El secretario de Defensa (o de Guerra, como él prefiere que le llamen) de Estados Unidos, Pete Hegseth, es cristiano nacionalista acérrimo, un convencido creyente en la forma y el aspecto físico, un admirador de la historia antigua europea y un escéptico redomado ante todo aquello que él considera progresista, o “woke”. Desde las universidades punteras a los mandos militares que le presentan objeciones. Y está transformando su Departamento de manera radical para adecuarlo a sus ideas.









