Christa Pike, de 50 años, espera este miércoles 30 de septiembre su ejecución en la Institución de Máxima Seguridad Riverbend, en Nashville, Tennessee, Estados Unidos. Está previsto que a las 10 de la mañana reciba la inyección letal por el asesinato de Colleen Slemmer, de 19 años, cometido en 1995, cuando Pike tenía 18 años. Salvo una intervención de último momento de la Corte Suprema de Estados Unidos, se convertirá en la primera mujer ejecutada por ese estado en más de 200 años.
En las horas previas a la ejecución, Pike rechazó elegir una última comida especial y habló sobre cómo atraviesa sus últimos días. A través de su consejero espiritual, el maestro budista Mikey Noechel, envió una carta a NBC News en la que aseguró no tener miedo a morir. “Estoy en paz. No tengo miedo a morir, solo me preocupa el proceso”, escribió. También afirmó haber sentido “más amor en las últimas dos semanas que en toda mi vida”.
La defensa de Christa presentó ante la Corte Suprema un pedido para suspender la ejecución y cuestionó el protocolo que utilizará Tennessee. El planteo ingresó el 25 de septiembre y, hasta este martes, el máximo tribunal estadounidense todavía podía intervenir.
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El pedido de clemencia tampoco prosperó. El gobernador republicano de Tennessee, Bill Lee, rechazó el lunes el pedido de clemencia que buscaba convertir la condena a muerte en prisión perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Lee informó que, luego de revisar el caso, no intervendría en la sentencia.
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Cómo será la ejecución de Christa Pike
La ejecución está programada para las 10 de la mañana, hora local, en la Institución de Máxima Seguridad Riverbend. El Departamento Correccional de Tennessee mantiene vigente el operativo y dispuso el ingreso de los periodistas acreditados desde las 7.30. Siete representantes de medios fueron seleccionados oficialmente para presenciar el procedimiento.
Pike será ejecutada mediante inyección letal, el método establecido por el estado. Su defensa intentó frenar el procedimiento con un planteo basado, entre otros argumentos, en las consecuencias psicológicas que tendría para ella permanecer inmovilizada en la camilla.

Los abogados sostienen que Pike padece estrés postraumático relacionado con los abusos físicos y sexuales que sufrió durante su infancia y que el protocolo podría provocarle un grave sufrimiento psicológico. La discusión llegó hasta los tribunales de Tennessee antes de desembarcar en la Corte Suprema federal.
Pike también pidió que fueran mujeres quienes participaran de su custodia durante el procedimiento. Su ejecución tendrá además un fuerte componente histórico ya que Tennessee no ejecuta a una mujer desde comienzos del siglo XIX.
El crimen de Colleen Slemmer
El crimen que llevó a Pike al corredor de la muerte ocurrió en enero de 1995, en Knoxville. Tenía 18 años y asistía al Knoxville Job Corps, un programa de capacitación laboral para jóvenes, donde conoció a Colleen Slemmer, de 19. Según se estableció durante el juicio, Pike estaba convencida de que la joven quería acercarse a su entonces novio, Tadaryl Shipp, y los celos quedaron señalados como el desencadenante del ataque.
Pike, Shipp y Shadolla Peterson (otra joven del programa) llevaron a Slemmer hasta un lugar apartado cercano al campus de la Universidad de Tennessee. Allí sometieron a Slemmer a una brutal agresión que se extendió durante unos 30 a 45 minutos y terminó con su muerte.
Pike fue acusada de participar directamente del ataque y posteriormente fue condenada por asesinato y conspiración para cometer asesinato. En 1996, el jurado la sentenció a muerte.
Pero las consecuencias judiciales fueron muy distintas para los tres jóvenes. Pike fue la única condenada a muerte. Shipp tenía 17 años cuando ocurrió el homicidio y recibió prisión perpetua con posibilidad de acceder a libertad condicional. Peterson, que tenía 18, colaboró con la Fiscalía y recibió libertad condicional.
La edad que tenía Pike al momento del crimen es uno de los ejes de la defensa. Sus abogados sostienen que los avances científicos sobre el desarrollo cerebral permiten revisar hoy de otra manera la conducta de una persona de 18 años y su capacidad para medir las consecuencias de sus actos.
Además, en la historia moderna de Tennessee, ocho personas recibieron la pena de muerte por crímenes cometidos a los 18 años. Las condenas de siete de ellas, todos hombres, fueron anuladas con el paso del tiempo. Pike es la única que todavía tiene una sentencia de muerte vigente.

La batalla para evitar la ejecución también puso nuevamente bajo la lupa la infancia de Pike.
Su equipo presentó al gobernador una petición de clemencia de 226 páginas en la que reconstruyó años de abusos sexuales, violencia y abandono. Según esa presentación, Pike sufrió agresiones sexuales desde muy pequeña y volvió a ser abusada a los 11 y a los 17 años. La defensa sostiene que los adultos e instituciones que debían protegerla no actuaron adecuadamente.
Una psicóloga forense contratada para evaluarla en 1995 había documentado parte de esos antecedentes. Sin embargo, la defensa que tuvo durante el juicio no la convocó a declarar. Años después, nuevos abogados cuestionaron aquella estrategia y alegaron que Pike no había recibido una defensa adecuada. Los tribunales rechazaron que esos elementos justificaran revertir la condena.
En prisión también fue diagnosticada con trastorno bipolar y estrés postraumático. Sus actuales abogados sostienen que esos cuadros, sumados a los abusos sufridos durante su infancia y adolescencia, deberían haber tenido un peso mayor a la hora de determinar su pena.
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El Estado, por su parte, argumentó judicialmente que el jurado ya había recibido información sobre su historia familiar y que las nuevas pruebas no modificaban el resultado del proceso.
Décadas en el corredor de la muerte
Pike pasó prácticamente toda su vida adulta en prisión. Durante gran parte de ese tiempo fue la única mujer condenada a muerte en Tennessee. En 2001 protagonizó un episodio violento con otras detenidas durante una evacuación de emergencia y posteriormente fue condenada por intentar estrangular a otra mujer.
Organizaciones contrarias a la pena de muerte y expertos en derechos humanos pidieron que su condena fuera conmutada por prisión perpetua. Expertos de Naciones Unidas también reclamaron a Estados Unidos que detuviera la ejecución y señalaron su historia de abusos, problemas de salud mental y décadas de aislamiento.
May Martinez, madre de Colleen Slemmer, tiene previsto presenciar la ejecución y se opuso al pedido de clemencia de Pike. También rechazó los argumentos de la defensa vinculados con los abusos que sufrió la condenada y sus problemas de salud mental.
“No pasa un día, ni un minuto, sin que piense en Colleen. Las fiestas son lo peor. Voy a estar sentada ahí con la foto mi hija en mano, y así cuando estén por ponerle la inyección le podré mostrar la foto», aseguró.
Pike, en cambio, pidió que sus familiares no presencien sus últimos minutos. Una excompañera de prisión contó que la condenada no quiere que sus seres queridos atraviesen ese momento.
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