Tres años después del inicio de la guerra en Gaza, miles de familias siguen sin saber qué ocurrió con sus seres queridos. Algunos desaparecieron bajo los edificios bombardeados por Israel, otros siguen sin ser localizados. La destrucción del territorio, el desplazamiento de millones de personas y la falta de recursos para recuperar e identificar restos hacen cada vez más difícil reconstruir sus historias. Cuanto más tiempo pasa, mayor es el riesgo de perder las pistas que podrían conducir hasta ellos.










