Oscar González culpable, pero sin cárcel. Casi cuatro años después del choque que le costó la vida a la docente Alejandra Bengoa, la Justicia dio este martes una respuesta que mezcla castigo y clemencia.
El juez Santiago Camogli declaró al exlegislador Oscar González responsable de homicidio culposo agravado y lesiones culposas agravadas, y lo condenó a tres años de prisión de ejecución condicional, con inhabilitación para conducir.
Fue una decisión de equilibrio.
Para buena parte de la sociedad, que desde el inicio del proceso pidió que González fuera declarado culpable, el fallo da la razón en lo central ya que considera que hubo un responsable y la sentencia lo nombra. Pero la condena no implica cárcel.
La fiscal Analía Gallaratto había pedido tres años y diez meses, y la querella, una pena efectiva mucho mayor. El juez quedó por debajo de ambos pedidos.
En la práctica la sentencia funcionará como una libertad con condiciones. González no irá preso y deberá cumplir las reglas que impone una condena de ejecución condicional. Su defensor, el abogado Miguel Ortiz Pellegrini ya anticipó que irá a Casación para insistir en la absolución.
La lectura de la sentencia no calmó los ánimos. A la salida de Tribunales hubo gritos de «asesino», huevos, yerba, empujones y enfrentamientos con la Policía. González se retiró bajo fuerte custodia. Ortiz Pellegrini fue seguido e insultado durante más de una cuadra y se refugió en el Colegio de Abogados.
Del otro lado también hubo rechazo. La exlegisladora Liliana Olivero calificó el fallo de » desastre», y la querella también irá a Casación. Un fallo salomónico, entonces, que parte el castigo en dos y cuyo último capítulo todavía no se escribió.









