Rosa González dejó de ser una persona anónima cuando su hijo Cristian Romero levantó la Copa del Mundo en Qatar. Desde ese momento (o tal vez desde un tiempito antes), Cuti le cambió la vida a su mamá. “No me han dejado ni desayunar de tantos llamados”, protestó en la intimidad Rosa por la cantidad de llamados que recibió en la mañana de este miércoles. Y era lógico: estaba en la víspera de ver, por primera vez, a su hijo vestido de celeste y blanco en su tierra natal. Encima, portando la cinta de capitán que heredó de Lionel Andrés Messi. No hubo espacio para otra cosa que no fuera emoción en los Romero. Porque, además, fue una noche redonda, con gol incluido.
«Fue un día especial para mí. Hace 10 años debuté acá con Belgrano, volver hoy con la Selección, como capitán, habiendo vivido la época más grande de la Selección. Esto sigue, tenemos el ejemplo de Messi y lo vamos a extrañar para toda la vida, pero nos dejó un legado muy grande. Tenemos que levantarnos, juntarnos y tratar de hacer un buen grupo. Jugamos por la gente y vamos a tratar de al menos alcanzar el objetivo que nos ponemos en cada torneo, estoy muy contento», dijo.
Cuti, Julián y Scaloni fueron los más ovacionados cuando la voz anunció a los titulares de la Scaloneta. Sorprendió el ruidoso apoyo a Licha Martínez y no tanto el de Lautaro, otro de los grandes preferidos de los argentinos. De los suplentes, el más mimado fue Franco Mastantuono.
Cuti, de más está decirlo, es uno de los ídolos de los niños cordobeses. Solo Lionel Messi y Julián Alvarez -otro hijo de la provincia- le pueden discutir ese lugar. Y este miércoles el zaguero central del Atlético de Madrid se sacó una espinita al poder decir presente en el Mario Alberto Kempes, que estuvo con aforo reducido por la sanción de FIFA: no había estado por lesión la última vez que la Scaloneta jugó en la ciudad (victoria 1-0 con gol de Lautaro Martínez en febrero de 2022).
El apodo de Romero fue uno de los más repetidos por los 8.000 niños de hasta 12 años que fueron invitados al Kempes. Los chicos llegaron de distintos clubes y organizaciones deportivas y sociales de la provincia y ocuparon una parte importante de la Platea Gasparini. “Nos da mucho orgullo. Nosotros mantenemos como política de Estado que Córdoba sea sede de grandes eventos, y la llegada nuevamente de la Selección Mayor a nuestra provincia, al estadio Kempes, habla de una gestión permanente y constante que se ha convertido en una verdadera política de Estado”, sacó pecho Manuel Calvo, jefe de Gabinete de la Provincia.
Fue numerosa la comitiva de los Romero en el Kempes: alrededor de 20 familiares y amigos estuvieron en el estadio. Mamá Rosa, vestida con elegancia, encabezó el grupo que incluyó hasta a la abuela del campeón del mundo. “Estoy muy orgullosa de mi hijo. Es un ejemplo de constancia y sacrificio, sus logros son mis logros. Y la alegría de toda la familia por su capitanía es inmensa”, soltó Rosa al ingresar al estadio.
Los cordobeses recibieron a la Selección por decimotercera vez y el saldo es altamente positivo: 11 victorias, un empate y una derrota. El primer registro fue un 5-0 ante Suiza, con César Luis Menotti en el banco y con tantos de Ramón Ángel Díaz, José Daniel Valencia, Leopoldo Luque, Diego Maradona y Daniel Passarella.









