Todavía no llegaba la fecha cuando comenzó la celebración. Primero, marcha zombi. La siguiente semana, procesión de catrinas. Y aun queda espacio para un Mega Desfile. Paseo de la Reforma, la avenida más importante de Ciudad de México, es a la vez testigo y escenario de la metamorfosis de una de las tradiciones más populares del país. La flor de cempasúchil prematura, los turistas extranjeros con rostros pintados de catrín y las calaveras gigantes que decoran el paseo repleto de luces, transforman el Día de Muertos a un atractivo turístico y cultural de alcance global. La capital acoge los cambios que la rodean: desde la reivindicación de las costumbres indígenas, el boom de las catrinas y la incursión de Halloween, hasta la huella de las películas de James Bond y Coco, el Día de Muertos hoy se alarga durante un mes a unas 5.000 actividades que derraman en la ciudad hasta 12.000 millones de pesos.










