como la primera opción, pero cuando tiene que elegir a su ídolo, la respuesta está dentro de su propia casa. Su papá, además de haber sido futbolista, es la persona que más admira.
A la hora de hablar de referentes, Jerónimo no duda: mira a Julián Álvarez como delantero, pero cuando tiene que elegir a su ídolo, la respuesta está dentro de su propia casa. Su papá, además de haber sido futbolista, es la persona que más admira por todo lo que representa para él.
—¿Tenés un referente como delantero?
—Sí, Julián me gusta mucho. Siempre lo miro. Me gusta más hacer los movimientos que hace él.
—Nunca lo pensé… Pero mi ídolo es mi viejo. Más allá del fútbol, por todo, por el laburo, por lo familiar, por el fútbol. Siempre mi viejo.
El vínculo con el fútbol también se refleja en sus sueños. Jerónimo quiere llegar a un equipo profesional y no se pone un techo. Europa aparece como una posibilidad a futuro y tiene dos clubes que lo atraen especialmente.
—¿Cuál es tu sueño en el fútbol?
—Llegar a lo que más se pueda, jugar y estar en un equipo profesional. Es a lo que aspiro. Mientras mejor, mientras más, mejor. Me quedó la espina de poder haber estado más y de jugar.
—¿Te gustaría llegar a Europa?
—Sí, me gustaría llegar. Primero me gustaría llegar a lo más alto acá y, si existe la posibilidad de irme a Europa, sí, mientras más, mejor.
—¿Hay algún equipo en particular?
—El Atlético de Madrid me vuelve loco. Y si no, el Napoli, porque siento que es muy argentino. Son dos equipos que me gustan mucho.
Pero si hay un club que ocupa un lugar especial en su vida es Nueva Chicago. No solo por una preferencia futbolística, sino por la historia familiar y por los recuerdos de su papá vinculados al club.
—¿Te gustaría jugar en Chicago?
—Sí, soy hincha de Chicago. Me gustaría jugar en Chicago por el ambiente, por mi viejo, por la familia. Ver la foto de mi viejo estando ahí, la gente, el amor que le tiene al club, me vuelve loco.
—Siempre que puedo. Cuando existe la posibilidad de ir, voy. Voy con mi viejo, con mis hermanos. Es algo que nos gusta mucho.
Foto Maxi Failla El consejo para los más chicos
Como buen delantero, los goles ocupan un lugar especial. Entre los que convirtió esta temporada, hay uno que sobresale por la manera en que nació: el primero frente al SAT, apenas comenzado el partido, donde paró la pelota en la medialuna del área hizo una media vuelta y la clavó al palo izquierdo del arquero.
—¿Cuál fue tu mejor gol?
—Contra el SAT, el primer gol, a los tres minutos. Llegó la pelota, estaba dando vueltas afuera fuera del área, me di vuelta, cerré los ojos, le pegué y fue cruzado, abajo del palo. Un lindo gol.
Las celebraciones tampoco tienen demasiada planificación. Jerónimo dice que hace lo que le sale en el momento y que, cuando su familia está en la cancha, muchas veces busca dedicarle el festejo.
—¿Qué consejo le darías a un chico que está arrancando?
—Que le meta. Que le meta porque es el laburo, es el trabajo. Hay que tomárselo con responsabilidad y lleva muchos sacrificios. A la larga, si vos le metés, te va a dar fruto. Siempre creo que las cosas pasan por algo y que, si trabajás, vas a poder lograr lo que te proponés. Siempre con responsabilidad.










