El juicio por la muerte de Diego Maradona entró en una etapa decisiva y este miércoles fue el turno de las querellas que representan a sus hermanas Ana, Kori, María Rosa y Rita, y a sus hijas Dalma y Gianinna, después de que los abogados de Jana y Dieguito Fernando expusieran sus argumentos ante el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 7 de San Isidro.
Sobre el estrado, Pablo Jurado, representante de las hermanas del exfutbolista, abrió su alegato con una frase: “Fue la crónica de una muerte anunciada”. Según el abogado, durante el juicio se acreditó el abandono físico de Maradona y la omisión de quienes debían advertir el deterioro de su salud y actuar a tiempo.
A su vez, dijo: “Maradona no estaba de paseo en su casa, estaba en internación. Por algo tenía médicos a cargo”. Y sostuvo que el exfutbolista había comenzado a morir unas 12 horas antes de que lo encontraran por una insuficiencia cardíaca.
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Uno de los tramos más duros de la exposición estuvo dirigido a Agustina Cosachov, la psiquiatra que integraba el equipo médico de Maradona. Jurado sostuvo: “Fue indiferente, siendo la encargada de cuidar la salud de Maradona”, afirmó.
Y apuntó contra su actuación en los momentos críticos: «Omitió encargarse de la reanimación del paciente«, una tarea que, según el abogado, terminó en manos de una enfermera y de una persona ajena al cuidado de Diego.
Jurado sostuvo que la psiquiatra, al igual que Luque, tenía una responsabilidad directa sobre la salud del exfutbolista y afirmó que “planificó la internación domiciliaria y no controló la administración de los psicofármacos”.

El otro blanco principal fue el neurocirujano Leopoldo Luque, médico de Maradona antes de la internación domiciliaria.
Sostuvo que su responsabilidad sobre la salud del exfutbolista estaba acreditada y cuestionó: “No profundizó los estudios clínicos del paciente, dispuso el traslado a la casa sin condiciones e ignoró los signos de insuficiencia cardíaca informados por distintas personas”, afirmó.
Además, el abogado señaló que Luque: “Ante la advertencia de un posible edema agudo de pulmón, no actuó. E incluso fue indiferente”, sostuvo durante el alegato.

Las responsabilidades de Forlini y los enfermeros
En su exposición, Jurado también apuntó contra la coordinadora médica de Swiss Medical, Nancy Forlini, y los enfermeros Mariano Perroni y Ricardo Almirón, a quienes atribuyó responsabilidades por las fallas en la atención de Diego Maradona durante la internación domiciliaria.
Sobre Forlini, sostuvo que la coordinadora “no verificó las condiciones edilicias” ni garantizó que la casa estuviera preparada para una “reanimación cardiopulmonar avanzada, con ambulancia y equipamiento adecuado”.
Perroni quedó en la mira por los reportes de taquicardia que recibía y el seguimiento que debía hacer del estado de salud de Maradona. “La omisión por parte de Perroni fue grave”, afirmó Jurado, quien pidió para él tres años de prisión y seis años de inhabilitación profesional por homicidio culposo.

El cuestionamiento a Ricardo Almirón apuntó a los controles de las últimas horas y a la información que, según la acusación, no quedó asentada sobre el deterioro del exfutbolista. Jurado señaló que el enfermero no reportó los edemas generalizados que presentaba Maradona y cuestionó que hubiera informado que continuaba descansando bien. “De una u otra forma, su control fue deficitario. Merece ser declarado responsable”, concluyó.
Para Almirón, también reclamó tres años de prisión y seis de inhabilitación por homicidio culposo.
El abogado de Dalma y Gianinna coincidió con Jurado
Fabián Améndola, quien integra el equipo de Fernando Burlando, coincidió en gran parte con los argumentos de su colega Jurado, aunque marcó una diferencia: rechazó el pedido de absolución de Carlos Díaz.

La postura de Jurado había provocado el enojo de las hijas mayores del exfutbolista.
“Nunca pero nunca me falla mi intuición. Qué lástima. O no”, escribió Dalma en una historia de Instagram.
Después, explicó su enojo: “Trato de entender por qué alguien pediría la absolución de una persona que te dijo en la cara que no podías entrar a ver a tu papá porque eso era mejor para su tratamiento y después te diste cuenta que el único fin de ese pedido era aislarlo”, sostuvo.
También apuntó contra otras conductas que, según dijo, el abogado de Jana estaría pasando por alto. “¿Cómo podés pedir la absolución? ¿Por qué harías algo así?”, insistió.

Luego, al explayarse sobre las responsabilidades de los acusados, Améndola sostuvo: “Quiero disentir con lo que dijo Jurado respecto de la actividad de Carlos Díaz y su pedido de absolución. Para nosotros no hay ninguna duda de que él es responsable en calidad de autor de homicidio culposo”, afirmó.
Aclaró que “la defensa estuvo centrada en que siendo psicólogo no tuvo responsabilidad en el tratamiento médico y eso es falso”, sostuvo. Y agregó que, a su criterio, Díaz “tomó decisiones e hizo cambiar decisiones del cuerpo médico tratante que fueron cruciales para que el sistema de control de Diego Armando Maradona fallara”.
Durante su exposición, se refirió a la responsabilidad de Leopoldo Luque, Agustina Cosachov y Nancy Forlini. Afirmó: “A nuestro criterio, tenían plena consciencia de que el dispositivo que habían armado constituía un riesgo cierto para Diego Maradona. Y aun así actuaron con total indiferencia”.

La posición del abogado contrastó con la de Mario Baudry, representante de Dieguito Fernando, quien había pedido 12 años de prisión para Díaz por homicidio con dolo eventual. La Fiscalía, por su parte, solicitó cinco años de cárcel para el psicólogo por homicidio culposo.
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«La indiferencia fue brutal»: el maratónico alegato de Burlando para acorralar a los médicos de Maradona
El reloj ya jugaba en contra cuando Fernando Burlando decidió tomar el micrófono para cerrar la acusación en representación de Dalma y Gianinna Maradona. El tribunal había fijado un tope estricto de tres horas por querella, pero la estrategia del abogado fue darle voz previa a todos los integrantes de su equipo jurídico. Cuando finalmente llegó su turno de pararse frente a los jueces, a las 15:40 de la tarde, apenas le quedaban sesenta minutos de saldo a favor.
Lejos de apurarse, arrancó su exposición a las 16:15 con una carga teatral demoledora. «Mataron a un héroe mitológico», sentenció. En su lectura, los acusados se aprovecharon de la extrema vulnerabilidad del Diez para empujarlo al abismo. «Es una de las vergüenzas ajenas más inimaginables», disparó, catalogando el desenlace como una matanza ejecutada de la forma más cobarde posible contra un hombre que estaba acostumbrado a ganarle a la muerte.

12 minutos más tarde, el letrado subió la apuesta y ratificó la palabra más pesada del expediente: asesinato. Burlando le recordó a la sala que, el primer día del juicio, muchos sonrieron o lo miraron con escepticismo cuando prometió probar que a Maradona lo habían matado mediante un plan lento y cruel ejecutado entre el 11 y el 25 de noviembre. «Hoy, después de toda esa prueba de muchísimo valor, creo que las caras son totalmente diferentes», chicaneó, apoyándose en la evidencia expuesta durante todos los meses del debate oral.
El dardo más venenoso apuntó directo al corazón del equipo de profesionales, a quienes acusó de tener plena conciencia del trágico final que se avecinaba. Llegadas las 16:30, el abogado definió la casa de la internación domiciliaria como una «pocilga» y destrozó el accionar médico. «Ignoraron señales, síntomas que preocuparían a cualquier ser humano», recriminó, asegurando que el ídolo llegó vivo al lugar y falleció a los 14 días producto de una «indiferencia brutal».
La intensidad del discurso fue tal que los acuerdos previos del debate terminaron volando por los aires. Siendo las 17:40, Burlando seguía hablando sin freno, habiendo superado largamente el límite horario pactado y transitando recién por el quinto de los 10 ejes que consideraba vitales para su alegato. Ante este desborde, el juez Alberto Gaig le hizo una advertencia y tuvo que salir a emparejar la cancha: le avisó a Francisco Oneto, defensor del neurocirujano Leopoldo Luque, que también tendrá vía libre para extenderse el tiempo que necesite cuando le toque su turno.
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